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TENIS

ATP. El tenis español amplía su florecimiento con Alejandro Davidovich

ATP. El tenis español amplía su florecimiento con Alejandro Davidovich
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martes 13 de abril de 2021, 23:33h
El jugador de origen ruso vuelve a rondar el Top-50 del circuito masculino.

Paula Badosa, Sara Sorribes, Carlos Alcaraz o Jaume Munar son las jóvenes promesas del tenis español que lideran el relevo generacional con garantías. Poco a poco van creciendo y completando las expectativas que se granjearon como juveniles. Sobre ellos descansa la esperanza del deporte nacional cuando Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza apaguen sus impresionantes y exitosas carreras. Pero esos cuatro nombres son sólo una representación de lo que viene.

Detrás de ellos, en un peldaño todavía inferior, amanece el juego de Alejandro Davidovich. Este malagueño de 21 años y ascendencia rusa irrumpió en la escena internacional en 2017, proclamándose campeón de la edición junior de Wimbledon. Sin conceder ni un solo set en todo el torneo. Esa barbaridad le fijó como uno de los faros de la NextGen alimentada por la ATP. Y en septiembre de 2019 logró su título más lustroso: remontó a Munar en la final del Challenger de Sevilla (2-6, 6-2 y 6-2).

Su recorrido en el profesionalismo no ha gozado de la rapidez y precocidad de los tenistas mencionados con anterioridad, pero parece ser sólo cuestión de tiempo que Davidovich de el salto a la élite. A finales del febrero de 2020 cosechó su primer entorchado en el circuito profesional. Fue en el Torneo de Santiago de Chile y en la categoría de dobles. Formando pareja con Roberto Carballés, doblegó a la dupla conformada por Jonny O'Mara y Marcelo Arévalo (7-6 y 6-1). Mas, su aventura en la esfera individual ha tenido que esperar a este año para eclosionar definitivamente.

En la temporada pasada ya alcanzó a competir y a conseguir victorias en el Abierto de Australia, Roland Garros y el US Open. Ese gran rendimiento sirvió a este veinteañero para escalar del puesto 85º hasta el 52º en el ránking mundial. El malagueño ha confesado que ha experimentado una metamorfosis -física y mental- con la cuarentena como punto de inflexión. Ha salido fortalecido desde esos planos y se ha establecido en la altura de colegas de generación como Denis Shapovalov, Alex de Miñaur, Casper Ruud, Miomir Kezmanovic o Jannik Sinner. Todos ellos, diamantes reconocidos por el universo tenístico, se han aposentado en el Top-50. Alejandro está llamando a esa puerta.

Con los pies amarrados a la tierra, Davidovich ha tenido que derrocar un puñado de miedos e inseguridades, según su testimonio. Y ha trabajado duro con su equipo de entrenadores, esforzándose al extremo, pues ha modificado su mecánica de saque y ha pulido sus voleas, el revés y el golpeo de derecha. Con todo, se sabe en condiciones de rivalizar con cualquiera pero no ambiciona nada lejos de su presente. Recalca que tiene muchas cosas que mejorar antes de mirar a un horizonte pomposo.

Apoyado en la psicología para disparar su mejoría, este tenista ha dejado atrás la presión que le supuso triunfar en el All England Club con 18 años. Aprendió de ese bache y mantiene esta teoría: "El 70º del mundo puede ganar a un Top-20". Es más, la ha empezado a aplicar. Tras haber fundado adoptas.org, una plataforma de ayuda a las protectoras de animales en el proceso de adopción y que busca concienciar a los más jóvenes, su tenis se ha terminado de desatar. En el Masters 1.000 de Montecarlo que ese juega esta semana.

Debutó este lunes ante De Miñaur. El australiano, 25º del mundo, cayó por 6-4 y 7-6 (3). En poco más de dos horas. Alejandro le levantó un 2-4 en el set inicial con personalidad. Sumó dos breaks para arrancar la ventaja y en la segunda manga se aferró a la inercia -a pesar de la larga interrupción provocada por la lluvia-, soportando los ataques del oponente y llegando a un tie-break en el que arrasó.

Al galope de esa inyección de confianza, este martes se vio las caras con Matteo Berrettini. El italiano, octavo mejor jugador del planeta, no fue capaz de robarle un set al español. Davidovich pasó de ronda con un ejercicio de resistencia y jerarquía que fructificó en un 7-5 y 6-3. En una hora y media de esfuerzo. Deshizo la distancia clasificatoria entre ambos y se apuntó el primer triunfo de su currículum ante un Top-10 de ATP. Para entrar en los octavos de final del torneo monegasco rebosante de seguridad. Ahí espera al vencedor del choque entre Lucas Pouille (86º) y Alexei Popyrin (83º). Sea como fuere, al fin ha despegado.

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