El diamante español ganó a un Schwartzman (6-4 y 6-2) que acabó desolado. Nadie ha ganado un torneo ATP 500 tan joven. Ya es Top-20 del mundo.
Carlos Alcaraz se proclamó este domingo campeón del Abierto de Río de Janeiro de tenis. Abrasó en la final a Diego Schwartzman, decimocuarto mejor tenista del mundo para alzarse con el segundo título de su carrera profesional -tras el ATP 250 de Umag, Croacia, conquistado en 2021-. El prometedor tenista español derrotó al argentino por 6-4 y 6-2, acabando de seducir al público brasileño con un nuevo ramillete de puntos rebosante de calidad, pegada e inteligencia.
Con ese logro, el jugador murciano de 18 años sigue creciendo en cuanto a la dimensión de su figura. En esta noche dominical se convirtió en el tenista más joven de toda la historia en ganar un torneo ATP 500 -la categoría inmediatamente inferior a los Masters 1.000-. Ni siquiera Rafael Nadal pudo alcanzar la gloria con tanta precocidad. Además, el atleta nacido en El Palmar se ha asegurado ya su entrada en el Top-20 mundial. Ha cosechado los puntos suficientes para colocarse 20º, por delante del mítico Roger Federer, entre otros.
Venía Alcaraz de un auténtico maratón de partido debido a las inclemencias climatológicas que paralizaron el torneo durante horas a lo largo del fin de semana. No obstante, el sábado hubo de completar su victoria ante Matteo Berrettini -sexto mejor jugador del ránking masculino internacional- en cuartos de final y, además, batir al veterano Fabio Fognini. En ambos triunfos, solventados en cinco sets, acumuló tres mangas resueltas por 6-2 favorables.

Así que hubo de regatear al cansancio la perla española para añadir a su hoja de servicio la corona brasileña. Se le cruzó un especialista de la tierra batida. El 'Peque' Schwartzman arribaba a la cita toda vez que había llegado a las finales en el torneos de Córdoba (Argentina) y de Buenos Aires. Es decir, el tenista de 29 años competiría en pleno pico de forma física. Pero este factor no resultaría decisivo en absoluto. La calidad y la mentalidad se impusieron en la tierra durante la hora y 26 minutos que duró el tenis antes de la entrega de trofeos.
Eso sí, el jugador bonaerense comenzó mejor. Arrancó con un break que le situó 2-0 a las primeras de cambio. Sin embargo, despertó Carlos en el tercer juego y devolvió la rotura para empatar con celeridad (2-2). A partir de ahí se alternarían defensas del saque y el balance global fue pasado del equilibrio a la escapada del español. En el noveno juego Alcaraz logró una rotura valiosa que le coló 5-4 para certificar la primera manga en su siguiente servicio. Y comenzar a decidir la final.
En el segundo set tardó poco en constatar la diferencia entre los contendientes. En el primer juego de saque, el bonaerense sufrió un break que le puso cuesta arriba la pretendida reacción. Schwartzman, que no llegaba como de costumbre a cerrar su defensa, fue torturado por los cambios de altura de los golpeos y las dejadas quirúrgicas que emitía el murciano. Asimismo, el juvenil afiló sus saques y sus restos, pegando con una confianza abrumadora. Se escapó hasta el 4-1 que desembocaría en el 6-2 definitivo.
"Estoy listo para este nivel"
Con la tribuna enamorada del emergente talento, Alcaraz recibió su copa y un cheque de 317.400 dólares y 500 puntos en la clasificación ATP. "Me veo preparado para estar en este nivel. Me siento increíble y estoy listo (...) Me he sentido bien y he creído en mí. Me he sentido como en casa en mi segundo año en Río", comentó en un discurso de agradecimiento en el que evidenció su elegancia al aplaudir el compromiso de su rival en el cuidado de cada detalle, también en el rigor mostrado en el cumplimiento de los entrenamientos.
Ya en sala de prensa, Alcaraz explicó que "aquí en Río gané mi primer partido ATP y dos años después ganar el torneo significa muchísimo para mí". "Cuando vine por primera vez, llegué para disfrutar de todo, para aprender de los mejores. Esta vez tenía las expectativas altas y venía pensando que puedo ganar, que soy un candidato. Aunque tengo que seguir mejorando, es muy bonito", confesó.
Tras afirmar que este éxito le ha dado "mucha motivación y ganas de seguir jugando y subiendo", Carlos señaló que "las expectativas que la gente tiene sobre mí son altas y agradezco que vean que puedo ser el mejor del mundo, pero tanto mi equipo como yo sabemos lo difícil que es". "Creo que estoy en el camino correcto y si no me desvío de él y sigo haciendo las cosas bien no estará garantizado, pero sí tendré oportunidades", sentenció. Y se despidió alegando que "cuando voy a un torneo siempre pienso que puedo ganar, aunque estén los mejores del mundo". "Aunque sé que es muy difícil, voy pensando en dar lo mejor y en superarme. Si los resultados acompañan, mucho mejor, pero la intención es dar lo mejor en cada entrenamiento y en cada partido", concluyó.