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FLORENCIA

El busto de Costanza Bonarelli, agredida por Bernini, se expone en los Uffizi

El busto de Costanza Bonarelli, agredida por Bernini, se expone en los Uffizi
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(Foto: Galería de los Uffizi)
Efe
miércoles 03 de noviembre de 2021, 11:31h
El extraordinario busto de Costanza Piccolomini Bonarelli, esculpido en mármol por Gian Lorenzo Bernini para rendir homenaje a su amada, a quien después ordenó desfigurar por un ataque de celos, preside en el Museo de los Uffizi tras ser restaurada la exposición fotográfica de Ilaria Sagaria sobre la violencia machista.

El museo florentino quiso recordar la violencia machista con la exposición llamada "La cicatriz", de la fotógrafa Sagaria, dedicada a las mujeres desfiguradas con ácido, con una serie de imágenes en las que se las retrata con vendas en el rostro en habitaciones de época para reflejar que la violencia de género "es un drama atemporal", explican los organizadoras.

Y las fotografías de Ilaria Sagaria dialogan con la gran protagonista de la exposición: la obra maestra de Gian Lorenzo Bernini, cedida por el Museo Nacional Bargello (Florencia) y restaurada por Maura Masini con un préstamo de los Uffizi.

Este busto de mármol (esculpido entre 1637-1638) es uno de los más bellos y personales del genial escultor barroco y representa a Costanza Bonarellli, con una camisa abierta, el peinado ondulado y la boca entreabierta como para sugerir un diálogo.

Como explicó la directora de los Museos Bargello, Paola D'Agostino, el busto, que refleja un momento de intimidad entre ellos, "en realidad fue concebido para uso privado, Bernini nunca hubiera imaginado que estaba destinado a ser exhibido en la escena barroca romana". "Es un retrato privado en el que se reivindica la libertad del artista".

Durante años, Bonarelli fue la amante de Bernini y, a finales del verano de 1638, el escultor descubrió una supuesta relación entre Costanza y su hermano Luigi y ordenó que se la atacase y se la dejase una gran cicatriz en la cara. Bernini fue indultado y continuó su brillante carrera sin consecuencias, mientras que Costanza estuvo presa en un monasterio durante cuatro meses y luego regresó con su esposo, Matteo Bonarelli, con quien creó un floreciente oficio escultórico.
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