El delantero francés ha introducido un nuevo matiz a su discurso que deja más en el aire su futuro.
Kylian Mbappè le dejó claro al Paris Saint-Germáin el pasado verano que quería fichar por el Real Madrid. Esa es la única certeza contenida en el culebrón protagonizado por el futbolista, el club francés y el equipo trece veces campeón de la Copa de Europa en el último año y medio, amén de que el contrato del goleador de 23 años finaliza el próximo 30 de junio y que todavía no ha aceptado ninguna de las pomposas ofertas de renovación que le han puesto sobre la mesa en todo este tiempo de intriga.
El futbolista más valioso del mundo del balompié -tasado en 160 millones de euros de valor de mercado en la web especializada Transfermarkt- se ha destapado como el mejor de su equipo, con un rendimiento extraordinario que ha dejado en la cuneta a Lionel Messi y a Neymar. En lo que va de temporada, en los 38 partidos que ha disputado, ha amontonado 28 goles y 20 asistencias. Y en la Liga de Campeones sus números se han quedado, en octavos de final, en seis tantos y seis pases de gol en ocho partidos.
Esta fenomenal hoja de servicios y su demostrada capacidad para manejar sus declaraciones con inteligencia le han convertido en el ídolo destacado para la tribuna de un Parque de los Príncipes que ha pitado a todas sus estrellas menos a Mbappè. Su implicación con el club parisino ha quedado demostrada por completo sobre el césped, llegando incluso a festejar sus dianas decisivas con más fervor que nunca. Todo ello se ha ido desarrollando en paralelo a la creciente tensión entre la directiva catarí y la entidad de Chamartín.
La batalla por los derechos de imagen
El presidente, Nasser Al-Khelaifi, y el director deportivo, Leonardo, no han dudado en llegar al insulto y las descalificaciones al referirse al interés merengue en firmar al atacante más cotizado desde que comenzó 2022 -desde enero el jugador puede negociar y fichar por el equipo que quiera-. En ese marco, con la enésima catástrofe deportiva del PSG y sus consecuencias, ha tenido que lidiar estos meses un Kylian que ha tenido tiempo, asimismo, para marcar territorio en lo financiero. Lo ha hecho en la esfera de la selección francesa.
En la última concentración de Francia se negó a participar en anuncios de Coca-Cola, KFC, BetClic (empresa de apuestas deportivas) y Belin. Todas ellas son marcas que patrocinan al equipo nacional galo pero Mbappè está en plena batalla con la Federación de Fútbol Francesa (FFF) para que le dejen gestionar su imagen de forma absoluta. Este asunto, el de la propiedad en la administración de sus derechos de imagen, no es poca cosa para el futbolista. Ni mucho menos. Su abogada, Delphine Verheyden, se encarga de afilar la guerra para que posea todo el poder en esta faceta de negocia allá donde juegue Kylian.
Y por esta vía podría haberse colado la posibilidad de renovación de su contrato con el PSG. El conjunto parisino, según se ha sabido, le habría ofrecido un salario estratosférico con la cesión total de los derechos de imagen, mientras que la política del Real Madrid en este sentido aboga por compartir los derechos -50% para el jugador y 50% para el club-. Este sería el caballo de batalla fundamental que le quedaría al palco del Santiago Bernabéu por resolver, mientras que en París se está echando el resto para hacer sentir al delantero que es el centro único del proyecto. Le han ofrecido ya hasta la capitanía.
Las palabras y la incertidumbre madridista
Con esta nebulosa flotando, a dos meses de la finalización de su contrato, Mbappé anotó este domingo dos goles y repartió tres asistencias en la goleada de su equipo al Lorient (5-1). Y tras participar en todas las dianas de su equipo quiso mandar un mensaje a navegantes. Queda por precisar si iba dirigido a Al-Khelaifi, a Florentino Pérez o a los hinchas del PSG. Lo que no admite duda es que el jugador quería instalar una declaración novedosa en el discurso que ha mantenido este año y medio. Le dijo lo mismo a la televisión que retransmitió el partido, a los medios congregados en zona mixta y también se lo dijo en español a la ESPN.
"No, no he hecho mi elección. No he tomado la decisión. Hay nuevos elementos. No quiero equivocarme. Sé que para la gente es un poco tarde. Si hubiera tomado una decisión lo habría dicho, lo habría asumido. Siempre lo asumo. No tengo que esconderme. Quiero tomar la mejor decisión posible", respondió ante la pregunta sobre si ha decidido dónde jugará a partir de junio.
Y añadió lo siguiente: "Hay nuevos parámetros a tener en cuenta. No es No es una decisión fácil. Trato de tomar la mejor posible con mi familia". Y se despidió proclamando que es posible que se quede en París. Detonando la angustia en el madridismo y la euforia en la afición francesa. Quizá no le guste la idea de compartir foco en Madrid si finalmente llegase Erling Haaland a la misma vez que él; puede que el proyecto de Carlo Ancelotti le plantee dudas; o quizá sube la presión a Concha Espina para que le otorguen el mando de sus derechos de imagen. El tiempo dirá. En el entretanto, el Madrid ha querido transmitir tranquilidad.