El detenido por la desaparición de Juana Canal en 2003 ha confesado que la asesinó de un golpe tras una fuerte discusión en su piso del distrito madrileño de Ciudad Lineal y que después descuartizó su cuerpo en la bañera y lo enterró muy cerca de la finca inspeccionada en Navalacruz (Ávila).
Jesús P.H., que pasa este viernes a disposición judicial, declaró este jueves que se deshizo del cadáver de la que era su pareja tras encontrársela muerta, pero a última hora de la noche reconoció a los investigadores ser el autor el crimen, según ha adelantado el diario ABC y han confirmado a Efe fuentes próximas a la investigación.
Sólidos indicios y un "pinchazo"
Pese al hallazgo de los restos óseos pertenecientes a Juana Canal, su familia no supo nada de su paradero hasta el pasado verano, cuando la asociación SOS Desaparecidos le comunicó la coincidencia del ADN de los huesos encontrados en Ávila con el perfil genético de la desaparecida.
A partir de entonces el juzgado de Instrucción número 3 de la provincia castellanoleonesa, que se hizo cargo del caso, impulsó varias diligencias policiales, en su mayoría encaminadas a obtener pruebas sobre la implicación de Jesús P.H. en el supuesto crimen machista.
Mientras se ordenaba la inspección de la Policía Científica y Judicial del piso de la madrileña calle Boldano en el que vivía Juana, donde casi dos décadas después no se hallaron vestigios relevantes para la investigación, el juzgado autorizó el "pinchazo" del móvil del principal sospechoso.
Las noticias sobre los avances en la investigación de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional acrecentaron el "nerviosismo" que mostraba Jesús P.H. en sus conversaciones telefónicas, en las que, según han confirmado a Efe fuentes próximas al caso, el sospechoso llegó a decir que no creía que le pillasen.
Además de esta declaración autoincriminatoria, el abogado de la familia de Juana Canal, Juan Manuel Medina, destaca a EFE que ya en febrero de 2003, cuando se denunció la desaparición, los indicios que inculpaban a este hombre eran "sólidos", entre otras razones porque, pese a ser su pareja, no colaboró con la familia en la búsqueda y dejó una nota a sus hijos en la que decía que su madre se había ido después de una "discusión" y de haber tomado "pastillas".
Un esqueleto en mitad de una "selva"
La investigación desembocó este miércoles en la detención de Jesús P.H. en la localidad madrileña de Fuente el Saz, donde vivía junto a su mujer y sus hijos cuando no viajaba de fiesta en fiesta municipal con su furgoneta de venta de comida ambulante.
Pocos días antes, la semana pasada, un operativo conjunto de la Policía Nacional y la Guardia Civil encontró una costilla, la cadera, otro fémur y una parte de la columna vertebral que, a falta del cotejo de ADN, también pertenecerían a Juana Canal.
Los hallazgos de los restos óseos de la desaparecida se ubican fuera del cerco de la finca familiar del detenido, pero muy cerca de ella, en el mismo lugar donde Jesús P.H. ha señalado este jueves que enterró a la que era su pareja, una zona que el alcalde de Navalacruz, Benigno González, ha descrito como "poco transitada" y frondosa como una "selva".
El abogado de la familia de Juana Canal ha confirmado a Efe que el arrestado pasará a disposición judicial este viernes en una vista en la que el juez analizará la gravedad del delito, las pruebas que incriminan al investigado, el riesgo de fuga o de eliminación de pruebas para decidir si decreta su ingreso en prisión provisional.
Según fuentes de la investigación, el detenido ha confesado.