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SEMIFINAL

Supercopa. Un Real Madrid bipolar regala al Athletic el billete para la final | 1-2

Supercopa. Un Real Madrid bipolar regala al Athletic el billete para la final | 1-2
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jueves 14 de enero de 2021, 23:33h
Dos errores groseros de Lucas Vázquez establecieron un 0-2 al descanso. Los vascos, intensos y rigurosos, nublaron a un conjunto merengue que ahondó en sus problemas creativos y de equilibrio. El favorito apretó en la reanudación pero no llegaría a la orilla a pesar del gol de Benzema y del crecimiento de Asensio.

La Rosaleda de Málaga se engalanó (vaciada de ambiente) para acoger la segunda semifinal de la Supercopa de España 2021. Examinaban sus inercias contrapuestas Real Madrid y Athletic, dos de los clubes más perjudicados por la mezcla trabada entre la borrasca 'Filomena' y LaLiga de Javier Tebas. Los primeros habían encadenado dos pinchazos en sus tres duelos precedentes, mientras que los rojiblancos abordaban el segundo partido del nuevo proyecto capitaneado por un técnico recién contratado. Con el peso del favoritismo aposentado, con rotundidad, sobre los hombros madridistas.

Zinedine Zidane, todavía cabreado por las consecuencias que pueda conllevar la odisea de Pamplona, no contó con Dani Carvajal, Luka Jovic y Rodrygo. Repetiría su elección de jugadores preferida, exprimiendo aún más a sus vieja guardia. Lucas Vázquez, Varane, Sergio Ramos y Mendy cuidarían de Courtois; Casemiro, Kroos y Modric ocuparían el eje; y Hazard y Asensio acompañarían a Benzema en ataque. Marcelo, Fede Valverde, Isco, Martin Ødegaard, Vinicius y Mariano se uniformaron como revulsivos.

Marcelino García Toral, en su caso, hubo de lidiar las bajas de Yuri Berchiche, Unai López y Peru. Recuperó a Yeray, al que dejó en la banca, pues entregó el centro de la zaga a Unai Nuñez y Iñigo Martínez. Los dos, junto a Ander Capa y Balenziaga, protegerían al meta Unai Simón. Dani García y Vencedor formarían en el doble pivote, con Íker Muniain y De Marcos en los costados. La jurisdicción del remate correspondería a Iñaki Williams y Raúl García. Y esperarían turno nombres como Mikel Vesga, Sancet, Ibai Gómez, Berenguer, Villalibre, Morcillo o Lekue.

Arrancaría el club de Chamartín la defensa del título que comenzó su resurrección de 2020 con la voluntad de amasar la pelota, con circulaciones controladoras. Rápido el escuadrón vasco se lanzó a presionar de manera ardorosa y coordinada, en una propuesta valiente que funcionaría con efectividad. A pesar de lo corto de la estadía del estratega asturiano -tomó las riendas hace diez días-. Y el derroche, riguroso en lo táctico y espléndido en el compromiso, poco a poco apocaría al juego combinativo del coloso. No así en el arranque rebosante de confianza del candidato a todo.

En un ajedrez de tú a tú, necesitaban concentración y precisión los merengues para no sufrir imprevistos. También se les exigía velocidad de pase y ritmo anatómico, mas en el prólogo escaparían de la trampa vizcaína. Llegando a probar a Unai Simón con un chut con el exterior de Modric -minuto 5, desde la frontal-, un latigazo potente de Hazard -minuto 11-, un testarazo cruzado de Ramos -minuto 17, en acción de pizarra botada por Kroos- y en un puñado de centros laterales. El belga fluctuaba con Benzema y Asensio, localizando huecos entre líneas para recibir y distribuir con intención. Mendy y Lucas Vázquez yacían como extremos. Eso sí, la multiplicación de emboscadas acabaría por incomodar a la delegación de Chamartín, que ese empeñaba en imponer su querencia por salir asociándose desde atrás, contra lo apurado de alguno lances. Mordían los 'leones', con la retaguardia apostada en el ecuador del territorio, aunque dejaban huecos cuando su primera línea era superada. Y esa convicción les daría fruto en el minuto 18. Williams había pescado un rechace para chutar mal, en la inauguración de la producción ofensiva vasca, justo antes de que Lucas Vázquez le regalara la pelota a Dani García. El creativo filtró un pase punzante que Iñaki dejó pasar para que Raúl García batiera a Courtois en el mano a mano.

El error grosero del gallego premió al libreto de Marcelino y elevaba la dificultad del examen a la mentalidad madridista. Creció el Athletic en el cortejo del cuero, discutiendo el monopolio de la posesión rival y tejiendo relámpagos como el que devino en el disparo desviado de Raúl García. Y al borde de la media hora se había tornado densa la conexión capitalina. Replegó filas el sistema bilbaíno, descolgando presiones altas selectivas, y retó a los vigentes campeones a crear en estático. Trompicándole el plan a Zidane. En un intervalo en el que sólo Asensio y Muniain intercambiaron tiros a puerta, constatando que el lento gobierno madrileño les restaba peligro y claridad, amén de conjugarse con sus problemas para ajustarse tras pérdida. Invitando al contragolpe rojiblanco a volar.

