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EXPOSICIÓN

CaixaForum Madrid descubre la arquitectura industrial del diseñador Jean Prouvé

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jueves 04 de marzo de 2021, 16:29h

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La directora del Área de Exposiciones de la Fundación ”la Caixa”, Isabel Salgado; la directora de CaixaForum Madrid, Isabel P. Fuentes, y los comisarios Olivier Cinqualbre y Marjorie Occelli, han presentado este jueves en CaixaForum Madrid la exposición El universo de Jean Prouvé. Arquitectura/Industria/Mobiliario. Esta retrospectiva dedicada al constructor y diseñador de mobiliario francés, considerado uno de los creadores más innovadores del siglo XX, repasa toda su trayectoria enfocada a la industrialización de la construcción y a la producción en serie de muebles.

A través de 235piezas --de las que 146 son originales--,entre maquetas, planos, fotografías, dibujos, mobiliario, documentos y facsímiles, la exposición revisa cronológicamente la vida y la obra de Jean Prouvé (París, 1901 - Nancy, 1984), desde sus inicios como herrero, a finales de la década de 1920. Prouvé fue un creador singular y polifacético, que sin tener ni el título de arquitecto ni el de diseñador industrial, trabajó con algunos de los grandes arquitectos de la modernidad -como Robert Mallet-Stevens y Le Corbusier- en edificios prefabricados, con estructuras sencillas y fabricados en serie. Su forma de concebir la arquitectura, en beneficio de las colectividades y conuna decidida visión social, e innovando y experimentando con nuevas técnicas, revolucionó la construcción de edificios prefabricados. Entre sus edificios más conocidos, destacan la Casa Métropole, la Casa Coque o la Casa Les Jours Meilleurs. También fue un destacado diseñador de muebles, siempre en busca de la sencillez, la elegancia, la economía de materiales y la resistencia y durabilidad del objeto, con un mandato estricto enfocado a la funcionalidad.

Prouvé fue un creador versátil, capaz de proyectar desde un edificio de un aeroclub hasta una mesa de parvulario, y desde una casa desmontable hasta una cadena de estaciones de servicio. Se consideraba un "industrial" por encima de todo y se enfrentaba a la construcción de una casa del mismo modo que al diseño de un pequeño mueble. La muestra también destaca su vertiente ensayística y pedagógica,que ha influido a muchos arquitectos y diseñadores industriales.

La exposición sobre Jean Prouvé, concebida expresamente para CaixaForum,es la segunda muestra que la Fundación ”la Caixa” organiza gracias al acuerdo entre esta institución y el Centro Pompidou de París. La primera exposición fruto de este acuerdo fueCámara y ciudad. La vida urbana en la fotografía y el cine, inaugurada por primera vez en 2019.

El Centro Pompidou salvaguarda un gran fondo de obras de Jean Prouvé, gracias a la generosidad de los hijos del industrial. Las obras ingresaron en la entidad en 1992, cuando el Musée Nationald’Art Moderne inauguró sus colecciones de arquitectura y diseño. Aunque el criterio cronológico de esta sección del museo es posterior a 1960, las obras de Jean Prouvé confieren a las colecciones un fundamento histórico. Este fondo, además, ha alentado otras donaciones de familias de antiguos colaboradores de Prouvé, de galeristas y de instituciones públicas que habían conservado algunos de sus muebles.

Impulsor del emblemático edificio del Pompidou

Por otro lado, la relación de Jean Prouvé con el Centro Pompidou viene de lejos, ya que,en 1971,el destacado creador presidió el jurado del concurso internacional para el futuro edificio del centro, el primero de estas características que se celebraba en Francia. Esta nominación fue polémica porque Prouvé notenía el título de arquitecto pero fue él quien contribuyó en gran medida a que fuera elegido el emblemático proyecto de Renzo Piano y Richard Rogers. Prouvé acompañó a los jóvenes arquitectos en la construcción de un edificio tan singular y que forma parte indisoluble de la identidad del centro. Más tarde, Renzo Piano participó en la escenografía de la exposición Jean Prouvéconstructeur, que el Centro Pompidou organizó en 1990.

