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TOROS

Crónica taurina en El Imparcial. Azpeitia: la Puerta Grande de Luque

Crónica taurina en El Imparcial. Azpeitia: la Puerta Grande de Luque
miércoles 02 de agosto de 2023, 09:22h

El ganado bravo de Palmosilla se empleó en las varas, aunque su empuje no iba acompañado por la fuerza. Fue una tarde de lucimiento de las tres cuadrillas: aunaron la eficacia con la estética en numerosos pares. Agustín de Espartinas, Juan Contreras, Iván García, Jesús Arruga, Jorge Fuentes se desmonteraron.

Paco Ureña hizo una gran faena al sobrero, Cardito (1/19). Su titular, Gaditano (1º 10/18), se clavó los pitones en el duro albero y sufrió una aparatosa voltereta que le mermó las cualidades. Fue devuelto. Cardito, el sobrero, iba al mínimo movimiento de la muleta: pronto, pero nada fácil, por el celo con que perseguía la muleta. Ureña le hace faena en los medios por ambas manos, evitando las trampas y rebeldías del bicho. Una composición de pases largos, emocionantes, redondos o inversos, todo hecho con medida. Hasta las dichosas manoletinas hechas por Paco Ureña fueron excepcionales. Un desplante en la cara del toro y una estocada perpendicular. La misma entrega vimos frente a Arrumbadito (4º 12/18). Juan Francisco Peña enhebró una vara certera y medida. El toro quitaba el terreno al diestro. Se volvía en un instante, al que se impone Paco Ureña y siluetea muletazos largos y ligados. El astado escarbaba o se caía aumentando el peligro con la embestida informal, sin ritmo. Fue una faena de exposición y aguante. Un naufragio con el estoque.

Daniel Luque puso a Atrevido (2º 4/19) en suerte con gusto y a mucha distancia aprovechada por el toro para lucirse. Menos lucimiento tuvo el bicho frente a la franela: se colaba, acortando las distancias, se caía cuando el diestro bajaba la muleta… Luque se dispone a torear para mantenerlo andando, sin embargo, el burel sólo busca entrampillarle. La estocada entera puso fin. Flamengo (5º 9/18) fue el toro de la tarde gracias a Daniel Luque. Embestía sin orden, saltando, o, a cambio, perdía las manos. Pocos espectadores tenían esperanza. El diestro rogaba paciencia. La mano alta, templada, firme pudo con todo: el toro recuperó el aliento, se acordó de su casta y comenzó a embestir como los mejores. Las series con ambas manos se elevaban superando la anterior en templanza y ligazón. Cada vez más redondez, cada vez más entrega de ambos oponentes. Los naturales citando con el pico de la muleta parecían eternos. Luquecinas. Y un beso simbólico de agradecimiento en la testuz. Sucumbió sin puntilla. Dos orejas y ovación en el arrastre.

Esta temporada Juan Ortega, desde su tarde en Valdemorillo, pisa el ruedo de otra manera. Seguro, sin ceder ni un ápice de elegancia. Clasicón (3º 1/19) fue saludado con los lances tan extraordinarios que el morlaco no fue capaz de deslucir con su punteo. La media verónica para enmarcar. Los trincherazos bellos ahormaron la cabeza y fueron rematados por un molinete y un pase de pecho. Desgraciadamente, el morlaco iba rebrincando, a la defensiva. Ortega lo pone todo para sacar la faena por delante. La muleta, que parecía de terciopelo, marcaba unos muletazos cortos y precisos. El toro se deshace en escarbar la arena cenicienta. Es imposible: el toro se pone cada vez más illidiable, desarma, pero Ortega se ingenia en administrarle otra tanda de figura erguida y fino vuelo de la pañosa. Una media con derrame. Ovación al diestro. El segundo de su lote, Cubata (6º 9/18), un castaño precioso, no se dejó torear. Fue franco al caballo, pero se malició con la lidia. Ni trincherazos ni abaniqueos hicieron efecto y Juan Ortega acertó en ser breve: otra media con derrame.

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