www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Jorge Fernández Díaz: La traición

domingo 16 de mayo de 2021, 21:57h
Jorge Fernández Díaz: La traición

Destino. Barcelona, 2021. 236 páginas. 18,50 €.

Por Daniel González Irala

En su ensayo Salvajes de una nueva época, el escritor y periodista colombiano Carlos Granés se hacía hace un par de años eco de cómo los afanes de lo que hoy entendemos por globalización en los países latino-europeos, probablemente se fraguaron en el siglo XX en gran parte de América del Sur. Tanto en ese libro no ficticio, como en esta ficción tan pegada a la realidad política argentina, se juega por tanto a entender nuestra propia actualidad desde los resquicios y heridas abiertas del pasado (en este caso, el peronismo y su resistencia a que vuelva una dictadura de semejantes características), heridas que no se cierran, y que van y vuelven con la fuerza de un boomerang.

Esta corta pero intensa novela, que tiene al inspector Remil (protagonista que desde su voz narrativa es partícipe en primera persona del claroscuro argentino) junto con su superior el coronel Cálgaris como protagonista, es un duro thriller sobre el pánico y la ficción dentro de la ficción que muchas personas siguen viviendo aún hoy en día con la necesidad de inventar a un enemigo que justifique nuestras miserias; este enemigo que nace probablemente en la guerra de las Malvinas y sobrevive a políticos y aristócratas de nuevo cuño, espías del lado contrario, trasunto de mujeres fatales que entroncan con astucia en el género policiaco, los narcos y hasta la Iglesia; en este último sentido, el autor es implacable y utiliza al personaje de Pablo, un sacerdote afincado en París que pretende evitar estos contactos con Bergoglio intentando inútilmente que se viesen avasallados mutuamente. En este sentido, no se deja títere con cabeza, e incluso este nuestro país que habitamos tampoco es ajeno, de arriba abajo, a esta desasosegante y oscura trama, a través de personajes como el Vasco.

Se juega igualmente a convertir en universal un fenómeno particular, hasta el punto de que podríamos decir que los enemigos de Remil y su circunspecto y distante jefe, que operan desde la inteligencia gubernamental en su agencia llamada La Casita, podríamos ser todos y cada uno de nosotros. Ignoramos por otro lado, si esto ocurre igualmente en las dos aventuras anteriores de Remil (a saber, El puñal, finalista de dos grandes premios de literatura policial franceses en 2019, y La herida, de 2018).

Este victimismo del que pudiéramos llegar a ser cómplices y sentirnos atrapados en la red que teje, se deja ver desde el inicio en frases como “los liberales tienen plata por cuna o por negocios privados, y los peronistas van por el botín del Estado y son casi todos ricos; nosotros somos unos novatos, no mojamos en ningún lado” que captan al lector en una espiral biliosa y que como se dice en otro momento deja las paredes del estómago llenas de ácido sulfúrico.

Estas frases que entroncan con el sentimiento populista que todos o la masa quiere oír en las arengas a las que aquí también estamos acostumbrándonos hacen que, si esa ficción es tomada demasiado en serio, los “héroes” de estas revoluciones silenciosas que “matan y mueren, y al final apagan la Playstation y se van a comer una hamburguesa a Palermo Hollywood” acaben adoptando una poderosa por triste voz, que no es otra, añadimos, que la que se ve a diario también en las redes sociales.

En cualquier caso, estos héroes que se materializan en la mayor parte de los casos en víctimas anónimas, son el claro instrumento por el que Remil se sorprende de “esa necesidad imperiosa de abrazar algún credo de la izquierda caviar, por el que son capaces de borrar lo que haga falta”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios