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FERIA DE SAN ISIDRO

"¡Que toree San Isidro!", síntesis de la tarde del domingo en Las Ventas

'¡Que toree San Isidro!', síntesis de la tarde del domingo en Las Ventas
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(Foto: Efe)
lunes 23 de mayo de 2022, 08:21h

La famosa frase del Guerra, uno de los toreros más poderosos e inteligentes, es la síntesis de la tarde: ¡Que toree San Isidro! El Guerra fue retirado de Madrid por el público. Se suele olvidar con frecuencia que en los toros no sólo el toro es peligroso. Peligroso es el público. Unas veces por aplaudir adornos fútiles, otras por instar al diestro a jugarse más de lo que se está jugando. Además, lo hace con muy mala leche, pero sin tener mala conciencia. Hay días que el público se cree por encima de los diestros y no hay un pase ni un quite ni un suspiro que no sea protestado. Hoy ha sido una de esas tardes. El público se descubrió y dejó ver que no saben apreciar las faenas de mérito ni los tercios bien ejecutados. Sea por desconocimiento sea por buscar un espectáculo fácil, vamos, algo dominguero. Por fortuna, hubo una pancarta desenvuelta por los jóvenes del tendido 6 que decía “Menos alcohol y más educación.”

Mas los toros de Torrealta y remiendos de Hermanos García Jiménez (1º, 5º) no estaban para los adornos. Leo Valadez confirmaba con Díscreído (1º). Sale mostrando su conocimiento: las caleserinas son seguidas por tafalleras y verónicas. Alberto Sandoval mereció aplauso por el tercio de varas. El quite del Fandi fue respondido por las serpentinas dobles de Leo. El mismo pone los pares con desigual suerte. Arranque de rodillas, los muletazos son de buen trazo. Sigue con la derecha templando a toro. Al perder la fuerza, el contrario empezó a empeorar su condición, cabeceando y soltando la cara. Se impone Valadez para lograr unos pases bien hechos. La estocada entera, algo caída, el toro dobló enseguida. Incomprensibles aplausos al arrastre. Una petición minoritaria. Saludo.

La faena a Manchego (6º), bien picado por Óscar Bernal, le quita Leo por lopecinas. El tercio de banderillas compartido por los diestros, y la faena con el toro que se ciñe. Venciendo las dificultades, hubo pases logrados. Una voltereta no le quitó el ánimo al hidrocálido quien se vengó con una estocada entera. Se flamean los pañuelos y el palco es benévolo. Una oreja.

El Fandi, un torero de poder y dominio, se encontró con unos astados de cuidado. Rocoso (2º), el primero de su lote, fue pitado por sus pocos kilos. “Asolanados como los melones” decía un espectador dirigiendo la mirada a los de la protesta. Va al caballo a distancia, El Fandi le lleva al toro a tomar otra vara por chicuelinas rematadas con una media. Invita a compartir el tercio de banderillas. El Fandi pone el tercero al violín yendo al sesgo. Aplauso. Desplaza al toro con habilidad al 3 tendido. El aire sigue siendo un obstáculo. Cuando ve que el morlaco no se deja llevar a los medios. Se adhiere a las tablas, El Fandi acepta el reto y le plantea la cara en su terreno. Ahí, al no tener más salida, el toro acepta la franela, le encela y logra la ligazón y unas tandas de mucho conocimiento. El Fandi cuajó una faena de un maestro, rematada por una media estocada al hilo de las tablas por la cual el toro dobló enseguida.

Segundo de El Fandi, Catalejo también fue recibido con protestas, recibió las varas, que no le ahormaron la cabeza. Causó varios desarmes antes y después. El tercio de banderillas ejecutado por El Fandi. El primer y tercer par aplaudidos, el cuarto desde el estribo al violín. Aplausos y protestas. Flexionado le lleva a los medios, los pases rápidos frente al malcarado bruto. El viento, el toro de mal fondo, el público sin clase… Media estocada entre las agujas y el toro cede inmediatamente.

Manuel Escribano y Tapicero (3º) se enfrentaron a porta gayola. De nuevo el tercio de banderillas compartido por los tres toreros. Escribano citó en los medios al astado que pronto se pudo a repartir los derrotes y a cabecear. Se para. Se olvida del engaño. Le busca al torero. Filósofo (5º) también es recibido a porta gayola, luego un lance de rodillas. Es imposible lucir en el quite por el viento. Rehiletes a cargo de Escribano, quien apostó fuerte con el tercer par sentado en el estribo. Aplauso. El toro marca las querencias. La faena parece una catedral levantada pase a pase, de un natural al otro, ligados por unos pases de pecho y cambios de manos de buen trazo. Por el pitón izquierdo el toro deja sacar lo mejor. La estocada eficaz, algo trasera. La petición no fue atendida por el palco. Vuelta al ruedo.

Una tarde de muchos detalles y de público aburrido. Mala combinación. Los diestros valientes y cuajados.

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