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Ensayo

William Chislett: Microhistoria de España

domingo 27 de diciembre de 2020, 19:36h
William Chislett: Microhistoria de España

Traducción de Albino Santos Mosquera. Espasa. Barcelona, 2020. 352 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Microhistoria de España contada por un británico, el veterano periodista William Chislett nos ofrece un relato vibrante de la trayectoria de nuestro país, deteniéndose particularmente en los dos últimos siglos. Buen conocedor de los entresijos de la política, la sociedad, la cultura y la economía española, brinda al lector posibles alternativas para afrontar problemas complejos, dentro de los cuales sobresale la respuesta a la crisis derivada del Covid 19 o a la coyuntura desatada por la dinámica rupturista auspiciada por el independentismo catalán.

Puede afirmarse que el amor de Chislett por España fue a primera vista, esto es, cuando llegó aquí a comienzos de la década de los setenta. Al respecto, se convirtió en testigo de excepción, como corresponsal de The Times, de los numerosos cambios y retos que se produjeron en la recta final del franquismo y en la Transición. Sobre este último periodo, tan denostado en la actualidad por ciertas formaciones políticas de nuevo cuño, se detiene en la obra para poner en valor el rol que determinadas personalidades (en especial, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos y Adolfo Suárez) jugaron a la hora de facilitar el tránsito de la dictadura a la democracia, en un contexto particularmente complejo (crisis económica galopante, terrorismo etarra, intento de golpe de Estado de 1981…).

En íntima relación con la idea anterior, enfatiza la importancia que el consenso y el compromiso desempeñaron en los años 70 así como determinados cambios internos experimentados por algunas formaciones políticas gracias a los cuales evitaron que el radicalismo hiciera acto de presencia. Al respecto, sobresale la aceptación por el PCE de la monarquía y el abandono del marxismo por el PSOE. También subraya el rol constructivo desplegado por ciertas elites del franquismo: “Un elemento que facilitó sobremanera la Transición fue la existencia de un funcionariado capaz de diferenciar entre el servicio al Estado y el servicio a un Gobierno en particular” (p.132).

Con todo ello, sin caer en el manido tópico de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, William Chislett recorre las décadas en democracia vividas por nuestro país, analizando algunas de las principales mejoras acontecidas. Así, conviene no perder de vista el progreso a todos los niveles experimentado por España, mutando del aislamiento a una posición de relevancia en la esfera internacional, como corroboró de manera general la integración en la CEE-UE y en la OTAN y, de una manera más particular, formar parte de la primera oleada de países que accedieron al euro. A nivel interno, se consolidó a partir de 1982 un bipartidismo (PSOE-AP/PP) sólo quebrado en los últimos años por la emergencia de nuevos partidos, un fenómeno que ha complicado la gobernabilidad del país.

Asimismo, de manera constructiva el autor apunta algunas deficiencias apreciadas en estas últimas cuatro décadas y que se están observando con intensidad en el presente. Al respecto, la principal de todas ellas quizás radique en un excesivo hiperliderazgo en los partidos políticos que corta de raíz cualquier posibilidad de acuerdo a la hora de abordar retos comunes, en particular los de naturaleza económica, al mismo tiempo que introduce elevadas dosis de radicalización que en última instancia podrían trasladarse a la sociedad. La celebración entre 2015 y 2019 de cuatro elecciones generales corrobora la mencionada premisa: La democracia española saldría beneficiada si los partidos políticos redujeran el presidencialismo de sus líderes, fomentado a su vez por el sistema electoral de listas cerradas” (p.309).

En definitiva, desde un pragmatismo de clara raigambre británica, William Chislett nos refresca nuestra historia y nos previene de los riesgos que conlleva optar por soluciones tan simples como demagógicas, como la que fía la resolución de todos los problemas al establecimiento de una república en detrimento de la monarquía.

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