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CORONAVIRUS

ATP. Djokovic se vuelve a poner de perfil con las vacunas y contra Nadal

ATP. Djokovic se vuelve a poner de perfil con las vacunas y contra Nadal
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martes 27 de abril de 2021, 18:39h
El serbio ha manifestado que no se va a pronunciar en público sobre el tema porque "es un asunto muy sensible".

Novak Djokovic está atravesando una temporada trompicada en este 2021. Abrió el calendario triunfando en el Abierto de Australia, evento en cuya final doblegó a Daniil Medvedev tras verbalizar un rosario de problemas físicos sobresaliente. De aquel triunfo sufrido en el Grand Slam aussie salió el número uno del planeta convencido de la necesidad de descansas durante meses. Su cuerpo, a pesar de los cuestionamientos de los rivales, se había lesionado y le tocó bajarse del tren del circuito de la ATP hasta la tierra batida.

Desde el 21 de febrero -fecha en la que alzó el trofeo de Melbourne- hasta el 14 de abril -día en el que empezó el Masters 1.000 de Montercalo- se mantuvo parado. Implicado en la rehabilitación de las molestias que arrastraba. Y compareció en el torneo monegasco con garantías anatómicas y en busca del cetro. Sin embargo, no ha podido levantar el vuelo.

En Mónaco cayó en la segunda ronda. Después de despachar al juvenil Jannik Sinner, fue derrotado por Daniel Evans (6-4 y 7-5). Y en el reciente Torneo de Belgrado ha sido apeado de forma sorprendente en las semifinales, frente a Aslán Karátsev (7-5, 4-6 y 6-4). El ruso, número 27º del ránking, le dejó asolado. 'Nole', en definitiva, se presenta rebosante de dudas en la recta final previa a la disputa de Roland Garros. Al tiempo que Rafa Nadal recuperó el segundo puesto en la tabla mundial ganando el Conde de Godó, el serbio no localiza las sensaciones.

Antes de la celebración de la batalla por la Copa de los Mosqueteros (del 30 de mayo al 13 de julio) sólo quedan los Masters 1.000 de Madrid y Roma. Nada más. Y Wimbledon, uno de los objetivos primordiales del genio balcánico, asoma el 28 de junio. Así pues, Goran Ivanisevic y el resto de miembros del cuerpo técnico que asesora al astro nacido en Belgrano han de esforzarse al máximo, pues ya se han descubierto en una contrarreloj que no rima bien con la acostumbrada expresión pública de los deseos de su pupilo: ser el que más Grand Slams gane en la historia (cuenta con 18 y 33 años) y el que más tiempo ocupe el número uno (plusmarca que ya ha arrebatado a Roger Federer).

Asimismo, en este año y medio de tenis casi se le ha visto más en los titulares por asuntos extradeportivos que por lo que ocurre en las pistas. Desde la irrupción de la pandemia, Djokovic ha asumido un rol que excede a su calidad como deportista profesional. La creación de la suerte de sindicato de jugadores alternativo que comanda -que ha llegado para guerrear contra la ATP por la redistribución de los premios- le ha colocado en una posición que probablemente le haya desgastado, condicionando su rendimiento.

Tras renovar su mandato como presidente de la Asociación de Jugadores de la ATP, Novak decidió renunciar al cargo y proclamar el nacimiento de la mencionada asociación paralela. Y ejerció como bandera de ese organismo de nuevo cuño reclamando que las autoridades políticas y sanitarias de Melbourne aflojaran el protocolo con el que recibieron a los tenistas -una estricta cuarentena de 14 días antes de empezar a entrenar-. El mando del estado australiano de Victoria le explicó, como no podía ser de otro modo, que el tenis no está por encima de la gestión del coronavirus en el país oceánico.

