El centrocampista brasileño desvela que tomó la decisión de irse tras la 14º Champions. 'Case' se despide del Real Madrid en un acto muy emotivo. Valdebebas.
Hoy ha sido el día de Carlos Henrique Casemiro. El centrocampista brasileño ha sido homenajeado este lunes en la Ciudad Real Madrid en un acto muy emotivo en el que le costó hablar para despedirse del Real Madrid, su casa durante nueve años de la que se marcha como una auténtica leyenda y habiendo conquistado 18 títulos, entre ellos cinco Champions League y tres Ligas.
Precisamente, tras la 14º Liga de Campeones conquistada ante el Liverpool, Casemiro ha explicado que habló con su representante porque sentía que su ciclo había terminado: "Cuando se toma una decisión tan importante, siempre es difícil. Despues de la final, hablé con mi representante porque tenía la sensación de que estaba terminando mi ciclo aquí. Mi representante me dijo que me fuera de vacaciones, que lo pensara y seguía pensando lo mismo al volver. Me voy siendo el más feliz del mundo. La misión estaba hecha al igual que la historia".
El mediocentro de 30 años ha manifestado que se va muy feliz y con la misión cumplida: "Me voy con el deber cumplido de que cuando salí de San Paulo en enero de 2013, dije que iba a darlo todo por este club y así fue".
En cuanto a su nueva aventura en el Manchester United, el MVP de la Supercopa europea ha subrayado que afronta este "cambio importante" con "mucha ilusión" y en busca de nuevos retos, aprender de una nueva cultura, de la Premier League, una competición que le encanta y "deseaba jugar", y espera transmitir todo lo aprendido en el Madrid al "mejor equipo de Inglaterra".
En el cuadro mancuniano, Case, que si fuera por él "jugaría esta noche ante el Liverpool", volverá a coincidir con Cristiano Ronaldo y Raphael Varane: "No he hablado con Cristiano, tengo mucha ilusión de volver a jugar con él. Ojalá que se quede porque es de los mejores jugadores de todos los tiempos", ha afirmado.
"No me voy por dinero"
El pivote brasileño ha dejado claro que no se une a los 'diablos rojos' por un tema económico: "La gente que piensa eso no me conoce, no soy así. Si fuera por dinero me hubiera ido hace cuatro o cinco años. Es una decisión mía, un ciclo mío. Las personas que piensan que me voy por dinero no me conocen".
"Si fuera por dinero me hubiera ido hace 4 o 5 años"
Quienes sí le conocen de sobra son sus amigos Luka Modric y Toni Kroos. Con ellos, según Carlo Ancelotti, formó el "triángulo de las bermudas" y uno de los mejores tridentes de la historia del fútbol. Refiriéndose al alemán, Casemiro ha contado una anécdota: "Toni me envió un mensaje a las cuatro de la mañana del viernes preguntándome si me iba y le dije que sí. Fui sincero con él y con el resto de mis compañeros".
Cuestionado acerca de sus posibles sucesores, el mediocentro defensivo confía plenamente en la calidad de jugadores como Valverde, Camavinga o Tchouaméni, este último fichado este verano como su sustituto: "El Madrid siempre ficha a los mejores. Fede también puede hacer de pivote, Camavinga nos ayudó el año pasado y es un jugadorazo. Tchouaméni es titular en la selección de Francia. El Madrid está bien cubierto y seguirá ganando".
"Gracias por hacer más grande al Real Madrid"
En primer lugar, el Real Madrid le ha mostrado un vídeo homenaje de su histórica trayectoria como jugador blanco y al brasileño y a su mujer se le han escapado las primeras lágrimas. Tras esto, ha tomado la palabra el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, que ha dedicado unas bonitas y sentidas palabras al nuevo jugador del Manchester United: "Has luchado todos los partidos como si fuese el último de tu vida. Gracias por hacer más grande al Real Madrid", ha dicho el mandatario madridista.
"Siempre serás uno de los nuestros"
Pérez, que ha recordado el partido del brasileño ante el Borussia Dortmund en el camino a La Décima, ha entregado a Casemiro la insignia de oro y brillantes del Real Madrid en un acto institucional previo a atender a los medios de comunicación en el que estuvieron presentes otras leyendas madridistas como Raúl González o Álvaro Arbeloa y en el que Ancelotti no pudo contener las lágrimas.