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La final de esta Champions, en vilo: Boris Jonhson, Turquía y la UEFA se enzarzan

La final de esta Champions, en vilo: Boris Jonhson, Turquía y la UEFA se enzarzan
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lunes 10 de mayo de 2021, 10:37h
Este lunes se ha convocado una reunión de urgencia, a menos de 20 días del partido.

No sólo de la Superliga viven las páginas que narran los conflictos entre organismo futbolísiticos. Aunque parezca mentira. El último capítulo de ese episodio, en relación con la UEFA y los clubes británicos que fundaron el novedoso torneo, data del seis de mayo. Aleksandr Ceferin, presidente de la institución reguladora del balompié continental, llamó a la Federación Inglesa de Fútbol (FA, por sus silgas en inglés) con el fin de reclamar que legislara contra Real Madrid, Juventus y Barcelona. Quiso extinguir el proyecto revolucionario de forma definitiva.

Se ha sabido que en esa conversación, que también mantuvo con la Premier League, instó a sus interlocutores a generar normativas que penalicen con severidad a los equipos que sigan perteneciendo al torneo impulsado por Florentino Pérez y Andrea Agnelli. Les quiere aislar de la élite futbolística si no tiran la toalla. La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) es la primera que le ha hecho caso, con un texto que señala que "a los efectos de inscribirse en la liga nacional, el club se compromete a no participar en competiciones organizadas por asociaciones privadas no reconocidas por la FIFA, la UEFA o la FIGC (...) La participación en estas competiciones organizadas por asociaciones privadas no reconocidas conducirá a la pérdida de la afiliación".

Pues bien, uno de los mejores aliados de Ceferin en plena batalla para frenar la Superliga, Boris Johnson, está planteando problemas severos a la UEFA. El dirigente del Reino Unido, que amenazó a los seis clubes británicos más grandes con legislar e imponer una regulación similar al 50+1 que rige en Alemania -norma que reserva la mayoría de las acciones de un equipo a sus socios, bloqueando los intentos de compra de dueños multimillonarios-, ha dado un ultimátum referido a la disputa de la final de esta edición de la Liga de Campeones. Que está programada para el 29 de junio. En Estambul.

Desde el pasado miércoles, día en el que se confirmó que Manchester City y Chelsea se jugarían el título de clubes más importante del planeta, emergieron con fuerzas voces que exigían que el choque por la gloria se celebrara en el londinense estadio de Wembley. El motivo no es otro que la gestión de la pandemia. Cierto es que a finales de abril ya se habían pronunciado varios epidemiólogos de las islas sobre este asunto.

El Daily Mail recogió este análisis de Keith Neal, profesor de la Universidad de Nottingham: "Es una locura e innecesario que juegue el partido en Turquía (...) Creo que habrá problemas serios. Turquía es una zona caliente de Covid-19 y es probable que lo siga siendo en mayo. No se ve que vaya a mejorar en cinco semanas. La gente viajará en aviones abarrotados, pasará por aeropuertos abarrotados y pasará tiempo en bares y restaurantes abarrotados". "Es demasiado arriesgado", sentenció. Haciendo referencia a los más de 9.000 aficionados que podrán ocupar las granas del Estadio Olímpico Atatürk.

Lo cierto es que Reino Unido ha emitido recomendaciones de no viajar a Turquía y es obligatorio que las personas que quieran desplazarse hasta allí presenten una PRC negativa 72 horas antes del embarcar. Así las cosas, el pasado jueves se hizo oficial la reclamación. Manchester City y Chelsea se comunicaron con la UEFA para solicitar un cambio de sede para su final de Champions. Atendiendo a la declaración de confinamiento estricto decretada por Recep Tayyip Erdogan hasta el 17 de mayo. Siendo sus tasas de contagio de las más altas del Viejo Continente.

Ceferin no les quiso escuchar ni atender y, el viernes, recibió el apoyo de las autoridades otomanas. La Federación de Fútbol de Turquía y Servet Yardimci -miembro de la junta directiva de la UEFA y vicepresidente del órgano federativo con sede en Estambul- han aclarado que la petición de Johnson y de los clubes no es más que una suerte de maniobra "populista". Y subrayó que el organismo europeo no tiene sobre la mesa plantearse un cambio de estadio para ese partido.

El entuerto ha escalado de tal manera que este lunes se ha convocado una reunión de urgencia entre las partes. El Ejecutivo británico lleva días presionando con todo a una UEFA que no ha escuchado los argumentos rivales. Por eso, como ha desvelado The New York Times, Boris Johnson y su equipo de trabajo han forzado a Ceferin a sentarse y a dialogar. A menos de 20 días para la disputa del partido que cerrará la temporada, la incertidumbre es total. Las delegaciones ya están perfilando los detalles de la organización del evento en territorio turco, al tiempo que los dirigentes se han enzarzado. Y ha trascendido que, como tarde, en 48 horas habrá una respuesta.

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