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TENIS

ATP. La valiosa filosofía vital de Rafael Nadal para afrontar Roland Garros

ATP. La valiosa filosofía vital de Rafael Nadal para afrontar Roland Garros
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viernes 21 de mayo de 2021, 07:43h
Los medios internacionales remarcan la receta mental con la que el tenista ha cimentado su gloria.

Rafael Nadal se ha aproximado su objetivo principal de 2021 en plenas facultades físicas y mentales. Tras superar unas persistentes molestias en la espalda que le sacaron del Abierto de Australia, ha afrontado la temporada de tierra batida con la convicción de cumplir el plan estudiado. No jugó en casi dos meses antes de regresar a la acción y esta es su tarjeta: duodécimo entorchado en el Conde de Godó y décimo título en el Masters 1.000 de Roma. Dos victorias en los cuatro torneos disputados desde abril.

Al galope de esa estupenda inercia, el mejor deportista español de la historia encara el abordaje de su decimocuarta Copa de los Mosqueteros en París. Por el camino, tumbó el pasado domingo a Novak Djokovic en la final transalpina, por 7-5, 1-6 y 6-3, en un aviso a navegantes contundente. El favorito en esa superficie ha demostrado que competirá en plenitud. Así que no encuentra rival en los pronósticos y apuestas relativas a lo que acontecerá en la pista Philippe Chatrier a partir del 24 de mayo y hasta el 13 de junio.

En territorio romano expresó de esta forma su estado de ánimo: "Es fantástico tener este trofeo aquí en Roma. Lo quería mucho esté décimo título en Roma. Fue el primer título importante que conquisté (en 2005) y después de diez en Montecarlo, diez en París y diez en Barcelona, quería este". "Esta semana tuve momentos buenos y de sufrimiento, pero al final tuve una semana de tenis sólido", analizó en la rueda de prensa posterior a la final.

"La victoria de hoy es un extra y me llevo un título muy importante. Antes de este torneo mi temporada de tierra no era ni mala ni muy buena, pero con este título mejora drásticamente", respondió al ser preguntado por cómo interpretaba este éxito en su guión del curso. Y añadió que "París siempre es un sitio especial". "Es el sitio más importante en mi carrera. Tengo que regresar a casa, descansar, tener un par de días de pausa y luego trabajar para mejorar un par de cosas. Creo que mejoré cosas, pero tengo que seguir", expuso.

Además, mostró su personalidad al remarcar sus quejas sobre el estado de las líneas de la pista central del Foro Itálico. A punto estuvo de lesionarse durante el torneo en varias oportunidades, al resbalar de manera involuntaria. "Es peligroso. Estaba enfadado porque el otro día me pude lesionar y hoy es lo mismo. Pasó más veces. Son ya tres veces, aunque una vez no caí. Tuve suerte de que pude lanzar mi raqueta para tener las manos libres, pero estaba fastidiado. El problema es que las líneas son de plástico y a veces están más altas que la tierra", subrayó.

Y, antes de despedirse, ofreció toda una lección de vida. Se le puso sobra la mesa su mentalidad. La capacidad única para aceptar los errores y defectos automáticamente para, a continuación, pasar página y rendir como si nada hubiera ocurrido. La cuestión buscaba profundizar en la receta que gestó esa filosofía existencial, tratando de encontrar las influencias en sus padres, entrenadores o en su tío y mentor, Toni Nadal.

"Bueno, es que hay una cosa que es muy clara en esta vida: lo que no tiene solución, ya no hace falta lamentarse. Lo único que uno puede hacer es intentar cambiar lo que puede cambiar y las cosas que uno no puede cambiar o arreglar, es lo que hay. Ya ha pasado y ojalá hubieran sido las cosas de otra manera. Pero ya han pasado y, ahora mismo, lo que puedo hacer yo es jugar mejor en lo que venga", avanzó.

Prosiguió el zurdo legendario ampliando la reflexión así: "Hace una semana, me preguntaron en Madrid después de perder con (Alexander) Zverev que qué me gustaría sentir antes de ir a Roma. Mi objetivo es ir a Roma y ganar en Roma, esa es la realidad. Nosotros vivimos del presente y el pasado, pasado está. Mira, cuando pierdes has perdido, pero tienes la oportunidad en el futuro de ganar otra vez; y cuando has ganado, te produce una felicidad enorme, una satisfacción importante y me da tranquilidad de cara a lo que pueda venir. Pero dentro de dos semanas estaremos otra vez nerviosos y preocupados por lo que venga".

"Y si ganas Roland Garros, después de dos semanas estás preocupado porque viene Wimbledon. Esta es la realidad y el deporte es el presente. Lo bueno es que las cosas que vas consiguiendo se quedan en tu vitrina por el resto de tu vida. Esto es lo positivo. Y uno trabaja por el día a día. Al final, somos felices con el trabajo diario y con la ilusión de lo siguiente. Porque el pasado, ganado o perdido, no tiene vuelta atrás", zanjó.

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