El perfil de Mendy se aupó como prioridad avance, con Hazard disponiendo de dos balones francos dentro del área, aunque los zagueros le anticiparon por celeridad. Y Asensio desviaría un pase de Lucas Vázquez, dibujando una trayectoria que lamió la madera, subrayando el poderío madrileño cuando concatenaba pases con agilidad y fluidez. De camino al entretiempo. Asomaba la circulación acelerada que tanto persigue, en el laboratorio de Valdebebas, el cuerpo técnico francés, otra vez con el timón en exclusividad. En cambio, se detonó el punto de inflexión en el 37: Capa centró una parábola hacia Íñigo Martínez, que esperaba en el segundo poste. Ganó el central el cuerpeo Vázquez, que cometió penalti -por agarrón- Raúl García transformó la pena máxima con jerarquía, estableciendo el 0-2 y saboreando una venganza particular.

Huyó hacia vestuarios un Madrid contaminado por dudas familiares. La descoordinación de su presión patrocinaba transiciones ajenas y su inseguridad defensiva cauterizaba las opciones de rebelarse. Asimismo, el tempo en allegro no se mantenía. Ese ecosistema anímico se presentó ante el estratega galo en el intermedio y el preparador ordenó aplicar revoluciones e implicación en labores defensivas a todos sus peones. Sin excepción. El abordaje de semejante montaña requería una versión muy mejorada de lo visto. Más verticalidad, movilidad, coherencia táctica y energía, en resumen. Esos preceptos amanecieron en una reanudación madridista a la que no compareció Varane -lesionado y suplido por Nacho-.

El segundo acto nació con los subordinados de Marcelino replicando la valentía posicional desplegada en los 20 minutos iniciales. Buscando sentencia y convencer a sus futbolistas de la idoneidad de esa filosofía. Y el nudo vizcaíno mermaría el pretendido renacer del favorito, pero en esta altura también lo hacía el capitalino, presionando con factura armoniosa. Y en el minuto 50 ya estaba más agazapado el Athletic, y los centros volaban sobre el área de Unai Simón. Benzema cabecearía centrada una falta botada por Kroos -minuto 53- que abrió la espita de las llegadas hacia la diana vasca. En choque de estilos estaba sobre la mesa.

En el entretanto, la escuadra de Bilbao intercaló un testarazo de Muniain -en transición- que rozó el poste. Mas, reinaba el orgullo herido de un trece veces campeón de Europa tendente a volcarse en ataque. Que asumía el riesgo de emprender el asalto al que se habían constreñido. Y que disfrutaría de un Asensio efervescente. El balear, siempre en diagonal, entró en ignición con un trueno que acarició a la red superior de la portería de Unai Simón -minuto 57- y estrellaría en la madera dos cañonazos, de zurda. El primero, en el 62, al pase talentoso de Hazard; y el segundo, en el 69, de sensacional lanzamiento desde media distancia. Se estaba testando el mayor descanso de un Athletic que no compitió el fin de semana por la nevada que colapso el centro peninsular.

La tromba descartó el factor de la mediapunta y añadió a Casemiro a la nómina de delanteros rematadores. Hazard, Mendy, Asensio y Lucas Vázquez dialogaban bien con Kroos y Modric para fabricar una cadena de envíos laterales que no remitiría. El sustituto de Gaizka Gartiano leyó el brete y metió a Vesga, Lekue y Berenguer -por Vencedor, Capa y el infortunado Muniain- para gestionar el colchón. Y Vinicius y Fede Valverde sentaron a Hazard y Modric -de más a menos-, con el objeto de dar una vuelta de tuerca a la dinámica con pulmones y regate. El resultado inmediato de estos movimientos sería degustado por Benzema, que firmó el 1-2. 'El Pajarito' centró, Casemiro peinó en el palo largo y el francés recortó distancias a placer -minuto 72-.

Por ende, se adentró el envite en un desenlace de 20 minutos inciertos. Cumplió el primer capítulo de la hoja de ruta hacia la remontada el colectivo merengue, con hiperactividad y más agresividad en sus combinaciones. Unai Simón se remangó al atisbar que arreciarían las pelotas que sobrevolaban sus dominios, cuando Marcelino incluyó a Villalibre y Morcillo -por Balenziaga y el vaciado Raúl García-. En todo caso, el desgaste reclamaría los focos de todos y Courtois salvó a los suyos, venciendo en el cara a cara al delantero recién entrado -minuto 80-. Y en esa agonía compartida prevalecerían los antiaéreos vascos, que arrancaron el trabajado pase a la final de domingo contra el Barcelona. Murió de pie el conjunto de Concha Espina, de nuevo automutilado y que sólo llegaría a encontrar un testarazo fuera de Sergio Ramos -delantero improvisado- y un derechazo desafortunado de Mendy en la recta postrera. Y con una discutida decisión de Zidane: quitó a Benzema en el 89 para meter a Mariano.


- Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez, Varane (Nacho, m.46), Sergio Ramos, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric (Valverde, m.67); Marco Asensio, Hazard (Vinicius, m.67), Benzema (Mariano, m.88).

2 - Athletic Club: Unai Simón; Capa (Lekue, m.68), Unai Nuñez, Iñigo Martínez, Balenziaga (Morcillo, m.79); De Marcos, Dani García, Vencedor (Vesga, m.68), Muniain (Berenguer, m.71); Raúl García (Villalibre, m.79), Williams.

Goles: 0-1, m.18: Raúl García. 0-2, m.38: Raúl García de penalti. 1-2, m.75: Benzema.

Árbitro: Martínez Munuera (colegio valenciano). Amonestó a Lucas Vázquez (37) y Kroos (83) por el Real Madrid; y a Capa (56) y Dani García (84) por el Athletic.

Incidencias: segunda semifinal de la Supercopa de España disputado a puerta cerrada en La Rosaleda.

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