Todas las obrasde Prouvé de esta exposición proceden de la colección del MNAM-CCIy fueron donadas por sus hijos, Françoise, Claude, Simone, Hélène y Catherine Prouvé, junto con una donación de la Clarence Westbury Foundation de Housto

El taller como universo

JeanProuvése formó desde niño en el taller de su padre, Victor Prouvé (1858-1943), que fue pintor, escultor y grabador. Más tarde, en su adolescencia, Prouvé fue aprendiz en talleres de maestros herreros, donde aprendió el oficio de la forja. Significativamente en 1921 su padre retrató a Jean Prouvé con el martillo en alto en un dibujo a sanguina incluido en la exposición. En 1924,Prouvé abre su primer taller de «Herrería artística y cerrajería»en Nancy. «Durante varios años, forjaba yo mismo. No era en absoluto un hombre de despacho, ni de dibujo. Vivía en el taller y recuerdo que los cerrajeros y los herreros utilizaban un mandil de cuero para protegerse de las chispas. Durante muchos años vestí ese delantal de cuero». Prouvé es un artesano que se convertirá en un industrial y constructor, reivindicado por arquitectos del siglo XX y actuales por su innovadora y funcional forma de trabajar.

La primera colaboración importante de Jean Prouvé con un arquitecto fue a través de Robert Mallet-Stevens con quien trabajó en el diseño de cabinas de ascensor, balaustradas y barandillas de escaleras. Prouvé apuesta por una estética moderna en estos objetos, y por ello no es extraño que se vinculara ala Union des ArtistesModernes (UAM) desde su fundación, en 1929. La apuesta por la modernidad ya no tendría vuelta atrás, como se demuestra en su participación en el pabellón de la UAM en laExposición Internacional de las Artes y Técnicas Aplicadas a la Vida Moderna, celebrada en París en 1937. Para la ocasión, ideó una espectacular escalera con una zanca central y llevó a cabo unos muebles diseñadoscon Jacques André, así como una caseta de baños en colaboración con Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand.

Hacia la industrialización en serie

En 1931,Prouvé encaminó su empresa, Ateliers Jean Prouvé, hacia la industrialización en serie, y a mediados de la década su intervención en edificios ya se extiende más allá del diseño y la construcción de elementos ampliándose a la estructura entera. «En 1934-1935 imaginé otra forma de hacer arquitectura; es decir, otra forma de utilizar los materiales [...]. Imaginé edificios con una estructura, de igual modo que el ser humano tiene un esqueleto, a la que había que añadir el complemento; y el complemento lógicopara un esqueleto —ya fuera de acero, de hormigón o de madera— consistía en envolverlo en una fachada, una que fuera ligera puesto que la estructura se sostiene por sí sola».

Su primer proyecto con estructuras totalmente metálicas y de vidrio fue el aeroclub Roland Garros (Buc,1935-1936). En la Casa del Pueblo y mercado cubierto(Clichy,1936-1939) –éste último aún en funcionamiento--,creó fachadas con panelesmetálicos cuyas caras fueron tensadas con un ligero abombamiento creado por un muelle colocado en el centro. En el primer piso del mercado, Prouvédiseñó una sala polivalentecon elementos móviles: el techo se abre, los tabiques se pliegan, las sillas se retraen y los suelos se mueven.

Con respecto al mobiliario, la gran aportación de Jean Prouvé fue la de crear muebles de gran resistencia con economía de materiales, a menudo plegables einclinables. Técnicamente la chapa de metal plegada proporcionaba resistencia al objeto, distribuyendo la fuerza por igual en todas las patas del mueble. Uno de sus modelos de mayor éxito fue la silla Standard,de 1934. La fue perfeccionando con el tiempo, lo que a lo largo dequinceañosoriginó diversas adaptaciones: combinó madera y metal, fue desmontable y, por último, se convirtió en una referencia absoluta bajo el nombre de silla Cafétéria. En la exposición, pueden verse algunos de sus muebles más destacados: la Silla Dactylonúm. 304 (1950), la Mesa Centrale (1951), la Silla de parvulario y pupitre biplaza(1951), la Mesa Compás (1953) y la Silla de reposo Anthony (1955).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Prouvé se asoció con Le Corbusier y Pierre Jeanneret para la construcción de unospabellones desmontables para obreros de la Société Centrale des AlliagesLégersenIssoire. Se construyó́ un número significativo de pabellones —dormitorios, comedor, enfermería, salón y despacho de los diseñadores— con un sistemaque combinaba pórticos centrales y elementos modulables para cubiertas y fachadas. Durante la guerra, Prouvécolaboró con la Resistencia y fue nombrado alcalde de Nancy en 1944.

