¿A quién admira alguien como usted, que es un ejemplo a seguir y un espejo en el que se miran los que quieren ser actores de verdad?
Absorbo un poco de todos pero Brando era único, un gran actor, un hombre que interpretaba incluso cuando hablaba en la intimidad y te contaba sus batallitas. Y no me puedo olvidar tampoco de la inspiración que desprendía James Dean.
¿El mejor actor es el que mejor miente?
(risas) Puede ser... Cuando era niño tuve la fortuna de encontrar mi camino y saber muy pronto que esto era a lo que me quería dedicar. Creo que nunca me mentí a mí mismo en este sentido, aunque en la pantalla sí que he tenido que personificar a gente que nada tenían que ver conmigo y hacerla creíble, así que es posible que sea un gran mentiroso (risas).
¿Qué es lo mejor de ser actor?
¿De veras quieres que te lo diga? Pues lo mejor es que puedes beber después del "show" (risas)
Y lo dice alguien lleno de serenidad y cordura. Actuar es su pasión, pero su familia es su vida. Ama el cine, pero confiesa que hay veces que necesita “serle infiel con el teatro, que es lo que más me gusta del mundo". Del escenario dice que "es más directo y más especial". Le encanta ver a la gente tan cerca, "me divierte, se convierten en mi familia". En un teatro asegura estar más cerca "de lo que realmente entiendo por felicidad".