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TOROS

Feria de Hogueras de San Juan: Ginés Marín sale a hombros

El diestro Ginés Marín sale a hombros tras cortar tres orejas en la corrida de la feria de Hogueras de San Juan en la que ha compartido cartel con Antonio Ferreras y Miguel Angel Perera, hoy miércoles en Alicante.
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El diestro Ginés Marín sale a hombros tras cortar tres orejas en la corrida de la feria de Hogueras de San Juan en la que ha compartido cartel con Antonio Ferreras y Miguel Angel Perera, hoy miércoles en Alicante. (Foto: EFE)
jueves 23 de junio de 2022, 12:03h

La primera tarde de la feria de las Hogueras en Alicante. La terna compuesta por Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín se enfrentaron con seis toros de Fuente Ymbro. La corrida resultó bien cuajada de kilos y de edad, que rondaba cinco años y medio. En los tendidos del antiguo coso, más de un siglo y media de historia, se podía avistar a Rafaelillo y El Fandi.

Escribiente (1º) salió al ruedo el primero para medirse con Antonio Ferrera. Movía sus 596 kilos con agilidad, siguiendo los lances del capote azul. Ferrera le coloca en suerte y el morlaco va a por el puyazo de El Luca que cayó trasero. El toro se empleó en el caballo. Javier Valdeoro estuvo en brega a pesar de tener rotas dos costillas. José Chacón y Fernando Sánchez dejaron los pares ovacionados. El maestro comenzó la faena sacando al contrario hacia los medios. Los pases bajos hicieron mella en el toro y perdió las manos en un pase de pecho. Suficiente señal para que el espada ajuste la franela y desarrolle la faena a media altura. El el pitón derecho daba mejores pases, pero igualmente había que aguantar muchos parones, y esperar cuando el toro se ponía a escarbar. Una de las series con la diestra fue rematada con un desplante con la mano en la testuz del toro dominado. La media estocada puesta en la cruz hizo doblar al toro. Ovación.

Miguel Ángel Perera, en vísperas de su tarde con seis toros en el coso de Pardaleras de Badajoz, se enfrentó con Zalagardo (2º), quien se mostró bronco, le desarmó. La lidia transcurrió, precisa y medida, desde la actuación del varilarguero hasta los ovacionados pares de rehiletes Curro Javier. Javier Ambel administró los capotazos a cuentagotas, con muy buen criterio. El toro no se entregó y molestaba el viento. El burel hacía extraños y miraba cada vez con más fijeza a Miguel Ángel, acortando las distancias. Perera con mucha paciencia trató de encauzar la embestida complicada, pero con cada pase el toro se descomponía más. Sólo la firmeza del torero permitió sacar una faena de gran conocimiento y, además, salir ileso. La suerte suprema fue ejecutada con tal decisión que la estocada cayó algo contraria, pero entera. Sonó el aviso. El descabello a la primera. Ovación.

Ginés Marín supo colocarse con acierto para lancear a Gestor (3º), aunque luego el animal salía suelto, desbarajustando la suerte de varas. Una vez tomado el castigo, ahí se quedó empeñado de no dejar el peto. Marín hizo un quite de buena traza por chicuelinas, rematado con una larga. Los garapullos no salieron bien puestos. El toro, llevado por unos pases tan bajos que la rodilla tocaba el albero, no quiso quedarse en los medios e hizo intentos de salir hacia las tablas. Ginés le consiente la distancia, pero no le permite dejar el campo de batalla. La embestida seguía bronca, con cabeceos, pero el torero se sobreponía y aprovechaba el pitón derecho. Logró una serie larga de unos cinco o seis pases, llevando al burel entre los vuelos de la franela. La faena fue rematada con los mismos pases flexionados y una estocada entera de fina y certera ejecución. Una oreja.

Ferrera recibió a Mimoso (4º) con cautela. Un lance afarolado recogió la embestida del astado, pero no hubo más, el diestro prefirió ver cómo se comportaba el enemigo. Le puso en suerte con finura y el toro tomó la vara a distancia. Empujó bien y el castigo se terminó pronto con el “¡vale!” del lidiador. El banderillero de la cuadrilla de Ginés Marín, Rafael Viotti, puso un par para sustituir al convaleciente Javier Valdeoro. Fernando Sánchez se desmonteró por sus rehiletes de estilo irrepetible. La faena tuvo dos dificultades grandes: el viento y las malas mañas del toro, que remató cada muletazo con un cabeceo violento. No hubo mucha diferencia entre los pitones. Habría que emplearse mucho para llegar a envolver esta embestida descompuesta, falta de ritmo y sobrada de malas intenciones. Al final, con mucho tino, el torero construyó unas series de pases templados, adornados con unos afarolados y molinetes. Una estocada entera y un aviso. Se dobló el morlaco y el público pidió una oreja. Fue concedida.

Perera con el segundo de su lote, Legislador (5º), no tuvo las cosas más fáciles. El astado estuvo desparramando la vista, tomando el capote con los pies por delante. Sin embargo, la faena, a base de distancias ajustadas y acertada colocación del diestro, se fue construyendo de pases cada vez más largos. El toro andaba ágil, pero con tendencia a parar, lo que Perera supo evitar. Culminada por un hondo pinchazo y descabello, Perera recibió una ovación.

El último de la tarde, Pijotero (6º) se dejó llevar por el capote de Ginés Marín. Picado por Guillermo Marín, el padre del diestro, enganchó el peto y salió con mucha soltura a recorrer la plaza y a desarmar de paso a quien se le ponga por delante. Escarba. Marín de nuevo hizo buen quite de chicuelinas. La faena arrancó con pases estatuarios, uno de ellos mirando al tendido. La montera se quedó en el albero al brindar al público y atrajo la atención del astado: se paró, la olió, escarbando, y mirando al diestro de reojo. Fue a por él con una arrancada fuerte. El aplauso acompañaba a Ginés mientras sonaba la música. La embestida muy complicada de domeñar: soltaba la cara y rebrincaba en cada pase. Hubo veces cuando parecía que el toro se llevaba la muleta por delante. Ginés se impuso con unas largas series de pases. La estocada, que remató la obra tan complicada, se hundió hasta los gavilanes. Magnífico Ginés Marín salió a hombros sumando tres orejas esta tarde. Fue una tarde de toros, es decir, disfrutamos del toreo profesional y valiente de los tres diestros. Muchas faenas parecían fáciles y hasta entretenidas por la actuación de los toreros más que por la prestancia del ganado. Enhorabuena.

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