El tenista ha respondido a esta cuestión tras su debut en el Masters 1.000 de Montecarlo.
Rafael Nadal ha comenzado el Masters 1.000 de Montecarlo con sobresalto. Volvía la leyenda española a las cancha de tenis tras parar durante semanas por unas molestia en la espalda que asomaron en el Abierto de Australia. Ha estado trabajando con paciencia y determinación todo este tiempo para llegar al torneo monegasco en plenitud. Es el arranque de una temporada de tierra batida que, espera, podría desembocar en la conquista de su decimocuarto Roland Garros. Pero el plan ha estado a punto de torcerse.
El mejor deportista español de la historia se entrenó el pasado lunes con el Daniil Medvedev y en compañía de su equipo. Sus dos entrenadores -Carlos Moyà y Rafa Maymó- siguieron de cerca una práctica que juntó al segundo mejor jugador del planeta y al tercero del ránking de la ATP. Se trataba, por tanto, de una toma de contacto de calidad. El problema es que el ruso se sintió regular al término de la jornada y decidió someterse a una PCR.
Este martes, día previo al debut del balear ante Federico Delbonis, se ha hecho oficial que Medvedev dio positivo por coronavirus, quedando fuera automáticamente del campeonato para cuidar la seguridad de los trabajadores del evento. Mas, ¿qué pasó con la delegación española? Todos los que estuvieron en contacto con el moscovita se sometieron a la prueba diagnóstica de rigor. Y dieron negativo. Y Nadal venció al oponente argentino por un descriptivo 6-1 y 6-2.
Cuando hubo finalizado el duelo, Rafael compareció en sala de prensa para repasar la vivencia experimentada. "No me preocupé porque nunca estuve cerca de él, sólo entrenamos. Cuando suceden estas cosas no son buenas. Sentí pena por él más que por mí, pero son cosas que pueden pasar. Siempre estuve a más de cuatro metros de distancia y sólo le di las gracias al final un segundo", aclaró el tenista que pelea por ampliar su cosecha de 20 Grand Slams en este 2021, curso en el que cumplirá 35 años.
La polémica había rodeado a la organización del torneo por el respiro que se permitió a los tenistas en lo concerniente a la burbuja de seguridad sanitaria impuesta por el circuito. En Montecarlo se relajó esa pauta y estalló el caso de Medvedev, quien no tuvo problema en aislarse, ya que vive en Mónaco. Con todo, las instalaciones y pistas del Monte-Carlo Country Club, lugar en el que practican todos los participantes, han tenido que ser tratadas a conciencia para aportar tranquilidad al personal. En un episodio que dará que pensar a los gestores del tenis, a pesar de las quejas que han apilado un sector de los tenistas -que se siente enjaulado-.
Nadal es uno de los nombres gruesos que se ha posicionado a favor de las restricciones de movilidad. En Melbourne, cuidad que implantó 14 días de cuarentena nada más aterrizar en territorio aussie, el español se pronunció al respecto de este modo: "No soy nadie para opinar de cosas que no tengo toda la información. Cuando uno llega aquí y ve que prácticamente la vida es normal hoy día, es fruto de grandes esfuerzos que han hecho durante muchos meses. Tengo envidia sana. Ahora nos toca a nosotros pasar por estos tramos que son realmente complicados, pero tenemos que ser suficientemente responsables como sociedad para intentar parar este momento tan complicado en el que estamos metidos".
"Confiamos en que en el futuro, con la vacuna y el esfuerzo de toda la sociedad, podamos volver a disfrutar. Ya no sólo del público en el deporte, que es secundario, sino poder volver a disfrutar de una vida como la que estábamos acostumbrados y, sobre todo, dejar de vivir con la fatalidad que estamos viviendo diariamente con tantas muertes, tantos infectados y con tantas familias sufriendo", añadió. Tras recalcar que "la protección aquí ha sido drástica. "Han tenido que hacer grandes esfuerzos y durante un largo periodo de tiempo, por eso han sabido contener el virus de una manera muy diferente de la cual hemos podido hacer la mayoría de países en el mundo, incluido desgraciadamente el nuestro, en el que está muriendo mucha gente".
Rafael ha resultado uno de los deportistas nacionales que han enfocado su altavoz para sumar, construir y llamar a la unidad. Además de dedicar su 13º título parisino a las víctimas del Covid-19 y de crear un centro para atender a los menores en situación de vulnerabilidad por el impacto de la pandemia -en la sede de la Fundación Rafa Nadal en Madrid-, compartió con el 'Corriere della Sera' esta reflexión: "No tengo miedo por mí, todavía soy bastante joven, sigue respondiendo el físico. Sin embargo, si me infecta, puedo infectar a personas en riesgo. Estoy preocupado por mis padres, por mi familia. Por mi comunidad. Es el momento más difícil de nuestra vida. Por eso es hora de luchar por cosas mucho más importantes que un partido de tenis. Debemos cultivar la confianza".
"A mí qué más me da si lo hace bien Vox, el PP, Podemos, el PSOE, Ciudadanos o el que sea. Me da igual (Pablo) Casado, (Santiago) Abascal, (Inés) Arrimadas, (Pablo) Iglesias o (Pedro) Sánchez. Que nos saquen de esta y que tengamos el menor número de muertes posible y el menor impacto económico posible. En un mundo ideal, sería muy positivo que los que tomaran las decisiones fueran los mejores en cada ámbito y sin ninguna aspiración política", aseveró en una intervención en Antena 3, en 2020.
Y de vuelta a la resaca de su victoria inaugural en Montecarlo, este miércoles, así abordó el asunto de la desconfianza sobrevenida en algunas de las vacunas anticovid: "Yo sí me voy a vacunar cuando tenga la posibilidad. El interés general es lo que nos tiene que mover y es lo lógico. Es la única forma de salir de esta pesadilla de ya más de un año". "Quizá haya un número reducido de personas que sufran efectos secundarios, pero en general los efectos del virus son mucho peores", sentenció. Clarificando su criterio en ese sentido y dando ejemplo con su sincera naturalidad.