Sorprende la colección que presenta este jueves en Nueva York…
Es más innovadora que ninguna. Juega con la sofisticación, el lujo y la ropa cómoda, que todos tenemos en nuestros armarios y de la que nos cuesta desprendernos, a pesar de que esté vieja y gastada.
Aplausos, bravos y público en pie, ¿sigue pellizcándose para comprobar que esto no es un sueño?
Nos cuesta mantenernos, es la verdad. Cuando empezamos en esto, hace más de 25 años, nunca soñamos en vivir este esplendor. Lo cierto es que nosotros, la vocación por la moda la hemos adquirido con el tiempo. Cuando comenzamos a hacer camisetas, la moda no nos interesaba para nada. Te aseguro que habríamos sido felices siendo camiseteros solamente, pero hemos tenido que ir evolucionando y amoldándonos a las demandas del mercado. Ni en nuestros sueños más optimistas imaginamos esto. La verdad es que no.
¿Cuándo fue consciente de que empezaba a crear tendencia y a ser importante?
No sé si importante pero sí diferente...Creo que ahí estuvo la clave. La primera vez que vimos que salían nuestras camisetas en las series de televisión americanas, ahí sí que me sorprendí. Me preguntaba: Pero bueno, ¿es que no hay camisetas en este país?. ¡Qué es lo que pasa! No entendía nada. Era 1997 y parecía que los estilistas de las tres o cuatro series más importantes del momento estaban pagados por nosotros porque en cada capítulo y durante seis o siete meses seguidos, salían camisetas nuestras. Les ofrecíamos color y huíamos del minimalismo. Fue el secreto del éxito.
Una campaña gratuita, ¿no?
No te lo puedes ni imaginar. Nunca hemos tenido ocasión de darles las gracias, pero hicieron los que muchos no consiguen en este trabajo si no pagan cantidades importantes en la promoción. Nos sirvieron “en bandeja”, de manera gratuita, la mejor campaña de marketing con la que uno puede soñar.
Cuando se ve a Madonna, Cameron Díaz o Julia Roberts con sus diseños, ¿cómo se le queda el cuerpo?
Ahí es cuando empecé a pellizcarme. El día que me llamaron de una tienda para decirme que Julia Roberts se había llevado diecisiete camisetas nuestras, y que además las había pagado...¡No me lo podía creer! Gente como ella ha sido nuestra mejor carta de presentación y nuestra mejor promoción. Gracias a Hollywood se conocieron nuestras camisetas antes que nuestro nombre, y eso nos obligó a reciclarnos contrarreloj.
En sus últimas colecciones, empiezo a echar en falta esas valoradísimas camisetas…
Es que tenemos el gran problema de las falsificaciones y de las copias. Si desfilan camisetas, al día siguiente ya están todas pirateadas en China. Es un problema tremendo con el que nos enfrentamos, por eso hemos tenido que ampliar nuestras miras hacia otras prendas. Nuestras propuestas se basan en el grafismo y el color son productos que entran por la vista...Ahí tenemos ahora nuestra mejor baza. Nosotros sin color no sabemos trabajar.
Sin la adrenalina de este trabajo,¿sabría salir adelante?
La felicidad que me proporciona este trabajo no me la da nada en la vida o, por lo menos, no he encontrado ninguna otra actividad que me haga disfrutar tan intensamente. También tenemos nuestros momentos duros porque también tenemos nuestro lado oscuro, aunque las satisfacciones superan “con creces” los momentos delicados.
Así que tenemos Custo hasta el infinito...
Ese es mi deseo, no me imagino haciendo otra cosa. Supongo que si la vida me pone a prueba acabaría reciclando en otra actividad, pero seguro que no me llenaría tanto como ser camisetero (risas). En el fondo es lo que me siento y lo que de verdad me gusta ser. Aunque el mercado nos ha hecho ampliar las miras creativas, nunca nos olvidamos de esos orígenes que, al fin y al cabo, son los que nos han situado aquí. Hay que ser fiel a los principios y no olvidar nunca de dónde se viene....