Una de las pocas plazas donde no se ha suspendido el festejo fue Utrera, donde se celebraba la feria de Nuestra Señora de Consolación. Los toros de Fuente Ymbro de fina estampa, con cinco hierbas, variados pelajes, muy armados, fueron bravos y cumplieron en el tercio de varas. Las cuadrillas se emplearon a fondo, lidiando las reses con tino y sin prodigar los capotazos. Daniel Duarte y Javier Araujo se desmonteraron por parear al tercero.
Esaú Fernández siguió su racha de indultos: en la corrida Magallánica salvó la vida a un “miura” y esta vez a Embriagado (1º 12/18). Recibido a porta gayola, el toro siguió el capote con gran fijeza. Esaú se plantó en el centro de la plaza y el astado acudió galopando. Una ovación. El toro acudía por ambos pitones a la mano baja del diestro. Iba despacio y sin enganchar la tela. Toda la plaza se dio cuenta de la destacada nobleza del animal y respondía con broncas a cualquier intento de Fernández de entrar a matarlo. Remató por invertidos y metiéndose entre los pitones. Un indulto. Infortunado (4º 12/18), un castaño magnífico, pero sumamente exigente con el picador y toda la cuadrilla. Borja se lució con un quite por delantales. El espada comenzó con los pases por alto a pies juntos. El toro protestaba la muleta que iba por arriba y perdía las manos si viajaba por abajo. Esaú consiguió una tanda con la izquierda a media altura, aguantando los parones y cruzándose en la misma cara. Enterró el estoque entero, desprendido. Una oreja.
Borja Jiménez recogió la embestida de Vistoso (2º 7/18) con el capote y se arriesgó con el quite por chicuelinas, abrochado por una vistosa revolera. El jabonero se empleó con el burladero, cuando Borja lo citó a pies juntos y enseguida cambió a flexionados para dominarlo. La obra fue desigual, por el desajuste de temples entre los oponentes: el toro pedía las manos por el más mínimo tirón que le daba el diestro. El torero, inteligente, encontró una colocación adecuada y dio pases de gran calidad. Se colocó de largo y pinchó. A la segunda, el toro agarró una estocada corta y tendida. Una oreja. Informal (5º), colilargo y brillante como azabache, puso a prueba a Borja Jiménez. Él demostró una de las cualidades más importantes para torear: pensar en la cara del toro. Levantó al respetable de sus asientos con las verónicas y luego con los flexionados. Borja descifraba el enigma del toro para conseguir pases cada vez más limpias. Lo más destacado fue su actitud, su franqueza, la valentía al cruzarse entre el velamen del bicho… hasta que éste no se paró. La estocada corta, cayó trasera y tendida. Un aviso. Una oreja.
Francisco de Manuel redondeó la tarde cortando dos apéndices y tumbando a sus oponentes con estocadas impecables. Organillero (3º) tardó mucho en salir de los chiqueros. De Manuel lo recibió con una larga cambiada de rodillas, pero no se dejó engañar con el percal y desarmó. Acudía gazapeando, mirando al diestro. Mas el matador le persuadía para que fuera pase por pase, sin mucho ligazón, hasta llegar a las series completas, destacando un cierre por naturales de compás cerrado. Vivales (6º 9/18) protagonizó el mejor tercio de varas. De Manuel construyó una faena por la mano derecha: el toro iba mermado de facultades por el otro pitón. Al ir perdiendo fuerza, el burel sorprendía al diestro y se frenaba. Francisco de Manuel retrasó la muleta, buscó el ritmo y acertó. Otra obra de un torero versátil y de gran personalidad.