Séptimo festejo de San Isidro y el primero de rejones. La plaza registró más de tres cuartos de entrada. Hay una notable cantidad de niños. Es un gran espectáculo aún para los ojos de menos iniciados en este arte. Hoy ha sido la tarde del toreo a caballo clásico, es decir, mucho toreo y pocos adornos. En otras ocasiones la terna de hoy triunfó con los toros de Fermín Bohórquez en numerosas plazas, pero esta tarde no ha podido ser.
Sergio Galán citó en la puerta al primero, Tinajero, badanudo y de generosa papada. Siguió al caballo dando varias vueltas al ruedo. Su embestida era clara. Puso banderillas con dos bellos caballos de nombres Capote y Capricho, este último enceló al toro, llevándolo de costado a los medios donde el caballista puso buenas banderillas y un par a dos manos. Sin embargo, el rejón cayó trasero después de un pinchazo. El segundo de su lote, Rumboso, salió barriendo el albero con su larga cola, pero pronto se desentendía del caballo. Sergio Galán con sus equinos puso todo de su parte: citó en los terrenos comprometidos, recortó las distancias, sobre todo con Bribón en la segunda banderilla que batió al pitón contrario a muy poca distancia. Este alto listón lo mantuvo otro caballo, Bambino, balanceando, arriesgándolo todo. Las banderillas cortas bien colocadas, pero deslucida la suerte suprema. Aplausos. Dos grandes faenas de corte clásico.
Leonardo Hernández recibió a Vocinero a distancia. El toro, con cabeza chica y testuz rizada, salía de las suertes, buscaba las tablas. Leonardo se esfuerza para sacarlo de la querencia. Calimocho batió al pitón contrario, citando a mucha distancia. Sol va a distancia corta, Leonardo clava en el estribo y un par a dos manos, olvidándose de las riendas. Dos cortas al violín, apoyando su propia cabeza sobre la testuz del astado. Un rejón de muerte vino después de un pinchazo. El quinto, Vocinero II, fue recibido por Elmo y dejó ver desde el principio sus condiciones de un toro difícil y reservón, aquerenciado en las tablas. Al salir Enamorado para el tercio de banderillas, el cornúpeta mostró su mala intención al acelerar o derrotar nada más acercarse el caballo. Con Eco, se adorna con las piruetas y pone bien los rehiletes. En el último tercio, Xarope resultó herido en un brusco encuentro con el enemigo, al poner banderillas cortas al violín. El rejoneador concedió todo lo que pudo al toro, yendo de un lado a otro de la plaza. Leonardo está hecho un auténtico centauro. Una faena de gran mérito a pesar del deficiente manejo de los aceros.
Juan Manuel Munera tuvo dos toros que no regalaron nada. Quitanieves, serio, alto, de embestida irregular. El tercio de banderillas con varias pasadas en falso y de colocación deficiente. Marró con el acero: varios metisacas provocaron airosas protestas, finalmente, el rejón cayó trasero. El sexto, Hilvanado, se refugiaba en las tablas aún más que los anteriores. El público aplaudió los balanceos de Arrebato en las banderillas. De nuevo, el rejón de muerte dejó al albacetence sin tocar pelo.
A pesar de falta de trofeos, fue una tarde donde los toreros a caballo mostraron su gran conocimiento y destreza. Una gran muestra del arte de Marialba en su versión clásica.