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ARTE

María Porto y Leticia Hervás rompen las barreras de la galería de arte tradicional: "Puedes comprar a plazos"

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
jueves 09 de diciembre de 2021, 14:58h
María Porto y Leticia Hervás rompen las barreras de la galería de arte tradicional: 'Puedes comprar a plazos'
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Las galeristas María Porto y Leticia Hervás se han propuesto democratizar el coleccionismo de obras de arte. Lo hacen desde uno de los centros comerciales más visitados de la capital, El Corte Inglés de Castellana, en un espacio abierto e integrado en el recorrido que huye del elitismo asociado a las galerías tradicionales.

Es, precisamente, su intento por acercar el arte al gran público lo que ha animado a estas dos expertas a lanzar este proyecto que busca desterrar el “pudor” que despierta entrar en una galería, preguntar por la obra expuesta y comprar. "Se trata de ofrecer arte de una forma más fresca y natural", apuntan.

La idea de que sólo con mucho dinero es posible comprar arte y que sólo los entendidos son aptos para adquirir obras son otras dos ideas preconcebidas que Porto y Hervás se proponen superar. Para lograrlo, ambas cuentan con un equipo de especialistas preparados para tratar tanto con el cliente profano que busca adquirir su primera obra de arte como para asesorar con rigor al coleccionista que cuenta con bagaje en la materia.

Aunque la galería abrió figuradamente sus puertas hace un mes, ha sido durante esta semana cuando Porto y Hervás han empezado a comprobar la acogida de esta fórmula pionera de galería que traslada el negocio a pie de la calle a la primera planta de uno de los grandes almacenes de mayor afluencia y más visitado por extranjeros.

Ni la puesta en escena de la galería es convencional, ni tampoco la forma de trabajar de sus responsables, que explican que no venden obra de un número concreto de artistas, si no que se abren a escuchar las peticiones del coleccionista, ya sea por un Rothko que ronda los 60 millones o una pieza de Picasso de los 80. “Parte fundamental de nuestra labor es de asesoría al cliente. Si tengo tres pinturas de Miró en mi fondo de galería y el cliente busca una pieza fechada en otro etapa, nuestro trabajo es buscársela”, señala Porto, que explica que entre sus funciones también está la tasación de obras con las garantías de documentación y conservación.

El espacio lo comparten tanto piezas de grandes nombres del arte español como de artistas jóvenes, a las que se suma una exposición individual o colectiva que prevén renovar cada 15-20 días. Coincidiendo con la apertura, Porto y Hervás han seleccionado pinturas y esculturas de Picasso, Tàpies, Canogar, Feito, Plensa o Moros con precios que van desde 9.500 euros por un autorretrato de Antonio Saura a 235.000 euros por una pintura informalista de Manuel Millares.

Pero es posible comprar arte por menos, y a plazos. “Desde 200 euros puedes comprar un grabado de un gran artista”, explica Porto, que detalla que una de las ventajas de vender en El Corte Inglés es que el cliente puede usar tanto con la tarjeta de compra del centro comercial como pagar a plazos en tres meses sin intereses o financiado a 12 meses con un "pequeño" interés, explican. Y, además, quien decore su casa en el departamento de hogar recibirá asesoramiento si quiere comprar una pintura o escultura al igual que las listas de boda incluirán la posibilidad de regalar arte.

“Hemos observado que la gente tiene vértigo a preguntar por el precio de una obra expuesta en una galería, por lo que lo hemos incluido en las cartelas”, señala Porto en un intento más por huir del esnobismo de la galería tradicional.

El arte mural y el arte personalizado son otras de las apuestas de la galería de María Porto y Leticia Hervás. El muralismo, típicamente vinculado a exteriores, se adapta cada vez más a interiores. Así lo hacen saber las galeristas, que citan las paredes de una casa o una cristalera como soportes sobre los que los artistas reciben encargos. También reciben peticiones de ‘tailor made’, es decir, un servicio personalizado que atiende a un requerimiento específico del cliente y que suele estar asociado al retrato o bustos y manos esculpidas.

Preguntadas por el impacto de la pandemia en las ventas de las galerías, Porto y Hervás reconocen que la compraventa en remoto no beneficia a este tipo de actividad comercial. “A la gente todavía le cuesta comprar arte a través de Internet porque es difícil percibir la pincelada o el color”, admite Porto al tiempo que Hervás detalla que la diferencia está en el grado de confianza que se establece entre el coleccionista y el galerista o en el tipo de obra, ya que el grabado, por ejemplo, encierra menos detalles técnicos que un óleo sobre lienzo. “El mercado europeo todavía necesita ver presencialmente la pincelada a diferencia del asiático, que sí se abre a comprar online obra de hasta un millón de euros”.

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