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LAS VENTAS

Decimoctava de la Feria de San Isidro: Urdiales, Rey y Marín

Decimoctava de la Feria de San Isidro: Urdiales, Rey y Marín
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(Foto: Efe)
jueves 26 de mayo de 2022, 08:35h

Tarde de viento en Las Ventas. Roca Rey sabe mover al público. No quedaban muchos huecos en el coso. Ginés Marín, que hace diez días sufrió una cornada grave de dos trayectorias, es ovacionado por el público.

Los toros de Fuente Ymbro también crearon una expectación gracias a los novillos del lunes. Pero ni el novillo es un toro de casi seis años, ni tampoco pesa 600 kilos. Con lo cual la expectación duró justo hasta hoy.

Diego Urdiales no estuvo a gusto con los dos de su lote. Primero, Histérico, se mostró suelto, aunque la cara la llevaba bien. La faena comenzó con unos pases que dejaban entrever unas adecuadas condiciones para cuajarla. Las primeras series por ambos pitones prometían más, pero hubo un desajuste entre el diestro y el toro. Con lo cual, crecieron los cabeceos, derrotes, y empezó a escarbar el astado. Mengüe el poco ligazón que había. Un metisaca bajo, con derrame, acaba enseguida con el astado. Su segundo, Tamboril (4º), pesaba lo mismo que un mastodonte. Sale algo flemático, muestra una clara desgana de bregar. El caballo no logra atraer su atención ni encelarle un poco. De la primera vara salió huido. Costó mucho que tomara la segunda. Es incomprensible la protesta cuando el picador rectifica su posición para recoger la embestida. Si el toro no se mueve, si los lidiadores y los peones no están por fijarlo con el capote, entonces ¿por qué no puede moverse el picador? Acabaríamos con corridas como las series de Nexflix: “to be continued”… El reglamento es bueno, pero ajustado a la realidad. El toro tenía el peso necesario para acallar al 7, pero sólo un rato, porque perdió las manos… La faena no pudo ser. Un pinchazo, una media estocada y descabello a la primera.

Roca Rey y Hablador (2º). Sergio Molina, el picador, recibió aplausos por el tercio. El toro bregó en el caballo. A pesar del viento, un buen quite de Rey por chicuelinas. Aunque no salieron muy aseadas, hubo emoción, es decir, más que un susto. El inicio por unos cuatro estatuarios ceñidos y peligrosos en las tablas. El morlaco ya estaba escarbando. Dos pases y se para. Cabecea. Escarba… Haciendo estos ejercicios, el astado emplea el tiempo de la faena. La estocada delantera. Se dobla. Llegó Escribiente (5º). El animalucho rozaba los 600 kilos, sosito como todos los de la tarde. Uno del 7 pidió clamando al cielo un veterinario. Quizá se sintiera indispuesto el desdichado espectador. Mientras tanto, el torito no se quejaba de nada, seguía vivo y coleando. Puso firmes a todos los participantes del tercio de varas, porque acometía lo que le daba la gana. Algo raro debió de pasar a la franela que sacó Rey para este animal. O, simplemente, el toro sólo sabía contar hasta 2. Así que a cada segundo pase que le daba Rey, el astado se alejaba para refugiarse en tablas. Hubo un desarme, coladas, gritos mujeriles por la “emoción” que inspira este diestro. ¿Qué más hubo? De tó. Menos toreo, hemos visto de tó. Los arrimones de Roca Rey a cualquier tipo de ganado, su arriesgada manera de hacerlo, eso es lo que llena la plaza de aficionados nouvelle vague. Está bien. Que no sufran los empresarios. El señor Roca se encarga de congregar a este gentío.

Ginés Marín con Malicioso (3º) tampoco pudo construir ni una lidia ni una faena. El toro salió huyendo de los capotes. Empezamos mal. Las querencias se imponen al astado. Siempre fue con la cara suelta. En las varas, sí, el toro se coloca a sí mismo frente al caballo. Hay cierta dejadez, más bien, la lidia está ausente. El morlaco se rompe un pitón, pierde las manos, cabecea, engancha… Las protestas no cesan. El cambio del toro no llega. Ginés decide acabar con este tumulto: estocada entera, quizá un poco caída, pero eficaz. Escribiente (6º) fue al caballo, cumplió en banderillas. Sin embargo, las embestidas, las traía cargadas de gazapones, derrotes y cabeceos. El toro no atiende los intentos de Marín a corregirlo. No pudo ser. Una estocada y se acabo la tarde decepcionante.

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