Un estudio sin precedentes sobre
ADN histórico ha logrado establecer vínculos entre
más de 42.000 personas vivas y afroamericanos esclavizados y libres que trabajaron en una forja de hierro en
Maryland conocida como Catoctin Furnace poco después de la fundación de los Estados Unidos.
Esta investigación, impulsada por grupos que buscan restaurar el conocimiento ancestral en las comunidades afroamericanas, proporciona una nueva forma de complementar los esfuerzos genealógicos, históricos, bioarqueológicos y bioquímicos para reconstruir las historias de vida de personas excluidas de los registros escritos e identificar a sus parientes actuales.
La colaboración entre la Universidad de Harvard, el Smithsonian Institution, la empresa de pruebas genéticas 23andMe y la Sociedad Histórica de Catoctin Furnace ha permitido este avance, que ha sido publicado este jueves en Science.
El estudio revela cómo 27 individuos enterrados en Catoctin Furnace estaban relacionados entre sí, las condiciones genéticas que podrían haber tenido, de dónde probablemente provienen ellos o sus ancestros en África y Europa, y dónde tienen descendientes y otros parientes genéticos vivos en los Estados Unidos en la actualidad.
El coautor del estudio, Henry Louis Gates Jr., destacó que este descubrimiento es un gran avance científico y genealógico, brindando nuevas posibilidades a aquellos que buscan conocer sus raíces familiares.
Hasta ahora, las percepciones genéticas sobre la identidad y los ancestros de los afroamericanos tempranos se limitaban a lo que se podía obtener del ADN mitocondrial, transmitido por las madres; del ADN del cromosoma Y en los hombres; y de comparaciones con secuencias de ADN en bases de datos públicas de tamaño moderado que a menudo carecen de suficientes participantes afroamericanos.
El nuevo estudio representa un avance al secuenciar sitios de todo el genoma de los individuos históricos, comparar las secuencias con una base de datos con información de ADN desidentificada de más de 9 millones de personas vivas y utilizar un nuevo método para determinar el grado de parentesco genético entre ellos.
El estudio ha sido recibido con entusiasmo por la comunidad afroamericana, que ha estado interesada en utilizar herramientas genéticas modernas para rastrear sus raíces familiares más allá de la era de la esclavitud previa a 1870. Los resultados de este estudio son un ejemplo de cómo la ciencia puede empoderar a la comunidad afroamericana y proporcionar una mayor comprensión de la historia y el legado de las poblaciones afroamericanas históricas.
Además de establecer relaciones con personas vivas, el estudio ha proporcionado información sobre aquellos que vivieron y trabajaron en Catoctin Furnace. Los investigadores descubrieron que estos individuos descendían principalmente de grupos africanos como los Wolof y Mandinka de Senegambia en África Occidental y los Kongo de África Central. También encontraron que muchos de ellos tenían ascendencia europea, especialmente de Gran Bretaña e Irlanda.
Este enfoque podría aplicarse a ADN de cualquier individuo histórico o antiguo para aprender sobre su pasado y cómo se relacionan con las personas que viven hoy. Así, este estudio no solo ha contribuido a la comprensión de la historia de Catoctin Furnace, sino que ha abierto la puerta a futuras investigaciones sobre la historia de las poblaciones afroamericanas y su legado ancestral.