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ORIENT EXPRESS

Una victoria de la razón y la justicia

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 26 de junio de 2022, 19:21h

En 2006, Michael Apted dirigió “Amazing Grace”, una magnífica película sobre el diputado William Wilberforce (Ioan Gruffud) y su lucha por la abolición de la esclavitud en el Imperio británico. El largometraje, de poco menos de dos horas, se convirtió en un símbolo del movimiento provida. En efecto, saltan a la vista las semejanzas en argumentos y en inspiración entre los abolicionistas y los defensores de la vida. La idea de la radical e inalienable dignidad de la vida humana palpitan en la movilización de Wilberforce y sus compañeros -entre ellos, el conmovedor Olaudah Equiano, encarnado por Youssou N'Dour- y resuenan por igual en los millones de estadounidenses que llevan años luchando contra la industria del aborto.

Esta semana la defensa de la vida ha logrado una resonante victoria en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos con la sentencia Dobbs v. Jackson, que revoca la polémica sentencia de 1973 Roe vs. Wade y declara que el aborto no es un derecho fundamental. De este modo, cada estado de la Unión puede legislar sobre él e incluso prohibirlo. El tribunal ha declarado que los argumentos de Roe vs. Wade, que sentó la doctrina de que el aborto era un derecho constitucional, eran “excepcionalmente endebles” y tan “dañinos” que llegaban al punto del “abuso de autoridad judicial”. Así, el máximo órgano jurisdiccional de los Estados Unidos ha afirmado que Roe vs. Wade y las sentencias posteriores que confirmaron su doctrina eran “flagrantemente desacertadas”.

El lobby abortista en los Estados Unidos, que ahora goza del apoyo del Gobierno federal y de algunos gobiernos de estados, parecía invencible. Esta decisión del Tribunal Supremo supone un soplo de aire fresco y un signo de esperanza en la defensa de la vida. Después de unos años en que el aborto ha avanzado por toda América -los casos más recientes son los de Argentina y México- la defensa de la vida del concebido no nacido junto a la de su madre ha logrado un avance efectivo y un triunfo simbólico.

Dobbs v. Jackson abre una grieta profunda y ancha en el pretendido consenso que la ideología abortista pretende imponer. Consignas como que el aborto es un derecho o invocaciones a la “salud sexual y reproductiva” como justificación del aborto se están resquebrajando. Todo el esfuerzo de las Naciones Unidas y sus agencias para extender el aborto por el mundo so pretexto de la protección de la mujer -como si no fuese posible defender las dos vidas- experimenta ahora un retroceso. Esta sentencia cuestiona los fundamentos mismos del discurso abortista que lleva repitiéndose desde hace más de cinco décadas.

Al igual que los abolicionistas retratados en “Amazing Grace”, los defensores de la vida sufrieron acusaciones horrendas. Aún se siguen oyendo con frecuencia. Sin embargo, la práctica abominable de matar en el vientre de su madre al concebido no nacido, la más indefensa de todas las criaturas, ha recibido un golpe que debilita a sus partidarios. Uno podría pensar que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se ha limitado a declarar lo que la recta razón indica, pero en un tiempo de confusión moral como el que vivimos eso es mucho. Esta sentencia influirá en otros países del mismo modo que lo hizo la prohibición de transportar esclavos en buques con pabellón británico.

Queda mucho por hacer. En la Unión Europea, en cuyas instituciones el abortismo se ha convertido en un tabú inatacable, las organizaciones del lobby abortista redoblarán sus esfuerzos para evitar cambios. Los esclavistas recurrieron a toda clase de argumentos para justificar un negocio perverso. En la Unión Europea, veremos acciones encaminadas a defender otro negocio atroz como el aborto. Será necesario, pues, perseverar sin desfallecer en la defensa de la vida. El ejemplo estadounidense permite albergar esperanzas de que algún día también en la Unión Europea se regrese a la razón y la justicia.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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