Progreso, colectividad, vanguardia

Jean Prouvé tenía la ambición de crear productos para el mayor número de personas posible. Creía en la creía en la idea de progreso para beneficiar a la sociedad. Por esta razón, sobretodo en los años de posguerra, cuando había escasez de viviendas, proyectó alojamientos de calidad y muebles concebidos para equipamientos colectivos, sin perder su carácter de vanguardia. «Necesitamos casas prefabricadas», dijo, y a partir de 1946 se dotó de un instrumento esencial para alcanzar ese objetivo: la fábrica de Maxéville, instalada en un terreno amplio y adaptado a la fabricación en serie, donde las piezas se producían en el taller y se montaban en la obra. Con este método, construyó la Casa Tropique (1949), la Casa Métropole (1950) y la Casa Coque(1951) que, como novedad,se ensamblaba a partir de paneles de cubierta curvos con sus soportes metálicos. Prouvé siempre proyectaba las casas junto con su mobiliario correspondiente.

En los años 50, Prouvé construyó dos edificios singulares: su casa familiar en Nancy (1954), en un terreno accidentado y muy difícil, con elementos prefabricados, ligera y barata; y el Pabellón del Centenario del Aluminio (1954), instalado en el Quaid’Orsay de París, totalmente desmontable, y que algunos consideran su obra maestra.

Otra de las obras más emblemáticas de Prouvées la Casa Les JoursMeilleurs (1956), que fue su respuesta al llamamiento del abate Pierre en el invierno de 1954: «¿Cómo alojar a los sintecho que mueren de frío?»Prouvé ideó una casa equivalente a un apartamento normalizado de dos dormitorios (50 m2), fabricada industrialmente y montada in situ. Desgraciadamente la casa no obtuvo la correspondiente homologacióntécnica, lo que impidió su producción industrial y solo se fabricaron cinco unidades. En esa misma época, diseñó casas para los prospectores de petróleo en el desierto (Casa Sahara, 1958) y participó en la construcción de la FreieUniversität de Berlín (1963-1971).Ganó también la primera vuelta de un concurso para construir mil clubes juveniles en Francia, del Ministerio de Juventud y Deporte. El prototipo se podía montar en 45 minutos; dos paneles idénticos se alzaban y se unían en la cumbrera, formando así una bóveda de cañón de 10 metros de diámetro. Finalmente, el jurado desestimó esta solución.

El último período de su carrera suele denominarseLes Blancs-Manteaux, el nombre de la calle donde Prouvé instaló su último taller en 1968, muy cerca precisamente de donde se construiría el Centro Pompidou. Con un reducido equipo de ingenieros continuó diseñando elementos para la construcción. Para la empresaTotal, por ejemplo diseñó estaciones de servicio y gasolineras que se instalaron en autopistas de toda Francia con una original forma circular. Para la sede del Comité Central del Partido Comunista Francés (París, 1969-1971) del arquitecto Oscar Niemeyer, diseñó los muros cortinas de las fachadas. Su última obra fue una torre de radar en Ouessant (1978-1980), una construcción puramente técnica, sin pretensiones arquitectónicas.

Ámbitos de la exposición

Introducción.El universo de Jean Prouvé

Por la singularidad de su obra, algunos creadores del siglo XX son objeto de admiración por parte de algunos expertos pero resultan desconocidos para la gran mayoría. Jean Prouvé es uno de ellos. Su ingenio y saber hacer han fascinado a generaciones de arquitectos y continúan inspirando a los jóvenes creadores. Recibió, en vida, merecidos reconocimientos, tanto en Francia como en otros países. Algunos de sus contemporáneos fueron testigos de su compromiso y lucha por una verdadera industrialización de la construcción. Muchos arquitectos franceses solicitaron su colaboración y disfrutaron de sus consejos. Sin embargo, Prouvé tuvo raras veces la ocasión de producir edificios en serie, de proponer un nuevo modo de vivir, lo que le alejó del reconocimiento del gran público.

Como se ha subrayado a menudo, la originalidad de Prouvé radica en que no fue ni arquitecto ni diseñador –término que, por otro lado, en aquel entonces ni siquiera existía–. En sus inicios fue herrero artístico y, posteriormente, constructor en el sector del metal, antes de formarse en arquitectura junto a arquitectos especializados en este ámbito, sin aspirar por ello a obtener el título. Tras la Segunda Guerra Mundial, participó en l*a reconstrucción de Francia y se lanzó a la producción de casas prefabricadas y de mobiliario para colectividades. Porque Prouvé fue, ante todo, un industrial. Creía en el progreso, en la aportación técnica de la potente maquinaria y en el espíritu de equipo que infundía a sus colaboradores. No dejó de impulsar su fábrica; soñaba en construir viviendas adecuadas a su tiempo, el del automóvil y la aviación.

