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FERIA DE SAN FERMÍN

San Fermín: la profesionalidad de los toreros y la maldad del palco

San Fermín: la profesionalidad de los toreros y la maldad del palco
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(Foto: Efe)
sábado 09 de julio de 2022, 08:58h

La corrida de Fuente Ymbro, destinada para Daniel Luque, José Garrido y Álvaro Lorenzo, tenía buenas hechuras y considerable cornamenta. Dieron la salida a Comisario (1º). Siguió el capote de Luque sin rozarlo. No se deja poner en suerte y toma la puya al relance. Garrido hace el quite. Apura en el tercio de las banderillas, observando y esperando. Daniel Luque realiza una faena por ambos pitones, logrando largos y profundos naturales, sólo interrumpidos por el respiro que requería el toro. Luque aguantó sus parones. Encontró su sitio el diestro y dio su sitio al contrario. Las luquecinas remataron la obra. La estocada entera y en la cruz hizo rodar al toro. Una petición mayoritaria. El consejerillo de PSN, Xabier Sagardoy Ortega, que presidía el festejo se negó rotundamente a conceder el trofeo. Ay, Belmonte qué razón tenía en sentenciar cómo su banderillero se hizo alcalde: “degradando…”

Luque, preciso y técnicamente impecable, se enfrentó con Impositor (4º). El morlaco embestía con las manos por delante. Al ir al caballo, por segunda vez sale ido. Empieza a escarbar. Se desentiende. Gazapea. Garrido se empeña en hacer el quite, pero el bicho es complicado. No le deja lucir con las chicuelinas. Se duele de banderillas… en fin, todo un repertorio de complicaciones por vencer. Luque le brindó a Joselín de Ubrique. A pies quietos, Luque lleva al toro hacia los medios. El astado responde al mínimo toque de la muleta. Luque vence su tendencia a desentenderse. Vence también sus cabeceos que no logran emborronar buenos pases de pecho, ni quitar profundidad a los naturales o derechazos. Al final, se yergue como un eje rodeado por la tela sin cesar su vuelo, trazando unos redondos con la mano baja. Una faena de seguridad y gran profesionalidad. Un pinchazo sin soltar y una estocada entera con derrame. Una oreja.

José Garrido citó a Enmudecido (2º) con lances de rodilla en tierra. El toro prescindió de preludios y se lanzó a Oscar Bernal, quien puso la primera vara muy bien colocada. El quite de Álvaro Lorenzo fue un conjunto de enganches y caídas del toro. Escarba. José Chacón bregó en las banderillas con el toro que no humillaba ni se fijaba. Garrido se sentó en el estribo. El toro pasa, pero empieza a dudar. Garrido se acerca, se sienta de nuevo para ejecutar otro par de pase. Con prontitud administra unos doblones de castigo, muy eficaces: el toro toma la muleta. La mano baja guía al burel dando lugar a unas tandas limpias. El toro se le cuela y pasa el pitón debajo de la rodilla. Enseguida, rompe la muleta con el pitón, pero Garrido no se deja desarmar. Casi Arranca la muleta de la mano al pincharla con el pitón, de nuevo los naturales, profundos, largos. El fin de la faena resultó algo prosaico: de rodillas, desafiando con descaro al enemigo, pero sin acertar con el terreno. Si rectificar el terrero no es vistoso de pie, menos lo es de rodillas. He aquí las manoletinas de rodillas para llegar a los tendidos. El acero dejó la obra sin trofeo.

Infortunado (5º) quita el capote a José Garrido. Se muestra receloso a los hombres de caballo. El diestro lo aleja de la montura con una larga cambiada. Álvaro Lorenzo hace quite citando con el oro del capote, pero llega el desarme. El de Fuente Ymbro se mueve, embiste dando brincos, saltos, se desliza por la arena… no para. Garrido le sujeta con una tanda breve. La muñeca del espada despliega la muleta en toda su longitud. La faena se basa en distancias largas, tanto para el cite como para los pases. Un cambio afarolado y un ayudado de castigo. De nuevo, las bernardinas temerarias para el cierre. El toro estuvo a punto de llevárselo por delante. El estoque entró bajo, pero entero. La colocación deficiente quizá sea porque el toro se distrajo a la hora de embestir. Una oreja.

Cazador (3º) salió para Álvaro Lorenzo. Huía de la vara, andaba de costado y estudiando al personal que le rodeaba. Acechando a los toreros. Lorenzo le saca de la querencia a los medios con los estatuarios. Las tandas con la derecha tienen buen son y templanza. El toro se para. Pierde las manos. Cierra una serie con el pase de la firma. Empieza otra tanda… se alarga la faena en demasía: las bernardinas, las luquesinas, pases de pecho. La estocada trasera y caída. Un aviso. Tardó en descabellar. Una oreja… incomprensible.

El último, Guardés (6º), se lidió cumpliendo años. Ya tiene seis. Salió con la cabeza alta, frenando cuando quería y arrancando cuando le placía. Resistió los manejos capoteros, fue por libre a tomar la vara de Francisco Javier Sánchez. Se hace despistado. Engancha el capote. Observa. La brega de rehiletes es complicada. Curro Javier puso todo por su parte para colocar buenos pares. El diestro encuentra su sitio en los medios, donde el toro acude al cite. Pero, pronto empieza a protestar, anda con la cara alta. La única ventaja es que no le busca los tobillos al espada. El final predecible: las bernardinas… Un pinchazo y una estocada en la paletilla, rematada con otro pinchazo. Se amorcilla en las tablas. Se dobla.

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