Hipólito Sanchiz Álvarez de Toledo y León Arsenal han publicado un libro interesantísimo en Edaf: “66 fechas cruciales en la historia de España (y algunas otras que no lo fueron tanto)”. Aunando la divulgación de nivel universitario, la erudición amable y la anécdota instructiva, los autores han concluido una obra muy necesaria en la actual coyuntura de España.
En efecto, el hilo conductor no es que los momentos escogidos sean “importantes” ni “memorables”, sino que, de no haberse dado, esta realidad histórica que es España podría haberse frustrado. Como señalan en el prólogo, “la actual España es, en último término, la consecuencia de todo lo que sucedió a lo largo del tiempo”. Acontecimientos ocurridos muy lejos resultaron, pues, “determinantes para el curso posterior de los acontecimientos”.
Así, Tartessos nació y murió a causa de Tiro. La caída de la ciudad fenicia el año 572 a. C. condujo al hundimiento del reino -o espacio cultural, que en esto no se ponen de acuerdo los historiadores- que se extendió por Andalucía y Extremadura hasta llegar al sur de la Meseta. Si en el año 201 a.C. los romanos se hubiesen retirado de la Península después de derrotar a los cartagineses en Zama, cerca de Cartago, no tendríamos ni el majestuoso acueducto de Segovia, ni el espectacular teatro de Mérida ni hablaríamos una lengua romance. Todo hubiera sido diferente. De este modo, a lo largo de estas 285 páginas, Arsenal y Sanchiz Álvarez de Toledo toman al lector de la mano y le muestran en cuántas ocasiones estuvo a punto de descarrilar ese proceso que terminó llevándonos a esto que llamamos España.
Algunos podrían atisbar en todo esto cierta casualidad o azar. El lector creyente no dejará de ver la mano de la Providencia en algunos de estos episodios. Como decía León Arsenal en la presentación del libro de hace unos días, si la expedición de Colón se hubiera hundido en el viaje de regreso, nadie hubiese tenido noticia de América. Añadimos nosotros que, si a Cervantes lo hubiesen matado en Lepanto, el mundo estaría huérfano de Don Quijote y de Sancho y a nuestra tierra le faltaría el caballero andante más famoso de la literatura.
Sin embargo, este libro es especialmente valioso, les decía, en la actual hora de España. Desde 2004 -y desde antes incluso en las comunidades autónomas gobernadas por los nacionalistas- venimos sufriendo una sistemática, meticulosa y despiadada manipulación de la historia de España alimentada desde unos poderes públicos y tolerada desde otros con pocas, muy pocas excepciones. Se trata de negar la realidad misma de España como si se tratase de un “constructo” o una ficción. Se pretende que ni la Reconquista fue tal -el mismo término resulta hoy polémico- ni hubo invasiones islámicas. Se abrazan todos los tópicos de la leyenda negra y se intenta reescribir la historia al calor de la “memoria histórica” y las demás consignas políticas. La tergiversación de la historia del terrorismo, y en particular de ETA, se ha terminado extendiendo a toda la historia de España. Se empieza diciendo que Otegui es un hombre de paz y se termina silenciando la persecución religiosa durante la II República. Del papel de la fe católica en la conformación de España, sólo se puede recordar la Inquisición y sólo del modo que la izquierda y la leyenda negra prescriben. En el mundillo cultural de la izquierda, recordar, como hacen los autores, que en 1931 ardieron conventos, es mentar la soga en casa del ahorcado. Hay atrevimientos que a uno le pueden salir muy caros.
Por eso, hay que felicitar a los autores por escribir este libro y a la editorial Edaf por publicarlo. No se habla lo suficiente del coraje que hace falta para editar un libro en España ni de la reconfortante prueba de confianza en nuestra sociedad que eso supone. Hipólito Sanchiz Álvarez de Toledo y León Arsenal han acometido una empresa audaz y loable, que han concluido con notable éxito en este libro amenísimo.