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Novela

Brenda Lozano: Brujas

domingo 25 de abril de 2021, 19:21h
Brenda Lozano: Brujas

Alfaguara. Barcelona, 2021. 257 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Aránzazu Miró

En la mexicana Brenda Lozano coexisten la potente voz de la reivindicación del movimiento feminista y la queja frente al sometimiento violento a que las mujeres estamos sometidas en los artículos de prensa que publica de forma quincenal en El País, donde es clara y directa, y en la voz narrativa que en esta tercera novela (a la que se suma un libro de relatos) se centra también en el mismo tema, asumiéndolo desde una mirada lírica, hermosísima y totalmente metafórica.

Brenda Lozano es mexicana, y pese a la globalización que nos hace creer que se han derribado fronteras, su forma de escritura es autóctona y quizá solo posible en el entorno de realismo mágico en que la realidad externa resulta tan extenuante.

Lo mejor de Brenda Lozano es su escritura. Tiene un dominio de la narrativa en la que en una sola frase intervienen personajes diversos dándose entrada unos a otros en el mismo discurso, en la que no necesita comas para que los párrafos fluyan como si se deslizaran. Yo he tenido que volver muchas veces atrás porque me costaba creer que la frase pudiera volar en una lectura que en voz alta resultaría muy sencilla; pero ese es un defecto de mi lectura que solo avala la supuesta sencillez con la que narra.

Hacía mucho que no topaba con un texto que se pudiera calificar tan a las claras de realismo mágico, ese en el que «el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo» pasa a ser aquí: «Eran las seis de la tarde cuando vino Guadalupe a decirme mataron a Paloma». Esas «seis de la tarde» que en el uso de la simbología y la metáfora podrían recordar a García Lorca y sus «a las cinco de la tarde»; pero no, el mundo simbólico en que Brenda Lozano narra un paralelo al poder del dinero y la política del patriarcado, solo puede existir en el entorno nativo del realismo mágico.

Desde México, Brenda Lozano escribe una novela que trasciende ese globalismo que nos permite a nosotros leerla, en una propuesta editorial conjunta de Alfaguara que se ha llamado «Mapa de las lenguas, un mapa sin fronteras» que engloba obras literarias de veintiún países que comparten un idioma, mostrando esa manera de escribir que nos trae mensajes comunes pero formas muy diferentes.

Ese lenguaje propio, lo fantástico del mundo mágico de la magia tradicional sólo podría provenir de México. Brujas, título ambiguo que nos podría hacer pensar en las reuniones de mujeres vistas por los hombres, que siguen queriéndonos menospreciar hasta en actos íntimos de encuentros entre pares, va en realidad del mundo de la hechicería en que la curandera, digo bien, la curandera, en femenino, establece su poder sobre el hombre y su mundo. La curandera que habita el campo transita en paralelo a la mujer que, desde la ciudad, quiere narrarla. Es la periodista quien rastrea la vida rural en que el poder político y del dinero queda desplazado ante el poder de la brujería, ¿y del lenguaje?

Todo, mientras Brenda Lozano nos muestra cómo crecen y viven las mujeres, siempre las mujeres, en entornos paralelos, urbano y rural, hasta que se entrelazan uno con otro. Y lo hacen, simbólicamente, con la muerte a las seis de la tarde de la figura de quien, naciendo hombre, murió siendo mujer, con la que se abre y cierra la novela. El Lenguaje, el Libro, la lengua hablada, todo son metáforas.

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