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MODA

La pasarela madrileña tiene ganas de fiesta a pesar de un año de pandemia

Varias modelos lucen las creaciones de la colección de otoño-invierno 2021/2022 del diseñador Hannibal Laguna en la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week.
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Varias modelos lucen las creaciones de la colección de otoño-invierno 2021/2022 del diseñador Hannibal Laguna en la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week. (Foto: Efe)
Efe
viernes 09 de abril de 2021, 19:42h
La pasarela madrileña tiene ganas de fiesta a pesar de un año de pandemia
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(Foto: EFE/Mariscal)

La pasarela madrileña tiene ganas de fiesta, de vivir y sentir el color. A pesar de este año duro, los diseñadores son optimistas y se han reinventado con una idea clara: seguir adelante para continuar siendo motor económico y vender ilusión, un adjetivo siempre ligado a la moda. De la estructura empresarial al diseño creativo, la pandemia ha condicionado los últimos meses a las firmas de moda de autor españolas y eso se percibe en las colecciones que han presentado este viernes en la segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Así Hannibal Laguna ha subido a la pasarela vestidos de fiesta que repelen hongos y bacterias, mientras que Custo Barcelona apuesta por sudaderas de algodón combinadas con materiales tecnológicos de doble uso: cómodas para vestir en casa y en la calle.

Custo Barcelona no ha levantado el pie del acelerador en este tiempo y presenta una colección tan extensa como en otras ocasiones, con 63 "looks" y un lema "I am the power but you too" (Tengo el poder pero tu también) una frase "de resistencia y con cierta ironía" hacia el tiempo actual, ha dicho a Efe Custo Dalmau, su creador. "Esta situación se está alargando mucho. No sé cuánto más puede resistir la gente. Estamos al límite", ha señalado el diseñador con cierta preocupación por el efecto psicológico que está provocando la pandemia en la sociedad.

"La ropa es una compra emocional y social y precisamente son dos de los ámbitos afectados", ha comentado, una circunstancia que se refleja en las ventas que "están focalizadas en el 'online' y no en las tiendas físicas".

El encierro ha trastocado el concepto de vivir, según Dalmau, por lo que ha presentado una colección dividida en tres bloques. El más importante, para el diseñador, el dedicado a sudaderas "híbridas" confeccionadas en algodón y materiales tecnológicos una combinación que denomina de "lenguaje avanzado", ya que se puede utilizar "para estar cómodo en casa, pero también como vestido de noche".

Los vestidos experimentales, de cortes geométricos, volúmenes y bordados de acetato son otro de los pilares en una colección en la que no faltan las parkas y acolchados. Con ganas de volver a crear una colección, Hannibal Laguna decidió su propuesta a partir del diseño de mascarillas y no al revés. "Antes nos reíamos de Michael Jackson por llevarla. Ahora, es el elemento principal de nuestra vida, no un complemento cualquiera".

Una colección de formas sencillas a la que le resultó "difícil" enfrentarse ante la falta de eventos y reuniones sociales, la especialidad del diseñador, que supo cómo descubrir "una industria textil escondida" especialista en textiles de hogar tecnológicos que protegen contra virus y bacterias. "Hemos trasladado esos tejidos a nuestros diseños", creados en esta ocasión con su hermana Isabel, con estampados de hojas de palma y damasco valenciano en tonos intensos como rojos, flúor o naranjas. "Una manera de volver a la fiesta y la alegría que todos deseamos".

Ángel Vilda, el alma creativa de Brain&Beast, refleja en su propuesta la felicidad que provoca la nostalgia, con un guiño a las prendas que en algún momento han vestido miembros de su familia. "Es un homenaje a todo aquel que me ha hecho feliz", donde se percibe el recuerdo de momentos felices de otro tiempo en el que hay referencias a sus antepasados, pero también a los miembros más jóvenes de su familia como su sobrina. "He rescatado el bordado del vestido que llevó mi abuela a la boda de mis padres, mejorado", ha señalado.

Una colección construida y deconstruida, "prendas Frankenstein", en las que combina tres cuartos de una pieza con un cuarto de otra, una idea que ha puesto en práctica con prendas de su abuelo: un jersey de punto del que elimina una manga para sustituirla por otra del batín de casa.

