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Ensayo

Alessandro Barbero: Dante

lunes 03 de enero de 2022, 12:08h
Alessandro Barbero: Dante

Traducción de Marilena de Chiara. Acantilado. Barcelona, 2021. 400 páginas. 24 €. Acabamos de concluir el año de la conmemoración de los setecientos años de la muerte de Dante. El reputado medievalista Alessandro Barbero nos ofrece una extraordinaria aproximación a la figura, la obra y la época del inmortal autor de la ·Divina Comedia”. Por Francisco Estévez

La extraordinaria humanidad de la obra de Durante di Alighiero degli Alighieri, conocido por todos como Dante Alighieri, se expandió con rapidez favorecida también por las lecturas ciudadanas de la Comedia realizadas por Giovanni Boccaccio, quien le añadió el adjetivo de Divina, con la voluntad de subrayar la centralidad de los valores cristianos en la obra y acaso mitigar con ello las reminiscencias profanas. Dentro del marco de su teoría mimética, Erich Auerbach nos enseñó la inmensa originalidad que planteó la obra del italiano. Como avisara P. B. Shelley en Defensa de la poesía (1821-1840): “La poesía de Dante tiende un puente sobre el río de la vida que une el mundo antiguo y el moderno” y es por ello que representa los cimientos necesarios sobre los que se levantará más tarde, con el beneplácito de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, toda la Poética Moderna.

La obra dantesca se proyectó vigorosamente en el primer tercio del siglo XX, cuando James Joyce y su acólito Samuel Beckett tomaron el proyecto literario y lingüístico desarrollado en De vulgari eloquentia por el toscano para vindicar el punto de partida de toda una historia literaria irlandesa. Una fabulosa e inteligente reapropiación subversiva de la escritura de Dante al servicio de la causa de los poetas irlandeses cosmopolitas y contrarios al nacionalismo británico; no en vano Joyce fue llamado el “Dante de Dublín”, como bien estudió Pascale Casanova. En suma, Dante representa como pocos el poder de influencia de la literatura en la vida y la sociedad: una emancipación del ser en forma de humanismo, una liberación de la expresión a través de la lengua vulgar, esa de todos los días, para analizar entre otros temas la pasión amorosa, y dejó tras él un legado literario que representó sólida argamasa para la unidad italiana y 600 años después para fundamentar toda una literatura frente al colonialismo. Todas estas bondades y algunas otras largas de sintetizar aquí hemos recordado a lo largo de 2021 tras los 700 años de la muerte del gran poeta.

Con motivo de la fecha redonda, Acantilado tradujo la excelente revisión del Dante histórico propuesta por el reputado historiador medievalista Alessandro Barbero. Con un vibrante primer episodio, donde vemos a Dante luchando en la dura invasión de Arezzo protagonizada por las tropas florentinas, determina la posición social, perteneciente a la capa superior sin llegar a la nobleza (muy oportunas las aclaraciones de los variados matices del término nobleza en el segundo capítulo y el interesante binomio desmemoria-nobleza), donde finalmente no fue investido caballero. El ensayo plantea una disposición hábil narratológica al comenzar disipando o, por mejor decir, enrevesando con sugestivos matices, la cuestión de la nobleza o menos de Dante.

El erudito medievalista ha trabajado con minuciosidad y sentido común la amplia colección de documentos y testimonios que nos transmiten las noticias que contamos sobre la vida del toscano, que son muchas, pero a toda luz insuficientes para despejar las amplias sombras de su biografía. De tal manera, analiza su relación como prestamista, el escudo de armas, la escasa relación con su padre por su pronto fallecimiento cuando el poeta era apenas niño (no aparece referido una sola vez en la Comedia), la recreación de la infancia de “Durante, olim vocatus Dante” o sea “Durante, una vez llamado Dante”, según la costumbre de troncar los nombres. El primer y famoso encuentro con Beatrice (Bice, en la lógica de truncamiento antedicho) del que, en puridad, solamente sabemos que ella llevaba un vestido rojo sangre y que se enamoró al instante, si seguimos las indicaciones del propio poeta en Vida nueva: “Desde entonces, Amor se adueñó de mi alma”. Las necesarias explicaciones sobre el entendimiento del amor en la época, tan distante de nuestra concepción posromántica y tal vez posmoderna, comprender si era algo bueno o malo en términos racionales. Y, como propone Barbero, precisará largos años para crear la más sofisticada y bella forma de elaborar el duelo por el ser amado que han conocido los siglos, es decir, la Comedia.

En posteriores capítulos desmenuzará con elegante soltura cuestiones sobre las que se extienden razonables dudas y pocas certezas, con hipótesis siempre razonables aportando sensata documentación o refiriéndose a la propia obra del poeta, problemas como los estudios de Dante, cuáles fueron, cómo y cuándo; la misteriosa boda con Gemma, la importancia del crédito y los negocios de Dante, los motivos, posiblemente económicos, por los que Gemma no acompañó en el exilio a su marido; las dataciones de composición del Convivio y el De vulgari eloquentia y dónde se encontraba Dante para entender quién lo mantenía. De especial interés para este cronista resulta el inicio en la vida política de Florencia por parte del poeta con aquella carta política redactada tras la muerte de Beatrice en la que se sirve del conocido inicio de las Lamentaciones del profeta Jeremías: Quomodo sedet sola civitas, con el que configura un paralelismo entre Jerusalén y la Florencia de su época “desolada por la pérdida de Beatrice”.

Sin conocer el resto de la carta, Barbero hipotetiza que “denunciara las lamentables condiciones de la ciudad”. Y, cómo no, la catástrofe del exilio por la escisión entre las familias de los güelfos blancos y los negros gibelinos, acusado de “malversación, complicidad y corrupción”. Todo apunta a que fue un proceso injusto, pero verosímil pues probablemente Dante se avino a presionar por intereses del partido antes que “ceder posiciones de poder a personas equivocadas”.

El manejo de la cronología y la Biblia es una virtud de Barbero así desbroza el celebérrimo “mitad del camino de la vida” y la “selva oscura”, no solo por centrar el viaje en la edad del año del Jubileo de 1300, sino también por el recuerdo de Isaías [38, 10]: “Yo dije en la mitad de mis días voy a bajar a las puertas del sepulcro”; en definitiva, el 25 de marzo, Dante fija hasta la hora, “día de la muerte de Jesús según la tradición patrística”.

Rebate en muchas ocasiones tópicos heredados, exageraciones de comentaristas modernos, de obtusos dantistas sin visión histórica, rellenos sin justificación de Boccaccio, a veces incluso niega afirmaciones poco verosímiles del propio Dante, con datos convirtiéndose la presente monografía en indiscutible libro de tránsito para posteriores estudios y para interesados en general. Por más señas, tiene la virtud de ser un texto ágil donde se ha mantenido la fluidez entre los versos de Dante y el discurso del autor, con buena decisión por parte de la traductora.

También ayuda la colocación de las notas a final de texto, en vez de a pie de página, que agradecerá el lector común. Estamos ante un excelente ensayo que demuestra todas las bondades que el método historicista, el sentido común, el escrutinio detenido de amplía biografía y la erudición bien canalizada pueden llegar a realizar frente a la inercia del tópico, la fabulación insidiosa y la deformación, en otras palabras, esa extraña combinación de ciencia y cultura que tanto amamos muchos.

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