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Relatos

Franz Werfel: La dura leyenda de la soga rota

domingo 20 de marzo de 2022, 20:33h
Franz Werfel: La dura leyenda de la soga rota

Prólogo y traducción de Richard Gross. Pepitas de Calabaza. Logroño, 2022. 98 páginas. 10,50 €.

Por Francisco Estévez

El expresionista de primera hora y acaso de los más famosos entre los alemanes (por más que naciera en Praga, ciudad que siempre consideró una “intoxicación”) que fue Franz Werfel (1890-1945), recordemos dramas como La tentación o El hombre espejo, practicó una poesía lírica de hondo aliento humanista: El amigo del mundo (1911) o El día del juicio (1919), valorada por Rilke como la más auténtica de entre las nuevas de su época. Gracias al éxito, Werfel derivó hacia una novela donde el público reconoció sus mayores cotas artísticas. Entre la variedad de sus narraciones destaca por méritos propios la narración del genocidio del pueblo armenio al final de la Primera Guerra Mundial: Los 40 días del Mussa Dagh (1933) frente a otras como la extraña mixtura reconciliadora entre el judaísmo y el cristianismo que es El canto de Bernardette (1941) o la premonición de falsas utopías que privilegian lo mental e ilusorio en Estrella de los no nacidos (1946).

Kafka admitió en sus Diarios la envidia que le suscitaba la muñeca de Werfel por haber escrito “cosas muy buenas tempranamente, con facilidad y sentido musical”. La sensibilidad del agitado autor de El castillo detectaba la fácil relación mantenida por Werfel con el lenguaje que le permitía alcanzar el plano de la eufonía sin pervertir el sentido, él, torturado, sentía sacrificar demasiado en el mensaje (la diferencia de relación con la escritura resulta capital entre ambos autores). Fue Paul Ricoeur quien recordara que “cuando se necesita expresar la indignación, el lamento o la compasión, sólo la fuerza de la metáfora sirve para guardar la memoria del sufrimiento” y es en la distancia corta donde Werfel mejor se acoge con vehemencia a tal dictum. Prueba clara son estos tres cuentos compilados ahora que llevan por título el primero de ellos La dura leyenda de la soga rota (con posibilidad de doble traducción, pudiendo haberse intitulado La dura leyenda del bellaco taimado).

Ahíta de textos banales, nuestra contemporaneidad encuentra en las narraciones cortas de Werfel su mejor consuelo al condensar estas el brillo de la Literatura de buena ley. Entre otras virtudes que destacan se cuentan la concisión y estructura del relato con ejemplo magistral en Una letra femenina azul pálido (1941) o las atmósferas opresivas que se constituyen casi en un personaje más en La muerte del pequeño burgués (1925). En ellas late el redimensionamiento del concepto de intimidad propugnado en Realismo e intimismo (1931) frente a los excesos materialistas de la época y la politización de la literatura, donde el escritor reconoce una mayor definición, al cabo, de la realidad. Una petición de trascendencia o vida espiritual (exilio interior, frente al totalitarismo o vida interior frente al consumismo, si gustamos), una revolución del alma ya cantada en sus versos juveniles de Llamamiento a la revolución.

Tal llamamiento exhala desde el simbolismo subjetivo planteado en La tentación (1913) y rezuma en esa maravilla que es Reunión de bachilleres (1928), donde narra el cruel proceso grupal contra un poeta cuya lectura en clave simbólica resulta hoy delatora, hasta el volumen presente que aglutina los relatos “La dura leyenda de la soga rota”, “Weissenstein, el perfeccionador del mundo” y “La danza de los derviches”. El primer relato narra la historia del reo Esteban Asimundo y Abreojos ascendido a sargento y tiene como vibrante telón de fondo la desbandá: trágico éxodo de Málaga que finalizó en cruenta masacre (acuda el curioso a la reciente publicación de Norman Bethune La desbandá. El crimen de la carretera de Málaga a Almería y otros escritos, 2022). La vigencia de las frases iniciales del segundo relato tienen sonoro eco en nuestra contemporaneidad: “¡Europa, 1911! Dorado ocaso de una era cuyas preocupaciones más graves se antojan hoy paradisíacas. De los titulares de las gacetas no brotaban vientos de odio ni goteaba sangre”. Werfel describe allí las ideologías políticas como “aciagas psicosis” y presenta una dura crítica a los moralistas y predicadores reformistas. Por último, “La danza de los derviches” es consumado ejemplo de la facilidad técnica del autor para el sugerente ambiente y la exacta pincelada del detalle.

Exiliado primero en Francia y más tarde en Estado Unidos, su voz privilegiada como testimonio no debe cegarnos e impedir saborear la elegante y penetrante, casi caústica, prosa. La casualidad pone en el tapete editorial el rescate de varios narradores alemanes clásicos con la novela Doña Preocupación (Cátedra 2022), conocida tradicionalmente en suelo español con el título de La mujer gris o La dama gris, y la demoledora narración de Franziska Scheler parte del conjunto de las novelas berlinesas de Bernard von Brentano (Alianza 2022). Apunto aquí la oportunidad de poner en circulación con oportuno contexto e introducción otras pequeñas joyas narrativas que tiene un clásico de la literatura alemana del siglo XX como es Franz Werfel.

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