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TRIBUNA

Putin y "su" Rusia

José Manuel Cuenca Toribio
sábado 05 de agosto de 2023, 20:18h

Semeja estar en la naturaleza de los asuntos exteriores -de por sí, extremadamente complejos e interconectados- que en el ya inminente otoño de 2023el tema ucraniano incidirá de manera destacada en el curso político-y económico de nuestro país.

Ante ello la opinión pública nacional se encuentra muy desasistida de elementos de reflexión y respuesta. La causa primordial de tan lastimoso fenómeno quizá se halle en su persistente cecidad frente a un hecho cada día más agrandado. A tono con su ascendiente histórico y el carácter de su colectividad, Rusia es el Estado hodiernamente de mayor gravitación religiosa de entre todos los de sus mismas características de fuerza material e influjo internacional. La presencia de la Iglesia Ortodoxa en sus derroteros llega a sobrepasar incluso un tanto los límites caricaturescos al reparar en las imágenes incesables de su líder y de muchos de sus principales colaboradores civiles y militares en iglesias y catedrales con ostensible intención propagandística de renovar los numerosos siglos en que el cesaropapismo -(versión cronológicamente muy adelantada del catolicismo-nacional hispano, hoy ni siquiera reivindicado por los partidos y fuerzas políticas aparentemente aledaños con su credo)- ahormó la andadura del pueblo ruso.

Al no comprenderlo, las tendencias progresistas que inundan todo el horizonte de la cultura occidental sin la menor resistencia y el aplauso pasivo o activo de sus elites y centros mediáticos y académicos, renuncian a entender la rica figura de Putin y su trayectoria más reciente, la alevosa agresión a Ucrania en primer plano, por supuesto… Y, sin embargo, la Rusia de Putin no es más que eso: una reposición a la altura del siglo XXI del espíritu y talante que impregnan todos los capítulos esenciales de su pasado remoto y cercano.

Como suele ocurrir con más frecuencia de lo comúnmente concedida, sería una de las personalidades incuestionablemente más peraltadas de la historia española de la centuria precedente, el egregio comunista Manuel Tagüeña Lacorte (1913-1971), quién lo subrayara con singular penetración en una coyuntura trascendente de la admirable nación rusa: la Gran Guerra Patriótica contra la inicua invasión hitleriana de 1941: “Sin duda para dar al régimen un carácter más nacional sin romper abiertamente con la tradición de la revolución bolchevique, empezamos a apreciar ciertas novedades que se podían calificar como ideológicas. Las listas de los héroes tradicionales rusos, como Alejandro Nevski, Iván el Terrible y Pedro el Grande, se amplió con todos los generales zaristas aprovechables. Suvorov, Usakov y Kutusov se idealizaron hasta lo inconcebible (…) Este fervor nacionalista de la historia militar encajaba dentro de las tendencias que veníamos apreciando en otros aspectos de la vida de la URSS” (Testimonio de dos guerras. México, 1974, pp. 402-4). Monasterios e iglesias recobraron por toda la inmensa nación buena parte de su perdido u opacado culto, y el antiguo y aplicado seminarista Stalin no desestimó ocasión para realzar figuras y hechos destacados del santoral de la Iglesia Ortodoxa desde los tiempos altomedievales.

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