www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Relatos

Anaïs Nin: La intemporalidad perdida

lunes 08 de agosto de 2022, 17:55h
Anaïs Nin: La intemporalidad perdida

Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas recientes críticas más leídas de libros destacados

Traducción de Raquel Marqués. Lumen. Barcelona, 2021. 176 páginas. 17,90 €.

Por David Lorenzo Cardiel

«Quería rosas rojas, rosas rojas. No las místicas flores níveas de sus sueños estáticos, las que desplegaba en el silencio de su habitación (…) Con el dinero en la palma de la mano, bajó a pie la cuesta hasta la floristería del pueblo. Pidió rosas rojas. Escribió su nombre en la tarjetita y su dirección. Pidió que las entregaran cuanto antes».

La vida de Anaïs Nin fue un continuo tránsito de sensaciones, vivencias y devenires. La escritora y artista francesa se nutrió desde la infancia de la incertidumbre propia de la vida artística a través de sus padres, un modo de estar en el mundo que le acompañaría en los años de la eclosión vanguardista parisina y que marcaría para siempre su mirada. Una vida entretejida entre Francia, Cuba y California mediante la que acompasó su independencia personal con la cómplice entrega a los vaivenes amorosos, a la vida matrimonial y a su compromiso con las letras, el baile y la pintura. Su talento literario y su peculiar saber estar en el ambiente creativo convertirían a Anaïs Nin en un icono de la época y en un referente atemporal.

Este legado es el que ofrecen a los lectores hispanoparlantes desde el sello barcelonés Lumen con la colección de relatos La intemporalidad perdida. No se trata de una recopilación azarosa. El libro alberga dieciséis textos que la autora escribió cuando todavía residía en Francia y estaba casada con el banquero y poeta norteamericano Hugh Parker Guiler. Además, es la primera vez que estos relatos se traducen y publican en España. Pero más allá de los tecnicismos editoriales y cronológicos, la primera grandeza de este libro es escoger unas piezas bisoñas dentro de la producción de la escritora francesa. Los cuentos recogidos en La intemporalidad perdida fueron escritos cuando Nin contaba veinticinco años, en sus albores de ocio y aburrimiento tras los que decidió hacerse escritora, a modo de continuación de sus diarios (que inició tras el abandono de su padre) y para pasar el tiempo.

Los relatos escogidos en La intemporalidad perdida destacan por una lírica contenida que se desarrolla con inusitada frescura a lo largo de la narración, que se resuelve fluida y atrevida, apasionada y contundente. La lectura de cada pieza supone embarcarse en una sensibilidad extraordinaria que no sucumbe a la intensidad banal, sino que se desarrolla con un carácter descarnado, sensual en algunos instantes, atrevido, en cambio, siempre. Ésta es, a mi juicio, la gran virtud de la narrativa de Nin y que ya se aprecia en estos escritos de juventud: poesía y prosa se abrazan con un toque descriptivo, eternamente vanguardista, y una vitalidad que rebosa de los momentos cotidianos de los que se nutren sus relatos. Su escritura está diseñada para que cada texto sea degustado con lentitud, paladeando cada página como quien se entrega al liviano placer de la conversación distendida, en el margen del ritmo trepidante y la rutina de los transeúntes. Leer a Nin implica atesorar la mejor literatura, aquella que nutre sin empachar y que acompaña sin resultar cansina ni extensa.

Lumen vuelve a acertar en su apuesta por combinar narrativa actual con clásicos modernos. La intemporalidad perdida es lo contrario de lo que sugiere el título: es imposible no sentir una pululante alegría tras leer los relatos que dan forma al libro. Es la felicidad de haberse dejado extraviar entre una multitud de personajes y contextos que recuerdan a aquellos tiempos en los que sentíamos que casi todo estaba al alcance de la mano. Traduce, con gran acierto y meticulosidad, Raquel Marqués. No se pierdan esta exuberante obra maestra.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+
0 comentarios