Prouvé fue el hombre del metal, del desarrollo de la chapa plegada, de la optimización de su resistencia y de la reducción del material, tanto en peso como en costes. Prouvé fue el inventor de nuevos sistemas constructivos, incesantemente retomados y mejorados, adepto de la prefabricación y del montaje en lugar de las obras de construcción; creador, a lo largo de toda su carrera, de paneles de fachada, desde los más sencillos a los más sofisticados. Prouvé concibió muros cortina de una gran elegancia y para fachadas cada vez mayores, perfeccionó juntas y rigidizadores, elementos indispensables para la implementación de los paneles.

Para Prouvé, la creación de un mueble partía de las mismas bases que la concepción de un edificio. También en este ámbito apostaría por el carácter industrial de una creación para el gran público: su silla de comedor se convertiría en un icono del diseño. El universo de Jean Prouvé comprende asimismo la transmisión de sus conocimientos –fue un profesor atípico–. Esta exposición tiene por objeto proseguir esta labor.

Herrero

Adolescente durante la I Guerra Mundial, Jean Prouvé fue aprendiz de dos maestros herreros, Émile Robert y Adalbert-Georges Szabo. Al acabar el servicio militar en 1922, el joven herrero expuso su trabajo en la sección de forja de las exposiciones de la Escuela de Bellas Artes de Nancy. En enero de 1924, Prouvé abrió un taller de herrería y cerrajería en Nancy, donde realizó sus primeros objetos decorativos de pequeño tamaño (pies de lámparas, peanas para jarrones, morillos) y más adelante elementos como puertas, verjas, barandillas, balcones y arañas más o menos decoradas, todos ellos creados para clientes locales.

Prouvé participó en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París de 1925. Allí descubrió la obra de los arquitectos modernos, en particular el pabellón L’EspritNouveau, de Le Corbusier y Pierre Jeanneret, y el pabellón del Turismo de Robert Mallet-Stevens. Con este último trabajaría un par de años después en la verja de la casa Reifenberg, en París. Con una quincena de empleados, el taller de Prouvé combinaba la fabricación tradicional y las innovaciones técnicas. A principios de la década de 1930, Prouvé comenzó a utilizar la chapa de acero inoxidable; sin embargo, aún firmaría una última obra maestra de acero y hierro forjado: la verja de entrada del MuséePermanent des Colonies (París, 1931), de los arquitectos LéonBazin, LéonJaussely y Albert Laprade.

Entre los modernos

Después de unos primeros encargos, Robert Mallet-Stevens colaboró regularmente con Jean Prouvé para diseñar cabinas de ascensor, balaustradas y barandillas de escaleras de estética moderna. Su relación con el arquitecto le llevó a sumarse a la Union des ArtistesModernes (UAM) desde su fundación en 1929. Expuso su obra en todos los salones de la UAM (de 1930 a 1934), participó en los concursos promovidos por la UAM y la Office Techniquepourl’Utilisation de l’Acier (OTUA) y también en las exposiciones organizadas por ambas asociaciones. También construiría una espectacular escalera en el pabellón de la UAM de la Exposición Internacional de Artes y Técnicas Aplicadas a la Vida Moderna (París, 1937), obra de Georges-Henri Pingusson.

Para dicha exposición también diseñó muebles con Jacques André y una caseta de baños con Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand. Además de los miembros de la UAM, Prouvé se codeaba con otros arquitectos que le pudieran hacer encargos —profesionales de renombre y figuras modernas que, sin embargo, se mantenían al margen de las vanguardias—, con quienes multiplicó sus colaboraciones en mobiliario, tabiquería o arquitectura. Prouvé descubrió el mobiliario contemporáneo al visitar la exposición del DeutscherWerkbund (París, 1930), donde los muebles de Walter Gropius y el mobiliario de tubo metálico de Marcel Breuer tuvieron un gran protagonismo.

