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TOROS

Crónica taurina. Guadalajara: la terna triunfa a pesar de las complicaciones.

Crónica taurina. Guadalajara: la terna triunfa a pesar de las complicaciones.
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(Foto: EFE)
domingo 17 de septiembre de 2023, 09:14h

El coso de las Cruces estaba de nuevo repleto de gente. Los toros de Luis Algarra, remendados por uno de Tornay, parecían de una camada: buenas hechuras y exigente comportamiento. Los diestros tuvieron que amarrarse los machos para sacar las faenas de triunfo.

El Fandi, chispeante de alegría y emoción, puso lo que les faltaba a sus contrarios. Desplegó su arte con los primeros lances de capote, mostrando su decisión y disposición: las chicuelinas, largas cambiadas, delantales y navarras. Los tercios de banderillas corrieron a cargo del maestro quien se gustó en todos los terrenos: de dentro o de afuera, al sesgo o al violín por ambos pitones, en el estribo sentado o de pie… El público estaba pletórico y recibió el cuarto par de regalo al segundo de su lote. Librero (1º 11/18), andaba distraído y sin ganas de galopar, pero los recortes a cuerpo limpio después de tres pares animaron al bicho, aunque sea por poco. Al comenzar la faena se clavó los pitones en el albero y El Fandi intentó atemperarse a la embestida. Sin embargo, ésta fue bien traidora: no se le podía someter por flojo, pero tampoco se podía uno confiar porque se volvía buscando al diestro o cabeceando. Totalmente a la defensiva, el toro resabiado proporcionó al matador un pitonazo en la cara a la hora de agarrar una estocada. Al poner los tendidos de pie con los recortes, la faena a Montesillo (4º 1/19) parecía fácil para tocar el pelo. Mas el toro, gazapón, medía al espada, en cada pase. El comienzo por flexionados, rodilla en tierra, fueron jaleados, pero las tandas iban a menos junto con el toro: El Fandi tuvo que sobreponerse a esa peligrosa sosería del oponente. La espada cayó entera, pero algo tendida. Un aviso y dos orejas.

Ginés Marín estuvo cumbre. Su toreo, sobrio, inteligente y firme, requiere a un enemigo digno de tal despliegue de cualidades. Si no, se degrada a un toreo mecánico. La tarde de hoy Ginés sacó a relucir todas sus cualidades frente a Tranquilo (2º 11/18). Un morlaco enmorrillado, de buena facha, iba midiendo a cualquiera que se le ponía por delante, entre ellos a Ginés Marín. Se tomó la vara por su voluntad y colaboró al quite por chicuelinas, abrochadas por una serpentina. Fuerte y rápido al toque, el diestro lo aprovechó para comenzar por flexionados, y seguir engarzando las tandas por ambos pitones hasta que el toro decide atacar recto buscando el bulto. Mucha cabeza y mucha valentía expuso Ginés para domeñarlo y ejecutar una estocada de gran ejecución. Dos orejas. La lidia de El Rimeno (5º 11/18) fue descompuesta y la faena también. Algo no cuajó ni en el ruedo ni en el ambiente: el toro iba resabiándose enganchando la pañosa y el público protestaba ora por la música ora por los desaciertos del espada. Había que ponerse en la cabeza del toro, incierto y gazapón para descifrar sus andurriales. El hierro cayó tendido.

Víctor Hernández debutaba como torero en la plaza de sus años de alumno en la escuela taurina. La tarde de su alternativa en la vecina Alcalá de Henares, vimos la versión barroca de este diestro porque se lo permitían los toros, pero aquí observamos su capacidad de dominar a las fieras sin ceder en la espectacularidad de su toreo. Cortó una oreja a Emperador II (3º 1/19 Tornay), deslumbrando al toro con un farol de rodillas. El bicho se rindió enseguida buscando el refugio de las tablas. Recapacitó después de la vara y se ciñó en el quite por saltilleras, perdiendo las manos persiguiendo la muleta. Hernández le gana en determinación de hacer una faena y lo disuade de aconcharse en las tablas, ligando series cortas, pero contundentes, intercalando unos pases cambiados de miedo. Las bernardinas para cerrar una obra muy larga y una estocada tendida. Un aviso. Descabello a la primera. Una oreja. Pachucho (6º 12/18) entregó ambas orejas al diestro. Lo contrario sería una gran descortesía por su parte: fue lidiado con esmero por Jarocho, recibió grandes pares de banderillas de Marcos Prieto y Diego Valladar; y fue muleteado con desparpajo e inteligencia. Víctor Hernández, de rodillas en el centro, le cambió la trayectoria del embroque quitando el hipo al respetable. Sin perder tiempo, domina a la bestia que se adquiere el sentido y se resabia con cada pase. El diestro gana la pelea buscando las embestidas con ambas manos, coronando todo con luquesinas y una estocada entera. Dos orejas.

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