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TOROS

La crónica taurina de El Imparcial | Pedro Muñoz: tres estilos del toreo

La crónica taurina de El Imparcial | Pedro Muñoz: tres estilos del toreo
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(Foto: EFE)
sábado 05 de agosto de 2023, 10:53h

El pueblo de Pedro Muñoz, también conocido por Perrote según el novelista Francisco García Pavón, es un pueblo de Castilla con una antigua y bella plaza de toros. Aquí, entre los campos agostados, se celebró una tarde de toros con un cartel de mucho interés: El Fandi, Paco Ureña y David Luque. Los oponentes del trío provenían de Pereda, tenían cualidades y, algunos de ellos, hasta mostraban sus buenas intenciones, sin embargo, la escasez de fuerza y, quizá, de casta condicionaron las faenas. Si no hubiera sido por los diestros, la tarde habría acabado en aburrimiento o, peor, hastío. No ha sido así. Fue una tarde deliciosa. Los tendidos de sombra y sol estaban abarrotados. El público vio tres estilos de torear. Además, El Fandi y Daniel Luque lograron salir a hombros. La presidencia no se hizo rogar y realizó su labor con presteza y acierto.

El Fandi, arrollador como de costumbre, expuso su toreo de estirpe circense. Citó a Sin nombre (1º3/19) con largas cambiadas. El burel mete la poca cornamenta que tiene en el albero acusando su flojera. El Fandi lleva al toro por chicuelinas antes y después de la vara. El torero deja los seis rehiletes tan reunidos que entre ellos no cabía un alfiler. La faena de mano poderosa que manejaba la franela e incitaba al toro con leves golpecitos a pasar o darse la vuelta. Mantenía la tensión intercalando los molinetes entre series cortas, justo las que requería el poco empuje del astado. Finalmente, llegaron los pases circulares, unos molinetes de rodillas, el desplante aunque nadie esperaba ya tal remate porque el enemigo claudicó y miraba las tablas con nostalgia. La estocada a la primera. Dos orejas. Dinerario (4º 1/19) también perdió sus dos orejillas. No pudo ser de otra manera ya que El Fandi no cedió desde las primeras verónicas, pasando por navarras y poniendo cuatro pares de banderillas citando desde el estribo. Este morlaco recibió su castigo en las varas sin resentirse. Iba reservón, de cabeza informal, guardándose la decisión final de embestir o no. Intolerable pensó el diestro y disipó las dudas del animal dándole golpecitos en la misma testuz para que embista con más alegría. Una faena costosa. La estocada al marmolillo del bicho quedó defectuosa.

Paco Ureña dio en el ruedo la quintaesencia de su toreo elegante, firme y aterciopelado. Su primer rival, Narrador (2º 4/18), resbalaba o perdía las manos hasta por un soplo de viento ni qué decir de las verónicas… Recibió las banderillas con aguante y recortando los terrenos. Paco Ureña le trató con auténtico mimo y llevaba la pañosa con sutileza, aún así, el burel se caía. El tiempo lo cura todo: el diestro concedía largos descansos entre series y llegó a animar a su alfenicado contrincante. A fuerza de voluntad y temple consiguió series por ambos pitones y remató con una estocada casi entera y fulminante. Una oreja. Ratón (5º 1/19) compartía con su hermano la falta de fuerza, pero le superó en el mal genio. Iba recto, quitando el terreno, parándose en medio del embroque y rebrincando. Ureña lo prueba todo, aguanta las miradas y parones, silueteando pases limpios. No logró la estocada porque el toro, reconociendo su derrota, no se movió ni un ápice. El descabello fue soberbio. El torero saludó una ovación.

Daniel Luque no defraudó al público de Pedro Muñoz que en el pasado, durante su larga travesía por el desierto taurino, tuvo muchas ocasiones de verle. Dominador con el guante de seda o, mejor, con la muñeca de seda, Luque se reafirmó como un torero largo, capaz de torear cualquier bicho, bravo de estirpe. Conde (3º 4/19), tremendamente cornigacho, también flojeaba de los remos. Recibió los palos con claras señales de descontento. El banderillero Iván García se desmonteró. Luque construye una faena pródiga en pases superiores: largos naturales, citando con el vuelo de la franela; los derechazos al ralentí y oportunos cambios de manos. El toro iba oliendo las bambalinas como encantado. Una gran faena que acabó en las tablas: un desafío en toda regla a cuerpo limpio. El bicho pasaba rozando la taleguilla. El volapié al toro parado y una serie más, abaniqueo incluido, antes la rendición total. El público de pie. Dos orejas. Huerfano (6º 3/19), el toro más corpulento de la corrida, tomó el capote echando las manos pa´lante. Iván García se destacó en la brega y Juan Contreras con las banderillas. A Luque le tocaba resolver la ecuación complicada: ahormar la cabeza destemplada del morlaco con gran suavidad para que éste no se quede tendido en el ruedo. Lo logra con un cambio de terrenos: el toro iba más humillado, pero no con menor genio: en uno de los pases el diestro se llevó un doloroso golpe por el asta. Luque, sin enmendarse, cruza y acorta las distancias, dando muletazos precisos y limpios. La estocada entera. De la ubicación poco se puede decir ya que no se veía la empuñadura. Dos trofeos.

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