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Diario

Marta Sanz: Parte de mí

domingo 27 de junio de 2021, 18:26h
Marta Sanz: Parte de mí

Anagrama. Barcelona, 2021. 332 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Carmen R. Santos

Parece que hoy si no estás en las redes sociales no existes. Sin embargo, Marta Sanz tuvo la valentía no solo de no participar en esta orgía digital, sino que confesó en varias ocasiones que no era partidaria de ellas por varias razones y que las veía con reticencia. Pero un día nos cayó encima la pandemia que, aparte de cobrarse millones de víctimas, lo más terrible, nos trastocó a todos la vida. Y aún, a pesar de “nuevas normalidades”, estamos en esta difícil tesitura.

Una tesitura que hizo que la novelista, ensayista y poeta madrileña se lanzara, cual entusiasta neófita, a una de las redes más transitadas: Instagram, creando el hashtag #partedemí. Quizá porque, dada la inesperada situación, era la única manera de comunicarse con muchas más personas, más allá de su círculo familiar. Marta Sanz no es una escritora de torre de marfil, ensimismada solo en esa red de nuestra propia conciencia que todos disfrutamos…y sufrimos. Afortunadamente, la “madre” de uno de los personajes más atractivos de la última novelística española, el singular detective Arturo Zarco -Black, black, black, Un buen detective no se casa jamás y su no menos fascinante mujer, Paula, que cobra protagonismo en su última novela, pequeñas mujeres rojas -aparecida precisamente poco antes del confinamiento-, necesita compartir emociones, ideas, experiencias… Y es lo que hace en Parte de mí, donde llegan ahora a un libro en papel -esperemos que nunca desaparezcan - todas las entradas publicadas en Instagram.

Como no podía ser de otra forma tratándose de Marta Sanz, nos regala un maravilloso diario de pandemia en el que su origen no empaña la exigencia estilística que es seña de identidad de quien se dio a conocer en 1995 con El frío, brillante debut que luego confirmó en novelas como Susana y los viejos -finalista del Premio Nadal-, La lección de anatomía, Daniela Astor y la caja negra, Farándula -Premio Herralde-, y Clavícula, los poemarios Perra mentirosa/ Hardcore y Vintage, y los ensayos No tan incendiario y Monstruas y centauras, entre otros títulos.

Un mes después de que se decretase el confinamiento, arranca Parte de mí, que abarca desde el 17 de abril de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2020, y cada entrada se acompaña de una fotografía. Los primeros comentarios son más breves, y después progresivamente van adquiriendo una mayor extensión formando en su conjunto un rico y sugerente material que aborda diferentes aspectos y registros. Hechos, sentimientos, confesiones, recuerdos, crisis, evocación y homenaje a familiares, así a sus bisabuelas Catalina y Carola, y a sus abuelas Juanita y Rufi, reflexiones… de un día a día que se vive con incertidumbre y un cierto temor, aunque, en medio del desastre, sin abandonar la esperanza de tiempos mejores donde se recupere lo que la inclemente pandemia nos arrebató: “El querer salir, comunicar, tocaros…”.

Marta Sanz desgrana su cotidianidad y nos va dando sus claves: “En nuestra vida hay mucho de costumbrismo y de comedia musical. Hay neorrealismo italiano y series de médicos”, “los placeres sencillos, la felicidad de clase media que no renuncia a cierto gatopardismo cultural, cómo se abrazan mis padres a los setenta y siete años, sus cabelleras de plata, mi lengua admirada que es el rayo que no cesa, la prevención de mis parientes por mi amor agridulce y mis indiscreciones, el mar en verano…”.

Junto a Clavícula -repaso a corazón abierto de sus dolores del cuerpo y del alma, entrelazados con el proceso de escribir y su sentido: “Escribo de lo que me duele. Hoy veo con toda claridad que la escritura quiere poner nombre e imponer un protocolo al caos. Al caos de la naturaleza, a la desorganización de esas células dementes que se resisten a morir, y al caos que habita en el orden de ciertas estructuras sociales”-, Parte de mí es quizá el libro más íntimo de su autora, con esa portada en la que vemos a su pareja, Chema, y a su gata, Calabardina, en el salón de su casa. Chema está leyendo, significativa muestra de que cultura y vida se dan la mano en la existencia de Marta Sanz, se entremezclan en un todo en la cotidianidad. Lecturas, películas, música… en el encierro hasta que resultan posibles las primeras salidas para visitar librerías que intentan aguantar el chaparrón, o el disfrute de la gran pantalla: “A lo largo de mis cincuenta y dos años de vida, no había pasado tanto tiempo sin ir al cine. Ahora me voy acercando tímidamente a las salas, Las rodeo sin atreverme aún a ocupar las salteadas butacas. Echo de menos el cine y sus ritos: la oscuridad, comprar las entradas de las primeras filas, ir con mucho tiempo, mirar las carteleras con sus imágenes chillonas y los nombres de las estrellas…”.

Parte de mí es un original diario, muestra de sensibilidad pero en ningún caso sensiblería, en el que no falta un toque de humor, como cuando nos habla de su minina: “La gata Calabardina que me roba el protagonismo en cada conexión por zoom, que desconcentra a su esclava, que soy yo, cuando su esclava se gana el pan y las bolitas que ella se echa a la boca intentando razonar frente a personas que la escuchan, con atención variable, desde detrás de una pantalla de ordenador”. Marta Sanz comparte con nosotros una suerte de intrahistoria personal de la pandemia, y consigue que esa parte de mí se convierta en parte de todos nosotros.

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