Este viernes se cumplen 40 años de la llegada a España del Guernica procedente de Nueva York. Para conmemorar la efeméride, el Museo Reina Sofía abre de forma gratuita durante toda la jornada.
El lienzo, que fue encargado por el Gobierno a Pablo Picasso para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, pasó cuatro décadas expuesto en el MoMa de Nueva York, desde donde fue trasladado en 1981 a España en un vuelo regular de Iberia que conectó el aeropuerto JFK con Barajas.
El vuelo, recuerda Iberia en un comuniado, aterrizó a las 8:27h sin que los 319 pasajeros ni parte de los 19 miembros de la tripulación supieran de la valiosa mercancía que les acompañaba en bodega. Una vez en tierra, el comandante del avión, Juan López Durán, informó a los pasajeros por megafonía con el siguiente mensaje: “Señoras y señores, bienvenidos a Madrid. Tengo que decirles que han venido acompañando al Guernica de Picasso en su regreso a España”.
Isabel Almazán y Beatriz Ganuza fueron dos de las azafatas de aquel vuelo, y así relatan el histórico viaje. "Cuando el comandante anunció que llevábamos el Guernica con nosotros, se escuchó una gran ovación", cuenta Ganuza, que recuerda que hubo "aplausos" y un ambiente de alegría. "Fue un gran acontecimiento la llegada por la recepción de la gente. Entonces nos dimos cuenta de la magnitud de aquel evento". Fue "emocionante", explica Almazán, que coincide con su excolega de profesión el momento de la llegada a Madrid: "Estoy orgullosa por haber aportado mi granito de arena para traerlo hasta aquí".
La obra de Picasso -de 7,77 m por 3,49 m- voló enrollada y embalada en una enorme caja de madera en la bodega del “Jumbo” Lope de Vega (EC-DLD), un modelo de avión Boeing 747 con capacidad para 404 pasajeros con el que la aerolínea cubría sus rutas de largo radio y cuya flota retiró en 2006.