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ARTE

El Museo del Prado recibe en donación Aníbal vencedor, obra temprana de Goya

miércoles 14 de abril de 2021, 13:31h
Aníbal vencedor, de Goya
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Aníbal vencedor, de Goya (Foto: Museo del Prado)

El Museo del Prado ha recibido la donación de la obra temprana de Goya Aníbal vencedor, adquirida por parte de la Fundación de Amigos de la pinacoteca.

Gracias a la donación de la Fundación Amigos del Museo del Prado, que celebra ahora su 40 aniversario, la obra entra a formar parte del patrimonio de la institución que ya custodia el Cuaderno italiano, cuaderno de dibujo adquirido por el pintor durante su estancia en Italia (1769-1771) que contiene, entre otros numerosos dibujos y anotaciones personales, apuntes para la idea compositiva del Aníbal vencedor yestudios para sus figuras principales, Aníbal o la cabeza de toro de la alegoría del río Po, que atravesó el general cartaginés.

Fechada en la primavera de 1771, Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes pertenece a un periodo representado hasta ahora de manera temporal en el recorrido cronológico de la colección de Goya del Prado.

Aníbal vencedor es un cuadro de indudable perfección técnica, que se pone de manifiesto en el armonioso orden compositivo, en el excelente tratamiento lumínico y en la seguridad y firmeza de la pincelada para modelar las figuras con color y luz.

La obra Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes de Francisco de Goya, representa el célebre cruce de los Alpes por el general cartaginés Aníbal y su ejército en su vía de España a Italia en 218 a. C., para lanzar un ataque contra Roma.

Es cronológicamente la primera pintura documentada de Goya. El artista la realizó en 1771 en Roma, durante su estancia de dos años en Italia, para participar en el concurso celebrado por la prestigiosa Reale Accademia di Belle Arti de Parma. Aunque el premio fue concedido a Paolo Borroni, discípulo de esa Academia, Goya obtuvo seis votos y una mención, y se citó su nombre en la edición de enero de 1772 de la acreditada revista literario Le Mercure de France, en la que se daban noticias de los resultados de ese concurso.

La obra es un ejemplo importante de los primeros contactos de su autor con el mundo académico, en este caso italiano, para abrirse camino profesional. Es también ejemplo de su capacidad para adaptarse a la estética y las convenciones narrativas del mundo académico. Se trata de una de las primeras ocasiones, de las que nos queda testimonio, en las que Goya tuvo que enfrentarse a una composición narrativamente tan compleja, y de un ejemplo tempranísimo de su pintura de Historia basada en repertorios narrativos y no religiosos.

Goya preparó su cuadro en una serie de dibujos en el denominado Cuaderno Italiano, así como, en al menos, dos bocetos al óleo conservados en el Museo de Zaragoza y en una colección particular neoyorkina, lo que confirma la importancia que dio a este proyecto. Refleja, además, varias fuentes de inspiración, de las que Goya se sirvió en Roma, como las obras de Giaquinto o esculturas clásicas como el Apolo Belvedere y el Galo moribundo.

La obra muestra la manera del artista de concebir las figuras en sus futuras pinturas de género o de historia, de organizar el espacio pictórico a través de efectos de luz y de colorido y de definir con perfección las anatomías y las distintas superficies de los objetos. Además, también en la técnica marcada de economía, fuerza y precisión se revela ya la maestría y singularidad del artista.

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