Aunque algunos atunes se están recuperando después de décadas de disminución de la sobrepesca, debido en gran parte al éxito de las acciones de gestión y conservación de la pesca, la biodiversidad de los tiburones sigue disminuyendo, según un nuevo estudio publicado en Science que evalúa los cambios anuales en el riesgo de extinción de estas especies durante los últimos 70 años.
Los hallazgos ilustran simultáneamente el valor de la conservación y la gestión en la protección de grandes especies oceánicas y subrayan la necesidad inmediata de que estas protecciones se extiendan a los tiburones. Se estima que la pesca intensa en los océanos del planeta ha llevado a que aproximadamente la mitad de todas las poblaciones de peces e invertebrados capturados comercialmente se sobreexploten durante el siglo XX, incluidos los grandes peces depredadores icónicos como el atún, los marlines y los tiburones.
Sin embargo, si bien la intensa actividad pesquera se ha monitoreado y gestionado cada vez más, sus efectos generales sobre la biodiversidad oceánica generalmente no se conocen bien, alerta el estudio. Con base en las categorías y criterios de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la investigadora española María José Juan-Jordá y sus colegas crearon un Índice de la Lista Roja (RLI) de los cambios anuales en el riesgo de extinción de los atunes, peces picudos y tiburones oceánicos que abarcan los últimos 70 años para comprender mejor la salud de la biodiversidad oceánica, así como los impactos generales de la mortalidad por pesca y los esfuerzos de conservación en estas poblaciones.
Los científicos descubrieron que después de más de medio siglo de aumento del riesgo de extinción debido a la creciente presión pesquera, las estrategias eficaces de gestión y conservación de la pesca han permitido que las poblaciones de túnidos y peces picudos se recuperen durante la última década. Sin embargo, el riesgo de extinción de los tiburones, que en gran medida sigue estando mal gestionado, sigue aumentando.
El trabajo sugiere que, si bien las especies objetivo se gestionan cada vez más y con éxito de manera sostenible para garantizar la captura máxima, otras especies funcionalmente importantes como los tiburones, a menudo capturados de forma incidental, continúan disminuyendo debido a acciones de gestión insuficientes.