Del elemento al conjunto arquitectónico

A medida que servía pedidos desde su taller, Jean Prouvé amplió su catálogo de productos, multiplicó las patentes y extendió la naturaleza de sus intervenciones en los edificios de quienes requerían sus servicios. Prouvé pudo construir la arquitectura a la que aspiraba gracias a la colaboración con los arquitectos EugèneBeaudouin y Marcel Lods, para quienes realizó la carpintería exterior de las viviendas sociales de la Cité de la Muette (Drancy, 1931-1934). Con ellos, Prouvé cambió de estatuto al aventurarse en edificios completamente metálicos, el primero de los cuales fue el aeroclub Roland Garros (Buc, 1935-1936), un edificio enteramente de metal y de vidrio cuya aparente simplicidad oculta una configuración y un montaje estudiados hasta el último detalle.

Con la Casa del Pueblo y mercado cubierto (Clichy, 1936-1939) se alcanzó un nivel de complejidad aún mayor. Las dimensiones del edificio y los equipamientos interiores, que permiten flexibilidad en los espacios, le proporcionaron la ocasión de hacer gala de su inventiva. La casa de fin de semana BLPS (1938-1939) está pensada para ser montada por el propio usuario, y se reduce al mínimo para poder ser transportada con facilidad. Con el estallido de la guerra, este producto pensado para las vacaciones daría paso a los barracones militares de madera y metal. En 1940, Prouvé se asoció con Le Corbusier y Pierre Jeanneret en el proyecto de construcción de viviendas provisionales en Issoire.

Industrial de la construcción

El leitmotiv de Prouvé fue industrializar la construccióny militó a favor de ello desde la Liberación. A partir de 1946 operó desde la fábrica de Maxéville, instalación adaptada para elaborar las piezas en serie en taller y poder montarlas en obra. Prouvé multiplicó los proyectos de viviendas que respondieran a los imperativos de la Reconstrucción, con versiones para la metrópolis y las colonias, como las casas Tropique (1949) y Métropole (1959). Participó tanto en las exposiciones organizadas bajo el auspicio del ministerio de Reconstrucción y Urbanismo como en las construcciones experimentales impulsadas por el mismo. Fue galardonado en el concurso «Casas nuevas» por su participación en la renovación de Noisy-le-Sec (1947-1949).

La urbanización de Meudon acogió el mayor número de casas prefabricadas en los Ateliers Jean Prouvé. Sin embargo, y a pesar de recibir diversos reconocimientos, las ventas siguieron siendo escasas. Interesado por las posibilidades que ofrecía el aluminio, Prouvé firmó un acuerdo, en julio de 1949, con la Société Techniquepourl’Utilisation des AlliagesLégers (STUDAL), filial del consorcio L’AluminiumFrançais. Aunque la producción de casas de la empresa era escasa, los muebles sí pudieron alcanzar un volumen para producirlos en serie. El mobiliario convirtió a Prouvé en un industrial de la construcción y del equipamiento, cuyos modelos nacían de un encargo particular y de un uso concreto, para adaptarse en variantes en función de su utilidad y mejorar a lo largo del tiempo.

1954, año de transición

En 1952, Prouvé empezó a perder el control de la fábrica de Maxéville y, a lo largo de 1954, las negociaciones sobre el futuro de la empresa y su posición en la nueva organización fueron motivo de quebraderos de cabeza. Sin embargo, también ese año construyó la casa familiar y el pabellón del Centenario del Aluminio, que firmó él solo, y del extranjero empezaron a llegar los primeros reconocimientos de su trabajo.La casa de la familia Prouvé en Nancy no es una fría exhibición de virtuosismo técnico ni un objeto perfecto, y menos aún una obra de arte total; es una casa a imagen y semejanza de su creador, y quiso convertirla en una vivienda generosa, donde vivir a gusto. En ella la inventiva se esconde detrás de un bricolaje, que Prouvé reivindicaba, y la unidad conceptual de arquitectura y mobiliario se expresa con sencillez.

Muy diferente es la construcción del pabellón del Centenario del Aluminio, de extraordinaria técnica y pericia, donde intentaba alcanzar ese carácter de celebración que se espera de la arquitectura y ofrecer una demostración del potencial del aluminio y de su propia capacidad para expresarlo. El edificio no solo se ajusta al programa, sino que se convierte en receptáculo de lo que en él se presenta, desde los procesos de fabricación hasta diversos productos de aluminio; el edificio es una exposición en sí mismo, al menos en lo que se refiere al arte de construir.