Sonado fue el pelotazo involuntario que le asestó a una jueza de línea en pleno partido del US Open 2020. Ese episodio le granjeó la eliminación en los octavos de final, cuando competía ante el español Pablo Carreño. Justo una semana antes había reinado en el Masters 1.000 de Cincinnati, el primer campeonato que se disputó tras la suspensión y parón de los torneos por culpa de la primera ola de Covid. Y fue en esa suspensión, en marzo, cuando el tenista serbio aglutinó buena parte de la ola crítica que le ha perseguido.

Antes del comienzo programado del Masters 1.000 de Indian Wells, en el valle de Coachella, 'Nole' abandonó territorio estadounidense en avión. Sin avisar a nadie. Mientras que el grueso de los jugadores desplazados para la disputa del torneo debatían, con incertidumbre, si salir a jugar o no. Porque la pandemia ya estaba causando verdaderos estragos en el Viejo Continente. De aquel movimiento quedó impreso en la mente de muchos jugadores que Djokovic les había abandonado en el peor momento. Le acusaron de usar su posición de privilegio como dirigente de la Asociación de Jugadores de la ATP para enterarse antes que nadie que iban a suspender el evento y marcharse con su familia.

Lo que ocurriría en lo sucesivo hizo saltar por los aires su imagen como figura pública. Si bien ha donado más de dos millones de euros para ayudar a paliar la crisis que ha causado el coronavirus en su país, ocasionó un brote de Covid en su nación. Organizó un torneo solidario, el Adria Tour, desafiando a los tiempos de desescalada que los Gobierno estaban pautando en el verano pasado. El 13 de junio empezó el evento que desembocaría en fiestas -sin mascarillas ni medidas de seguridad- que se filtraron y le colocaron en la diana. Se contagiaron él, su mujer, su entrenador, trabajadores del acto y jugadores como Grigor Dimitrov o Borna Coric. Otros tantos tenistas salieron huyendo y atizando a Novak.

Venía el balcánico de realizar estas declaraciones en un chat de Facebook con prensa serbia: "Personalmente, me opongo a la vacunación y no quisiera que alguien me obligara a vacunarme para poder viajar". Y de entrenar en una pista de Marbella, saltándose todas las restricciones ordenadas por Moncloa. Tras la polvareda levantada por su oposición a las vacunas, matizó su mensaje. "Para ser sincero, como el resto del mundo, estoy un poco confundido. A pesar de tener acceso a información y recursos, no estoy seguro de qué podría ser lo mejor que se puede hacer. Yo no soy un experto, pero quiero la oportunidad de elegir lo que es mejor para mi cuerpo. Mantengo la mente abierta y continuaré mi investigación sobre el tema porque es importante y nos afectará a todos", expuso.

Pues bien, pasaron los meses hasta el éxtasis que ha significado para él ganar en Australia y lesionado. De vuelta a casa, en marzo de 2021, el referente del tenis internacional debió olvidarse de la enfermedad sufrida -y provocada de manera indirecta a algunos de sus colegas y familiares- disfrutó de una recepción multitudinaria en las puertas de su restaurante, en Belgrado. Cientos de aficionados, desprovistos de las medidas sanitarias adecuadas, le jalearon con ardor. Con permiso del alcalde de la ciudad, la masa de gente lanzó bengalas y fuegos artificiales. En las puertas del repunte de contagios y muertes que se detonaría en pocos días.

Y esta semana pasada, antes de caer ante Karátsev en las referidas semis del Torneo de Belgrado, recalcó ante los medios su posicionamiento. "Guardaré para mí la decisión sobre si seré vacunado. Creo que es una decisión privada e íntima y no quiero entrar en el juego de en pro o en contra de las vacunas que los medios están creando ahora. Tengo el pleno derecho de hacerlo. Es algo en lo que no quiero estar involucrado (...) No quiero responder a esa pregunta y espero que todos lo comprendan. Es un asunto muy sensible, en el que la gente se vuelve muy emotiva", resumió. Y se despidió confesando que "Roland Garros es mi principal objetivo, pero necesito mejorar". Tendrá que hacerlo si quiere suponer una amenaza para un Rafael Nadal que, amén de favorito en todas las quinielas del campeonato parisino, es un ferviente defensor de la vacunación.

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