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ENTREVISTA CON EL AUTOR DE VENGO DE ESE MIEDO

Miguel Ángel Oeste: "La memoria es una mera construcción, es solo ficción"

José Manuel López Marañón
sábado 15 de abril de 2023, 09:28h

Tras la reseña de Vengo de ese miedo, publicada el pasado 1 de abril en El Imparcial, entrevistamos a su autor, el malagueño Miguel Ángel Oeste.



  1. En La muerte del padre (Anagrama, 2012), primera novela de su serie Mi lucha, el noruego Karl Ove Knausgard retrata a un padre distante e imprevisible cuya prematura muerte suscita en el escritor emociones contradictorias: alivio pero también dolor. El protagonista confiesa no haber conseguido asumir estos sentimientos de pérdida.

En Vengo de ese miedo los del narrador hacia su progenitor siguen una unívoca dirección: la del odio generado hacia él por ese miedo que le hace padecer desde su infancia (y que perdura más allá de su muerte). Reconoce también el narrador, a sus 45 años, no haber podido superar tan oscura influencia castradora.


¿Le resultó complicado a Miguel Ángel Oeste ejercer durante las 300 páginas del libro su constante fuerza creadora sobre esa negatividad generada por la figura paterna que, de forma tan implacable, muestra el narrador?


Aún no he leído a Karl Ove Knausgard, así que poco le puedo decir. No me resultó complicado. Escribir es una manera de estar en el mundo. Da lo mismo que escriba un cuento infantil, un texto de terror o cualquier otra cosa. De hecho, cuando no escribo me siento un perro vagabundo y apaleado. En cuanto a la negatividad de la que habla. El narrador empieza a escribir con resentimiento, para ir cambiado a lo largo de esa narración y llegar a comprender las aristas del padre y las cápsulas del miedo. Una de las características es precisamente que es una novela escrita al compás del tiempo en el que se modifica la visión que el narrador tiene sobre los hechos y los personajes.


  1. En una entrevista que le hice a Pío Caro-Baroja con motivo de El cuaderno de la ausencia (Ediciones Cátedra, 2020), donde de forma positiva y amable escribe sobre su propio padre, a cuenta de la película El desencanto (Jaime Chávarri, 1975) me contestó: «No entra dentro de mi educación diseccionar a nadie, y menos a un familiar». Casi seguido el autor madrileño añadió: «Me parece de una cutrez supina y de una falta de sentido absoluta arremeter en público contra los padres o los familiares. Sólo se puede hacer o muy trastornado o con mucho vino, o con las dos cosas».

Aunque el mismo narrador de Vengo de ese miedo se reconoce como neurótico en tratamiento, por la agudeza de su discurrir y calidad de su prosa comprendemos que no despliega esta implacable historia ni desde el trastorno mental ni, mucho menos, desde los efectos de una prolongada borrachera.


¿De dónde diría que nace su necesidad a la hora de afrontar -desde la cordura y la sobriedad- un libro tan destemplado como este?

A Vila-Matas le preguntaron: «¿Cuánto de autobiográfico hay en su autoficción?» Él respondió: «Nada de autoficción, por dios, qué manía. Solo hay Ficción a secas, sin más, como en la Biblia, detrás de la cual también estaba alguien creando algo, en primer lugar, para sí mismo. ¿O no oyó usted decir que el lenguaje no es algo que represente la realidad, sino algo que la hace y deshace desde una irrevocable subjetividad?».


  1. En Vengo de ese miedo el narrador renuncia a poner nombres. «El padre», «la madre», «el hermano», «la tía de Valencia», «la tía de Madrid», «las hijas»... Solo algunos amigos del padre (como Jacinto) y del narrador (como Alejandro) son mencionados con su nombre de pila.

En el Libro de Escolaridad que refleja el cambio de colegio a instituto que se ve obligado a hacer el narrador (capítulo 22 de la cuarta parte, página 209) por primera -y única vez- aparece su nombre: Miguel Ángel Martín Ruiz. Y su fecha de nacimiento: Málaga, 1972.


Que usted se apellide Oeste y no Martín Ruiz, y que haya nacido en Málaga -pero en 1973- lleva a especular que lo contado tenga aspectos ficticios, o, por lo menos, aporte algún dato irreal sobre esa figura paterna (ya bastante asombrosa en su capacidad de aguante con alcohol, drogas y sexo).


Estas modificaciones biográficas, ¿serán suficientes para que Miguel Ángel Oeste se desmarque del «yo-autor» que tan involucrada y descarnadamente refiere su relato?. Más claro se lo preguntó: ¿Vengo de ese miedo no es una autobiografía?


Acabo de responderle en la anterior.


  1. 1969. La Costa del Sol, concretamente Torremolinos, en cuyas discotecas (Bossanova y Tiffany's) trabaja de camarero el padre del narrador, después de haber abandonado los estudios y antes de estudiar hostelería. España se abre al mundo y Torremolinos aparece como paradigma de la fiesta permanente que anticipa los excesos de los primeros años de la Transición. Discotecas hasta arriba, hierba y anfetaminas, sexo descontrolado y promiscuo. En este ambiente disoluto se localizan los iniciales trapicheos con droga del padre y su intento de violación a una extranjera...

¿Hasta qué punto vivir en la Costa del Sol durante aquella época tan desfasada favoreció el desarrollo de una personalidad patológica como la del padre de Vengo de ese miedo?


Los lugares influyen en el desarrollo de las personas. Si una persona vive aislada en el campo casi con seguridad no se comportará si vive en el centro de Tokio. Esto también se aplica a la época. No es lo mismo la actualidad que hace cien años. Y eso es lo que intento en mis novelas, que los lugares sean personajes, que paisaje y paisanaje dialoguen, que sea algo orgánico con lo que se narra.

  1. Al modo proustiano el narrador de su novela recurre a la memoria involuntaria para que le aporte certeras imágenes de sus heridas físicas y psíquicas. A este tipo de desordenada memoria le caracteriza la inopinada aparición de reminiscencias que surgen de donde menos se espera.

Pero Vengo de ese miedo es una obra muy pensada y bien estructurada a la hora de poner en palabras la memoria del narrador, una memoria llena de rencor y que conserva, congeladas bajo cero, las frustraciones del padre.


¿Cómo se las arregla para conjugar esos fogonazos de la memoria involuntaria con la estructura narrativa en la que los vuelca?


No hay nada involuntario. La memoria es una mera construcción. Solo es ficción. La estructura se fue modificando con las revisiones.


  1. Para quienes hemos debutado con Vengo de este miedo y desconocemos el resto de su producción...

¿Inciden sus otros libros en esta pesimista visión de las relaciones familiares y del mundo en que vivimos? ¿Qué puede contarnos de Bobby Logan, Far Leys y Arena, sus otras novelas?


Si algún lector tiene interés es mejor que se acerque por el mismo a Arena, que es el único libro dispoble de los que comenta. Es la historia del verano de Bruno, en esa España del 92 tan confusa. Un verano lleno de contrastes en un país que aspiraba a una cosa pero que en realidad era otra, como la vida del protagonista.
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