Un nuevo inicio

En 1953 Jean Prouvé abandonó Nancy para trasladarse a París después de ser apartado del taller y destinado al departamento de gestión de proyectos, y entre 1955 y 1956 fundó en París Les Constructions Jean Prouvé. La empresa contrató los servicios de un joven arquitecto y ferviente admirador de Prouvé, Michel Bataille, y reunió a varios fieles como Jean Boutemain, su hijo Claude y allegados como el ingeniero y cómplice SergeKetoff. Rápidamente vieron la luz obras mayores: la casa Les JoursMeilleurs, una escuela provisional en Villejuif y el edificio termal Cachat en Évian. El encargo de una escuela provisional para un nuevo barrio de Villejuif ofreció a Prouvé la oportunidad de proponer un modelo de edificio prefabricado, metálico, económico y de fácil montaje. La escuela se basaba en un nuevo tipo constructivo: la muleta de chapa de acero plegada, un elemento asimétrico que fusiona pilar y viga.

A otra escala, aplicó ese procedimiento en el pabellón termal de Évian, para el que fue requerido por el arquitecto Maurice Novarina; Prouvé se haría suyo el edificio, desde la estructura de las fachadas y hasta el menor detalle técnico. Al mismo tiempo, los arquitectos de la sede del Centre National des Industries et Techniques (CNIT) también solicitaron su colaboración para las fachadas.

La CompagnieIndustrielle de Matériel de Transport: 1957-1966

En 1957, para diversificar sus actividades, los directivos de la CIMT crearon un departamento de Construcción después de absorber Les Constructions Jean Prouvé y luego la empresa Goumy. Prouvé fue nombrado director y conservó su puesto como ingeniero y asesor independiente. En el seno de la compañía estableció una relación muy sólida con algunos ingenieros, en particular Jean Swetchine y LéonPétroff, quienes se convirtieron en sus compañeros en sus últimas obras. Su cargo le permitió acceder a encargos importantes, como la torre Nobel de La Defénse (París, 1964-1966).

En 1962, la CIMT se instaló en unos edificios de Prouvé con una retícula que unía paneles y tensores, y que también utilizó en el Musée-Maison de la Culture (El Havre, 1953-1961), el InstitutNational des SciencesAppliquées de Lyon (Villeurbanne, 1960-1963), el Ayuntamiento de Grenoble (1964-1968), en numerosos institutos como el de Orléans-la-Source (1965-1968) o en la escuela del Villagexpo (Saint-Michel-sur-Orgeal, 1966). Entre 1963 y 1971, colaboró con los arquitectos Candilis, Josic y Woods, y ManfredSchiedhelm en la FreieUniversität de Berlín. A principios de 1964 se organizó, con el patrocinio de la CIMT, una exposición Jean Prouvé en el Musée des ArtsDécoratifs de París, con obras presentadas por el propio Prouvé. A finales de 1966, descontento con la gestión, Prouvé abandonó la CIMT al alcanzar la edad de jubilación, y su departamento de Construcción desaparecería dos años más tarde.

Les Blancs-Manteaux: 1968-1984

Les Blancs-Manteaux es el nombre de la calle del distrito IV de París donde Prouvé instaló su taller en 1968, y designa el último período de su carrera. Con todo, mantuvo su puesto de ingeniero y asesor para la CompagnieIndustrielle de Matériel de Transport (CIMT) y para otros arquitectos. Su equipo permanente no contaba con más de cinco o seis personas que trabajaban en un modesto local donde se elaboraron maquetas y diseños hasta 1983, también en colaboración con sus ingenieros más allegados: Louis Fruitet, Jean Swetchine y LéonPétroff.

Para las cubiertas de algunas obras, como Alpexpo (Grenoble, 1967-1970) o el refugio de montaña para el Club AlpinFrançais (1970-1971), utilizó un sistema extensible ideado por Pétroff. Con él también construyó las estaciones de servicio de autopistas para la petrolera francesa Total (1968-1973). Al igual que los arquitectos profesionales, participó en algunos concursos: el de mil clubes juveniles impulsado por el ministerio de Juventud y Deportes (1966-1967) o el propuesto por el ministerio de Educación (1970-1971, con Joseph Belmont). Para la sede del Comité Central del Partido Comunista Francés (París, 1969-1972), del arquitecto Oscar Niemeyer, Prouvé diseñó los muros cortina de las fachadas. Durante toda su vida, Prouvé elogió el trabajo en equipo: "Una obra construida solo puede ser colectiva, poco importa la firma", afirmó en 1982 al recoger el premio Erasmus, dos años antes de su fallecimiento.

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