La tarde de hoy ha sido de las que no se olvidan. ¿Ha habido una Puerta Grande para la terna? No. ¿Ha habido una Puerta Grande para uno de los diestros? Tampoco. ¿Por qué es memorable, entonces? Porque no hubo heridos a pesar de la pesada burla que se la han jugado a los diestros, a Fernando Robleño, a Morenito de Aranda y a Damián Castaño quien confirmaba hoy en las Ventas. No sé quién es responsable de la selección del ganado de hoy, pero cuando entre las astas del toro caben tres diestros juntos y cuya altura es mayor que cualquiera de ellos, no puede haber toros. ¡Los toros son arte y qué arte puede aguantar tal desproporción! Lo que hay es una chanza, es exponer la vida de un hombre a aún mayor peligro del que corre normalmente.
Damián Castaño confirmó con Peinanovias (1º) fue recibido con una sonora ovación al pasear por el ruedo sus 603 kilos y la cornamenta. Hecha las manos pa´lante en el capote, observa todo el redondel. Iba a distancia a las varas, una de las cuales aplaudida a pesar de estar algo trasera. Pero el morlaco mansea en el capote y se duele mucho en el tercio de las banderillas, puestas una por una. Si hablamos del trapío, esta rara especie que pisaba el albero, las reunía todas, pero en sentido contrario. Se colaba, salía de cada muletazo suelto, cabeceaba… En un movimiento brusco la espada de Castaño se rompió como si fuera de madera. No ha bajado la cara, complicando la suerte suprema. Se le administró un golletazo, con el cual recorre la plaza y tarda en doblar. Descabello. Y, ¡qué sorpresa! Esto, que tenía la forma de toro, ¡es aplaudido en el arrastre!
La embestida de Cuchillazo (6º) tampoco dejó muchas opciones. Iba despacio, sin mucho entusiasmo. Pero Damián supo aprovecharle para hacer unas tandas con la derecha. Es una autentica confirmación: si ha podido con estos cuadrúpedos, podrá con todo.
Fernando Robleño las tuvo que ver con Peinanenas (2º) y Recobo (4º)… No sé por qué pecados le ha salido este lote. Peinanenas sale despierto, avista toda la plaza y se pone a agradar al público dando saltos sobre los burladeros. Al escribir esto no me lo creo: lo hacía entre una mezcla de aplausos y risas. ¡Y digan a los romanos que fueron crueles con los gladiadores! Ya que demasiado ejercicio perjudica la salud, el astado se resiente en las varas, empieza a caerse. He aquí las protestas. Busca a los banderilleros, les espera, y no les deja cumplir su misión con lucimiento. Lo mismo durante la faena: lo único que tenía claro es ir a por Robleño, cabeceando con una ancha cornamenta. Aún con esta materia prima el torero logra una serie muy sufrida entre caídas, coladas, parones.
¡Qué decir de Recobo! De nuevo fue aplaudido por el público. Lo que llevaba sobre la cabeza no era una cornamenta era una barrera para las vías del tren. Hay que evitar a toda costa que Morante vea las fotos de esta faena. Un enemigo de la desproporción antiestética. Toma de mala gana las varas y de peor las banderillas. Cuando el diestro se pone frente al bicharraco, sus cornamentas le superan en altura. Hay risitas jocosas por los tendidos… ¡Y con esto tuvo que hacer el volapié! Robleño salió vencedor. Enhorabuena.
Igual que en los casos anteriores, de los chiqueros salió la cornamenta y luego vemos a Peinarizos (3º), destinado para Morenito de Aranda. Desgraciadamente, fue cambiado por el escándalo que se montó cuando flojeó de las manos. En el momento que los bueyes de Florito salieron a por Peinarizos, éste no corneó, ni protestó, como suele pasar con el ganado bravo, que cornean hasta su sombra. Los bueyes, que tienen una intuición mejor que el público, reconocieron a uno de su encaste y acompañaron al torillo a los chiqueros rebrincando de alegría. Cambiado por Estornino (3ºbis) de José Cruz, que fue abucheado, por chico 563 k y, claro, los cuernos “chiquitos”. Bronco en el capote, pero Morenito le lleva a caballo con finura. José Manuel Zamorano fue aplaudido en las baderillas. El burel se dejaba llevar por la franela, pero tan justo de fuerzas que se caída rematando cada dos o tres pases. Hubo aplausos, muy merecidos por tener aguante y hacer unos pases meritorios y ceñidos, rematados con gusto. Estocada entera. Morenito paró en seco el abaniqueo de los peones. Un gran detalle.
He aquí Jovencito (5º) de 630 k. No humilla, derrota…bueno, no vamos a repetir de nuevo todas las tarascadas. Entró con fijeza al caballo, pero le hirió. Cambio de picador. Va a por otro puyazo y arrima a la cabalgadura a las tablas. Fernando Sánchez se desmonteró por los pares puestos. Morenito mandaba con su voz. El astado, aunque a gañafones, tenía que obedecer. Tenía ganas de salir suelto a cada pase, le sujetó por abajo y logra unas tandas con la zurda. Aplausos. El toro para amenazar y escarbar. Se destacan unos pases naturales y de pecho. Un aviso. Un pichazo y una estocada entera.
El público de la “primera plaza del mundo” se divirtió hoy. Sin embargo, si seguimos gustándonos con este regocijo de tales espectáculos, más vale ceder el local a multiusos. Nos quedamos con las ganas de ver a estos diestros con otro ganado. A ver si alguien de la empresa actual o de la que viene tiene este detalle con estos tres grandes profesionales. Señores, el toro bravo no se mide ni con los kilos ni el metraje de la cornamenta.