www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Lorenzo Silva: Púa

lunes 15 de mayo de 2023, 13:16h
Lorenzo Silva: Púa

El "padre" de la más famosa y querida pareja de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro, nos regala una novela fuera de la serie y crea un extraordinario personaje, que da título a la obra, inmerso en un pantanoso territorio: la guerra sucia del Estado contra el terrorismo. Hondos dilemas morales en una trama que te atrapa de principio a fin. Por Adrián Sanmartín

Uno de los comienzos más célebres e inquietantes de la novela española del siglo XX es el de La familia de Pascual Duarte, cuando el protagonista y narrador de la obra de Camilo José Cela confiesa: "Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo". También con una enigmática revelación empieza Púa: "Soy una mala persona. Al igual que muchos otros, podría decir. Con la diferencia, podría alegar, de haber dejado de buscarme una disculpa para justificar mis fechorías. Y qué: lo primero no me hace bueno y lo segundo no me hace mejor. Son sólo complementos circunstanciales. Cuando uno acepta convertirse en una mala persona, poco importa lo demás. A quien le toca padecerte ni le va, ni le viene, ni le alivia". Quien así habla es Púa. No sabemos su nombre, ese es su apodo. Se lo han puesto porque es "fino y astuto". En el oscuro mundo en el que se mueve, todos tienen alias, tanto los jefes como los subordinados. Es el turbio universo de quienes participan en la guerra sucia del Estado contra el terrorismo, con la convicción de que el fin justifica los medios.

Púa ha sido uno de los más eficaces agentes de la Compañía, la secreta organización que se dedica a ese menester. Para formar parte de ella, a los aspirantes a entrar en sus filas se les somete a un durísimo entrenamiento, que no todos logran superar. Púa si lo consigue, quizá porque tiene una poderosísima razón personal para conseguir que la Compañía lo acepte. En buena medida, Púa actúa movido por venganza ante una de las acciones terroristas que golpeó a su familia. Eso le marca y le lleva a transitar por una senda repleta de peligros, por un camino en el que cruza las líneas rojas. Y una vez cruzadas, ¿podrá salir de ese mundo? Parece que sí, pues cuando conocemos a Púa nos cuenta que se ha apartado de "todo lo que fui y todo lo que hice en otro tiempo" y regenta una librería -Púa siempre fue aficionado a los libros y la lectura, aunque su incursión en violentos derroteros le alejó de ellos-, que le permite llevar una vida bien distinta a la anterior: "Soy sólo una sombra de lo que fui y ese es hoy el mejor de mis logros". Pero el pasado siempre vuelve. Recibe un mensaje de alguien con quien tuvo una estrecha relación y se encuentra en deuda: "Púa, soy yo. Me queda poco. Te necesito". Se trata de su antiguo compañero, Mazo, que agoniza en el hospital. Por eso no puede ocuparse de la misión que le encomienda a Púa: sacar a su hija de la mala vida que lleva.

Así, en capítulos alternos, conocemos la actuación de Púa como miembro de la Compañía, y la que desarrolla para tratar de cumplir el encargo que le ha hecho su excompañero y amigo, pues nos explica: "No es que sea malo todo el tiempo, ni que desconozca el dulce sabor de las buenas acciones, que como cualquier ser humano que no haya perdido la razón y el sentido de la existencia prefiero a las otras. De hecho, a ellas dedico lo mejor de mis energías. Nada reconforta más que toparse con un semejante que necesita o al que puede convenirle tu ayuda y prestársela sin la menor esperanza de recibir algo a cambio".

La novela no se encuadra en coordenadas espacio-temporales precisas, pues Lorenzo Silva ha querido manifestar que las cloacas del Estado están presentes en diferentes épocas y países. No obstante, no es difícil adivinar que están en primera línea las acciones de los GAL frente al terrorismo etarra -aunque nunca se específica- que se perpetraron fuera de los cauces legales.

El "padre" de la más famosa y querida pareja de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro -cuyo último título de la serie ha sido La llama de Focea- nos sumerge en una historia que te atrapa de principio a fin -con un desenlace sorprendente-, y nos plantea hondos dilemas morales en lo que es también un buceo por los más turbios vericuetos, ya que, como bien apunta Púa, "así de mezclada y problemática es el alma humana". Precisamente la construcción del personaje de Púa es uno de los aciertos de la novela. Un personaje complejo, repleto de claroscuros, muy consciente de que "la ideología es hojarasca, cuando no es un simulacro. Lo que importa para entender lo que hace o deja de hacer un hombre es qué le acciona esas palancas que todos tenemos dentro y que nos convierten, según sea la palanca en cuestión, en una bendición o una calamidad para el prójimo".
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)

+
0 comentarios