La jugadora bielorrusa protagoniza episodios de tensión relativas a la invasión rusa durante el torneo francés. El ambiente se ha viciado por completo.
Aryna Sabalenka es una tenista que se ha ganado el derecho a ser considerada como una de las mejores del planeta. Su consistencia en la cima del circuito femenino le ha otorgado respesto y esa categoría. Tiene opciones reales de pelearle el número uno incluso a la otrora inalcanzable Iga Swiatek. Con un rendimiento sólido, potente, y un perfil discreto, ha avanzado hasta la cúspide de su deporte. En 2023 ha alzado el Abierto de Australia y encadena 11 victorias seguidas en Grand Slams. Con 25 años de edad.
Este viernes firmó una exhibición para doblegar a Kamilla Rakhinova (doble 6-2) y acceder a los octavos de final de Roland Garros. Pero esa no fue la noticia. Los focos se fijaron en ella porque no quiso comparecer en la tradicional rueda de prensa posterior a cada partido. El motivo fue éste: tenía miedo a enfrentarse a las preguntas de una periodista ucraniana. Sabalenka es bielorrusa y desde el inicio de la invasión de Putin a Ucrania ha mantenido una postura común entre sus compatriotas atletas que defiende que el deporte no se debe mezclar con la política.
Este posicionamiento, y su preeminencia en el tenis, le han granjeado una diana en su espalda. Diana que han colocado periodistas y jugadoras ucranianas. El pasado lunes discutió con la mencionada informadora ucrania a cuenta de la guerra, durante la rueda de prensa posterior a su victoria respectiva. Hace dos días le ocurrió lo mismo. Y este viernes se ha negado a repetir el ritual y el enfrentamiento.
"¿Cómo es posible que la potencial número uno del mundo apoye a un dictador?"
"En 2020 firmaste una carta para apoyar a Lukashenko (el presidente), en tiempos en que torturaba y golpeaba a los protestantes en la calle. Y luego, eventualmente, apareciste celebrando el Año Nuevo con él. ¿Cómo es posible que la potencial número uno del mundo apoye a un dictador?", le preguntó el miércoles. "Usted sigue diciendo que 'nadie apoya la guerra'. Nadie, pero ¿puede hablar por sí misma y decir: 'yo, Aryna Sabalenka, condeno rotundamente el hecho de que Bielorrusia esté atacando a Ucrania con misiles y quiero que se detenga'?", insistió.
Esta tarde ha comunicado a la organización de Roland Garros la decisión de mantenerse en silencio. "Durante muchos meses he respondido a estas preguntas (sobre la guerra rusa en Ucrania) en los torneos y he sido muy clara en cuanto a mis sentimientos y mis pensamientos. Estas preguntas no me molestan después de mis partidos. Sé que tengo que dar respuestas a los medios de comunicación sobre cosas no relacionadas con mi tenis o mis partidos, pero el miércoles no me sentí segura en la conferencia de prensa", ha confesado en una intervención difundida por el torneo francés.
"Debería poder sentirme segura cuando hago entrevistas con los periodistas después de mis partidos. Por mi propia salud mental y mi bienestar, he decidido salir de esta situación hoy, y el torneo me ha apoyado en esta decisión. No han sido unos días fáciles, y ahora mi objetivo es seguir jugando bien aquí en París", ha finalizado.
Kasatkina, la jugadora rusa que se enfrentó a Putin
El problema por el que está siendo señalada Sabalenka y multitud de jugadoras rusas y bielorrusas no es otro que la ausencia de una condena rotunda de la guerra. Las tenistas ucranianas les exigen que hablen alto y claro en ese sentido, aún a riesgo de no poder volver a Rusia, como le ocurrió a Daria Kasatkina. La jugadora rusa nacida en Stávropol proclamó su rechazo a la maniobra bélica del Kremlin y sabe que no podrá regresar a su país mientras dure Putin en el timón. Esa es la actitud que reclaman las ucranianas a rusas y bielorrusas. Todo lo demás no vale.
Hace meses que el ambiente en los vestuarios del tenis femenino se ha viciado por completo. En Indian Wells, en marzo, la jugadora ucraniana Lesia Tsurenko llegó a no poder salir a jugar su partido contra Sabalenka porque sufrió un ataque de pánico. En Roma, justo antes de Roland Garros, la tenista ucrania Anhelina Kalinina se negó a saludar a su rival, la rusa Veronika Kudermetova, y confesó que sólo hacía unos días que una bomba había estallado cerca de la casa de sus padres.
Elina Svitolina, otra jugadora estelar del circuito, ha sido una de las tenistas ucranianas más reivindicativas contra la guerra. Durante el 'Grand Slam' francés se ha negado a saludar a su oponente, la rusa Ana Blinkova. "Cuando volví a la competición después de tener a mi hija, me encontré con mucha basura alrededor. Muchos ucranianos están sufriendo y no estamos ayudando. Sólo hay palabras vacías que no ayudan nada", dijo el pasado lunes. Su compromiso con su país llega hasta donar el premio por su título en Estrasburgo para ayudar a los niños ucranianos.
Otra de las referentes de la lucha ucraniana dentro del tenis es su compatriota Marta Kostyuk. La jugadora nacida en Kiev no ha tenido problema en criticar frontalmente a sus colegas rusas y bielorrusas por el silencio al que se han acogido. Antes de su partido en Roland Garros frente a Sabalenka se negó a hacerse la foto de rigor. Y después del encuentro se marchó sin despedirse. Su compromiso político se resume con esta declaración: "(Sabalenka) Dice que la odio, pero no es cierto. No puedo respetarla porque rechaza tener la responsabilidad de opinar sobre una de las cosas más importantes del mundo. Es conocida y puede ser número uno, así que creo que puede mandar un mensaje".