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el escritor neoyorquino visita Barcelona para presentar su novela

Auster reflexiona sobre el insomnio en "Un hombre en la oscuridad"

lunes 06 de octubre de 2008, 18:33h
Paul Auster ha visitado este lunes Barcelona para presentar su nueva novela "Un hombre en la oscuridad". El autor ha declarado que no está muy seguro de cómo empezó "Un hombre en la oscuridad", aunque "un día desperté y me puse a imaginar a Brill, el protagonista, y poco a poco me fui metiendo en su piel, y pronto ya sabía qué quería escribir y adonde quería llegar", pero lo extraño es que "nunca he sido testigo del nacimiento de esa idea".

Tras confesar que duerme habitualmente bien, no como el protagonista de "Un hombre en la oscuridad", recuerda que "cuando uno se pasa la noche en blanco, el cerebro se centra más en los aspectos oscuros de tu vida, aquellas cosas de las que te arrepientes, y eso es seguramente lo que le pasa a mi protagonista".

No piensa Auster que su novela pueda ser interpretada como una metáfora de los EEUU actuales: "No creo en los símbolos en la literatura y sólo pretendía hablar del protagonista y sobre su situación general interna".

No encuentra una justificación el autor de "La trilogía de Nueva York" a esa estructura de cajas chinas que invita al lector a un ejercicio activo: "Todo se relaciona con la manera como funciona mi mente, por asociación, y así, una historia me conduce a otra, una imagen me lleva a otra". "Mi estilo de escribir -resume- es un reflejo de mi manera de pensar, de mirar, de escribir".

Más sentimiento
Aunque en los tiempos que corren el ser humano tenga dificultades para comunicarse, en "Un hombre en la oscuridad" los personajes hablan más abiertamente de sus pensamientos que en otras de sus obras. Pero esa comunicación es a veces tan sutil como cuando Brill expresa sus sentimientos "a través de la gestualidad, el tacto o el contacto físico", reconoce Auster.

Se diría que el esfuerzo vertido en su segunda película, "La vida interior de Martin Frost", ha dejado a Auster vacío de fuerzas y hasta algo pesimista, pues ve difícil poder llevar adelante proyectos independientes con la estructura industrial del cine norteamericano.

"En Europa, el cine independiente es más factible porque puede recibir subvenciones del Estado, mientras que en EEUU eso no existe, y explica por qué Woody Allen o Jim Jarmush ruedan en Europa".

Auster se proclama como un enemigo acérrimo de las versiones cinematográficas de las novelas, con la excepción de la novela negra, el thriller o la narrativa breve, pero "cuando una obra literaria pasa de las 150 páginas has de recortar tanto que al final el resultado es un bodrio".

"Expiación", "El amor en los tiempos del cólera" o "Yo serví al rey de Inglaterra" son "claros ejemplos de malas películas a partir de excelentes novelas", señala.

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