En Cosecharás tempestades, Donna Leon nos presenta una vez más una nueva aventura perteneciente a la serie del comisario Guido Brunetti, comenzada en 1992 con la publicación Muerte en la Fenice, y que incluye, entre otros títulos, Dad y se os dará, Esclavos del deseo. La autora, galardonada con el Premio Carvalho en 2016, ha publicado en treinta y cinco países y es un fenómeno de ventas no solo en Europa sino también en Estados Unidos.
Nuevamente, nos sitúa ante el protagonista el Commissario Guido Brunetti, un policía atípico que siempre muestra especial empatía en los casos de los que se ocupa, y un telón de fondo perfecto, la ciudad de Venecia. Un sábado lluvioso y frío recibe una llamada de su compañero el Ispettore Vianello a Treviso para rescatar a uno de sus policías, Alvise, quien participando en una manifestación que se torna violenta es detenido.
Guido Brunetti recibe una llamada comunicando la sospechosa aparición de una mano y más tarde del cuerpo en uno de los canales de la ciudad, de un ciudadano de Sri Lanka -Inesh Kavinda- que residía casualmente en las afueras del Palazzo Zaffo dei Leoni, propiedad del professore de Universidad, Renato Molin, y que resultará finalmente ser una caja de desagradables sorpresas.
Con el discurrir de la investigación, la autora magistralmente conforma un círculo de personajes que se entremezclan a la perfección con otros recurrentes, pero no menos importantes, Brunetti, Vianello, el Commissario Griffoni y la signorina Elettra van desengranando las piezas que de inicio no parecían tener nada en común. El lector se sorprenderá por la profundidad con la que la autora describe el desarrollo de los acontecimientos.
El conocimiento íntimo del asesinado será el punto de referencia en el descubrimiento de unos misteriosos libros que permiten encontrar los distintos intereses de la víctima por el budismo, los revolucionarios Tigres Tamiles (principal grupo separatista tamil que luchaba por la creación de un Estado independiente) y los últimos terroristas políticos italianos de la década de los ochenta, en especial, un álbum de recortes elaborado con panfletos y artículos de prensa. No todas las casualidades lo son, Carlo, el librero de Brunetti también conoce a Inesh, y es así como se descubre que el álbum de recortes resulta no ser suyo, sino que pertenece a los asesinos, “a veces, entender el mal un poco mejor, implica descubrir que se está mucho más cerca de aquél de lo que uno puede creer” (pág.197).
La conexión con el pasado del Commissario Guido Brunetti a través del reencuentro con Gloria Forcolin -esposa de Molin- ayudará a resolver el “misterioso” asesinato. En este camino, rememorar su época de estudiante le hace reflexionar sobre los errores cometidos en su juventud, la cruda historia y la política italiana, la política colonial y sobre los distintos sucesos que a veces llevan a caminos que de inicio resultarían del todo desconocidos.
Estamos en presencia de una novela atrayente y tentadora, que pone de manifiesto una vez más el estilo propio de la autora italiana.