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TRIBUNA

El nuevo espacio político
La democracia del siglo XXI

lunes 23 de mayo de 2022, 20:00h

En primer lugar, quisiera decir que un sistema político del siglo XIX –en el que, con suerte, había algún periódico con 20.000 ejemplares de tirada–, es muy difícil que se mantenga igual dos siglos después, cuando existen medios de gran alcance como la televisión, la radio, internet o las redes sociales.

Hay que mantener la Democracia, pero debe evolucionar un modelo que ha sido útil y extraordinariamente positivo a lo largo de más de 200 años y que ha generado la etapa de mayor evolución económica, social y política de la humanidad.

La Izquierda y la Derecha

La Democracia se orienta en dos direcciones, la Derecha y la Izquierda. La Derecha, que defiende, sobre todo, la creación de riqueza privada, el capitalismo. Y la Izquierda, que entiende que lo fundamental es la distribución, la igualdad y la justicia.

Todo bajo la inspiración del slogan inicial de la Democracia, que era “Libertad, igualdad y fraternidad”. Esos valores deben permanecer intactos. En cambio, deben cambiar formas y modelos de elecciones, de candidaturas y de partidos.

La Derecha y la Izquierda se escenificaban en los Parlamentos: los conservadores se sentaban a la derecha y los socialistas a la izquierda. Una vez que la Derecha acepta el Estado de Bienestar, y la Izquierda acepta la Economía Social del Mercado, es muy difícil mantener esa separación.

Los países van evolucionando en contextos diferentes y se habla de conservadores y progresistas, de radicales y moderados. Y todo eso da lugar a que aparezcan grupos y partidos políticos diferentes que evolucionan hasta posiciones extremas, en un sentido que hace muy difícil el mantenimiento de un Sistema Democrático auténtico.

Por eso, parece lógico que, dada la extraordinaria evolución de la tecnología, sobre todo de las tecnologías de la comunicación, pueda tenderse a estructurar el Espacio Político en cuatro grandes apartados.

La Transición

Hubo un momento, en España, en que se intentó articular todo en torno al Centro, y así nació UCD (Unión de Centro Democrático), que tuvo prácticamente mayoría absoluta. UCD se armonizó con un partido muy de izquierdas en aquel momento y que luego fue evolucionando a posiciones más moderadas, el PSOE; con una izquierda radical, el Partido Comunista; y la derecha más o menos radical Alianza Popular.

4 Espacios Políticos

El Centro ahora no es viable políticamente hablando y, por tanto, lo lógico es que surjan dos grandes partidos: uno que ocupe la Derecha hacia el Centro, en el caso de España, el Partido Popular; y otro que ocupe la Izquierda hacia el Centro que, en España, debería ser el Partido Socialista.

De esa forma, dejarían un espacio a la Derecha-Derecha que, en España, sería Vox; y un espacio a la Izquierda-Izquierda que, según palabras de Pedro Sánchez, sería el de Yolanda Díaz, una evolución de Podemos.

Lo que tiene poco sentido es que, en ese Espacio, aparezcan elementos completamente accidentales que tuvieron su razón de ser en la Transición pero que, en la Democracia actual, no tienen sentido, como es dar protagonismo nacional a partidos territoriales, en algunos casos, independentistas. Es lógico que estos partidos tengan influencia en sus propias Comunidades, pero no deberían tener la llave para decidir lo que es o debe ser la Política Nacional, la Política de todos.

Cordones Sanitarios

Será muy difícil que los partidos de Derecha-Centro o de Izquierda-Centro tengan mayorías absolutas. Por tanto, dependerán, en gran medida, de lo que suceda a su derecha o a su izquierda.

Por eso, tiene poco sentido lo de los Cordones Sanitarios. Es muy difícil, en España, que el Partido Popular, tanto en las Comunidades Autónomas como a nivel Nacional, pueda llegar a gobernar si no cuenta con el apoyo de la Derecha-Derecha. Aunque, como es natural, debe intentarlo.

Y lo mismo está ocurriendo, y seguirá ocurriendo, con el partido de Izquierda-Centro. En las próximas elecciones, el país podrá decidir si quiere un partido en el que aparezca la palabra “Centro”, pero más orientado hacia la Derecha o hacia la Izquierda.

Como ya está ocurriendo en algunas Comunidades Autónomas, y como puede ocurrir en el futuro, los españoles podrán decidir si prefieren un partido del Centro-Derecha / Derecha-Derecha o, como ocurrió hace unos años, un partido de Izquierda-Centro / Izquierda-Izquierda.

Si los partidos que se orientan hacia el Centro dejan espacio a su lado a los otros partidos, no tendrán que radicalizarse, porque tienen un espacio constitucional y democrático que les permitirá tener el suficiente número de votos.

También puede llegar algún momento en que, por las razones que sean y dado el número de cambios que se producen en la actualidad, las gentes de un país decidan que quieran tener un partido de Derecha-Derecha con el apoyo de Derecha-Centro o un partido de Izquierda-Izquierda con el apoyo de Izquierda-Centro. No es fácil, pero es posible.

Acuerdos y consensos

La mejor forma de evitarlo es que, cuando sea necesario, los dos partidos que se crean hacia el Centro se pongan de acuerdo en los temas fundamentales para sacar el país adelante.

Y que, en todo caso, escuchen, dejen opinar y tengan en cuenta, en aquello que sea razonable, las opiniones que lleguen desde la Derecha-Derecha o desde la Izquierda-Izquierda.

Hay que recomponer de nuevo el viejo slogan de la Democracia “LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD”. Principios que son válidos para la vida individual y colectiva, pero que deberían serlo, también, para los partidos y grupos políticos.

El siglo XXI

España está en el momento ideal para conseguir impulsar ese “Nuevo Espacio Político del Siglo XXI”.

Por un lado, en una de sus últimas intervenciones, Pedro Sánchez dejó claro que el Partido Socialista era un partido de Izquierda-Centro, social demócrata. Y que, a su izquierda, debería haber un partido de Izquierda-Izquierda, que sería el espacio de Yolanda Díaz.

Por otro lado, en todas sus últimas intervenciones, Alberto Núñez Feijóo ha planteado la necesidad de llegar a acuerdos con los diferentes grupos y partidos y, muy especialmente, con el que gobierna. Y al referirse a los diferentes grupos y partidos, como es natural, incluye a Vox, que permite al PP gobernar en algunas Comunidades y que se ha incorporado al Gobierno en Castilla y León.

Lógicamente, Vox debería evolucionar para no ser un partido de Derecha Extrema sino, también, de Derecha-Derecha.

Y en cuanto a Podemos parece que, al menos Yolanda Díaz, tiene la idea de que su nueva oferta política se plantee en ese espacio de Izquierda-Izquierda que va a dejarle el Partido Socialista.

Rafael Anson

Presidente de la Academia Iberoamericana de Gastronomía y Presidente de la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía

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