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TOROS

Crónica taurina | San Isidro, decente toreo y una cuadrilla sobresaliente

Crónica taurina | San Isidro, decente toreo y una cuadrilla sobresaliente
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(Foto: EFE)
sábado 27 de mayo de 2023, 09:26h

La amenaza de lluvia se ha hecho realidad: ha caído un diluvio. La corrida compuesta como un mosaico: dos de Núñez del Cuvillo, uno de Toros de Cortés y tres de Victoriano del Río.

Miguel Ángel Perera abrió la tarde citando al abanto Espantoso (1° 12/17). Éste se metió debajo del caballo y se dobló. El diestro hizo un quite, pero la tormenta de protestas se avecinaba: los pases de muleta fueron acompasados por un griterío no merecido. Bajo la lluvia, Perera se esforzó por ahormar la cabeza del toro. Éste iba cabeceando, el diestro hizo tandas por ambos pitones, pero la estocada fue defectuosa al segundo intento. Curioso (4° 2/18) de Victoriano obligó al torero a tomar el olivo desarmado. A pesar de las serias varas, no perdió ni una pizca de movilidad: perseguía a los banderilleros y los diestros estaban desacertados con los quites. La cuadrilla, Curro Javier, Javier Ambel y Vicente Herrera, de nuevo nos brindaron un magnífico tercio. Una ovación. La faena era larga y la suerte suprema todavía más. Dos avisos. Descabello se atascó. Un alboroto en los tendidos.

Alejandro Talavante recuperó algo de su elegancia e inconfundible estilo. Saludó con el capote a Berlanguillo (2° 10/18) dejando un regusto. Los pases estatuarios, uno arriesgado por la espalda, arrancaron un aplauso del público amohinado por tanta agua. El toro retrocedía, escarbando, mas al acudir al cite se abandonaba persiguiendo la franela y dejaba unas tandas circulares de fino trazo y el cierre por las inevitables bernardinas. La suerte suprema tuvo varios actos: un metisaca bajo como preludio eficaz, seguido por un pinchazo y un descabello. El diestro abordó a Casero (5° 12/17) al natural con la mano atemperando la franela que no se deja enganchar. Enseguida, prosigue por el pitón derecho, citando de frente y sorteando los parones del astado con gran empaque. Los aceros cayeron buscando la salida fácil del encuentro. Descabello impecable.

Ginés Marín se encargó de la lidia del Jarretero (3° 9/17). El morlaco se la complicó: el picador acertó en ir buscándole por varios terrenos. El comienzo por enérgicos flexionados, la primera tanda con decisión, pero la pérdida de tiempo en busca de algo, sin saber qué, aguó la faena. La desconfianza se filtraba deshaciendo la obra y determinando la siguiente. La estocada entera. Bolero (6° 11/17) no tardó en hociquear las tablas en busca de refugio. La faena lenta, salpicada por buenas tandas, sin gran trascendencia. El picador le administró serias varas, pero el morlaco resistió. Los aceros emborronaron todo.

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