Vilda aprovecha telas de colchón que transforma en faldas al más puro estilo Mary Shelley, incluso en su vestido de novia, realizado a partir de dos camisones. Materiales texturizados, tejidos con acabado propio, juegos de papiroflexia y estampados que reflejan historias contadas "a través de los ojos de un niño" que se complementa con bolsos maceteros y pendientes llavero.

Maite By Lola Casademunt, una de las firmas más veteranas de la pasarela 080 Barcelona ha debutado en Madrid con una colección inspirada en el barrio londinense de Chelsea. "Mi intención es hacer prendas cómodas y flexibles para ir bien vestido", ha explicado Maite Gassó Casademut, actual directora artística de la firma que fundó su madre hace 40 años.

La pandemia le ha servido para "reinventarse y resetearse", además de crear una colección sin prisas, "más pensada" y lanzar la tienda online. Este desfile, además de un reconocimiento para la firma, "es un trampolín internacional", añade la diseñadora que se siente feliz con este debut, "es un subidón, la firma se fortalece".

"La gente está despistada, lleva un año en chándal"

Por la mañana, Ágatha Ruiz de la Prada desfiló con prendas de abrigo llenas de color, un momento en el que comentó que el desconcierto de la sociedad. "La gente está despistada, lleva un año en chándal". Una pasarela que se celebra en formato híbrido con grandes medidas de seguridad que conllevan la reducción de aforo al 24% de su capacidad.

Aunque estén cayendo "chuzos de punta" y el momento socioeconómico no sea el mejor, no falta a su cita con Madrid. "Estar aquí me resulta hasta romántico", dice la diseñadora quien cree que el consumidor "está completamente despistado", se ha dado cuenta de la importancia de la "ropa cómoda".

La diseñadora madrileña (1960), una de las más veteranas de la industria española, ha presentado en la segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid una colección larga, con más de 50 salidas, en la que ha imprimido su propio universo que traspasa el ámbito de la moda y que puede equipararse a grandes del diseño como Pucci, Paco Rabanne o Versace. "El consumidor está completamente despistado, se ha dado cuenta que lo más importante es la moda cómoda, ha estado un año en chándal", explica a Efe Agatha Ruiz de la Prada.

Durante la pandemia, "hemos ordenado el armario y nos hemos dado cuenta de que se pueden reutilizar prendas o regalar, hay una menor necesidad de ropa".

La diseñadora advierte que el sector de la moda "tiene que hacer un replanteamiento mundial", al tiempo que recuerda que las tiendas físicas están desapareciendo, "ya solo se vende online". "Antes la gente utilizaba el sábado para salir de compras, ahora se hacen todas por internet", añade la diseñadora quien reconoce que muchas firmas llevan a artistas a sus tiendas para vivir las compras como una experiencia, "algo que yo ya llevo haciendo 40 años".

"La pandemia ha marcado un antes y un después en la moda", cuenta la De la Prada, quien recuerda que cuando empezó en los años 80 la moda era la imagen de los fotógrafos; después llegó la pasión por los diseñadores. "Hay que reinventarse, es buenísimo para la cabeza, te espabila", asegura esta creativa que augura un cambio en la moda, "todo va a ser distinto".

Ella misma también ha cambiado, "igual gano más dinero anunciando un licor, un coche o participando en un programa en horario de máxima audiencia que vendiendo camisetas", dice sin pudor.

En los 80, comenzó su carrera en un sótano situado en la calle Marqués de Riscal, en plena Movida Madrileña, una época en la que, como si fuera una visionaria, comenzó a hablar de ecología en la moda. "Gracias a Dios ya todo el mundo habla de sostenibilidad y democratización".

"Este año he tenido mucho tiempo para hacer la colección", cuenta la diseñadora quien dice estar "casi aburrida", nunca ha estado tanto tiempo sin montar desfiles, "lo normal era hacer unos 70 al año por todo el mundo".

Cuajada de flores, estrellas y corazones, esta creativa ha subido a la pasarela una colección colorista y dinámica, prendas "agathizadas", añade.

Asegura que la colección que le robaron el pasado mes de septiembre "jamás apareció, los ladrones debieron asustarse con tanto revuelo y la debieron enterrar", cuenta con humor.

Dice que la moda española se conoce en el mundo "gracias a Inditex" y considera que el concepto de moda lenta es un valor en alza: "He hecho vestidos con tejidos que compré a la firma DelPozo y volaban en la tienda como panecillos calientes".

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