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Novela

J. M. Coetzee: El polaco

domingo 18 de septiembre de 2022, 21:23h
J. M. Coetzee: El polaco

Traducción de Mariana Dimópulos. Kolapse/El hilo de Ariadna. Madrid, 2022. 144 páginas. 15,90 €. El Premio Nobel nos ofrece en su última novela, que se publica antes en su traducción al español que en ingles, una singular historia de amor que revisita de manera tan brillante como original la pasión de Dante por Beatrice. Por Ángela Pérez

En un determinado momento, John Maxwell Coetzee, J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) decidió que su obra apareciera primero en traducción española que en inglés. Así sucedió con Siete cuentos morales y con La muerte de Jesús, El escritor sudafricano afincado desde hace décadas en Australia –en la ciudad de Adelaida-, confesó que tomó esa decisión para mostrar su desacuerdo con la dominante visión anglosajona del mundo. Sin embargo, no olvidemos su relación con el español y con nuestra literatura, en especial con Cervantes y su Don Quijote. Una relación que se hizo sobre todo patente en su trilogía sobre Jesús, en cuya última entrega, La muerte de Jesús, no es aventurado rastrear un homenaje al creador del inmortal personaje.

Ahora, El polaco, se publica también primero en nuestro idioma, ofreciéndonos la posibilidad de degustar ya la última obra del Premio Nobel: una nouvelle que quintaesencia y depura mucho de su cosmovisión y estilo. ¿Quién es el polaco del título? Se trata de Witold Walczykiewicz, un pianista de esa nacionalidad, a quien por su impronunciable apellido denominan con el gentilicio los organizadores de recitales mensuales en la Sala Mompou del Barrio Gótico de Barcelona. Quien gestiona la serie de conciertos, es Beatriz, a quien su amiga Margarita le recomienda que invite a Witold, pues “abrió el camino a una nueva generación de intérpretes de Chopin en su país natal”. El “polaco” acepta la propuesta y, tras el concierto, Beatriz, junto con el matrimonio Lesinskis, le llevan a cenar. Lo que no sabe Beatriz es que el fortuito encuentro con Witold cambiará su vida.

Beatriz está cerca de la cincuentena, “es una persona inteligente, bien educada, culta, una buena esposa y madre”. Su marido, su primer amor, y ella fueron compañeros de estudios y al comienzo mantuvieron una relación apasionada. Luego, se fueron distanciando, y un día la pasión “ya no estuvo más. Él había tenido lo suficiente. Ella también. No obstante, ella se ha mantenido fiel. Los hombres le hacen insinuaciones que ella elude, no porque no sean bienvenidas sino porque todavía no ha dado ese paso, el paso que solo a ella le compete dar, el paso del no al sí”.

Witold ronda los setenta, bien llevados, y es célebre y reputado. Aunque no deja de ser polémico, por su manera de interpretar a Chopin, figura que, naturalmente planea por toda la novela. El Chopin de “el polaco” no es “nada romántico, sino, por el contrario, austero, un Chopin heredero de Bach”. Y, aunque todavía goza del favor del público y da conciertos por todo el mundo, su carrera sufre un cierto declive.

El pianista parece prever que no le queda mucho para el canto del cisne y se obsesiona con Beatriz: “¡Este es mi destino! Esta es la mujer en la que debo gastar mi último amor”. Como Dante con Beatrice, a cuya historia Coetzee, da una brillante vuelta de tuerca.

En seis breves capítulos, estructurados en párrafos numerados, algo que ya hizo el Premio Nobel en En el corazón del país, una de sus primeras novelas, nos sumerge en una singular historia de amor entre un hombre y una mujer, de vidas y caracteres diferentes, que se comunican en inglés, pues ninguno habla el idioma del otro, y que viven su amor sobre todo en la Mallorca que en su día acogió a Chopin y George Sand. El polaco entremezcla un toque trágico y otro irónico y pone sobre la mesa que el amor puede tener múltiples rostros.

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