Los novillos de Fuente Ymbro dieron buen juego, lleno de matices. Pudieron haber dado más, si los varilargueros no hubieran protagonizado una de sus peores tardes. Los tercios de varas llevan mucho tiempo en decadencia, pero los seis jinetes de hoy han mostrado que no hemos tocado fondo todavía. Los saludos capoteros también dejaron mucho que desear: ojalá quitasen un palmo sus capotes, así siluetearían unos lances más armónicos y evitarían enojosos enganches.
Lo mejor de la lidia de Lavandero (1º 1/20) fue el tercio de banderillas: eficaz y reunidos los tres pares. Jorge Molina estuvo monótono: desalentaba al toro a bocinazos y dando toques desatinados. El estoque mejorable. Salió a saludar entre protestas. Zalagorda (4º 12/19) fue llevado a tirones más templados, pero, al no tener al enemigo en cuenta, éste se creció y se puso muy amenazador. Otra estocada defectuosa con derrame. Jorge Molina suele citar muy de lejos y a los toros que son unos marmolillos.
García Pulido hizo el quite más fino al primero de la tarde: citó con oro, abrochando el bello conjunto con una media. El temple fue la palabra que compendió la faena hecha a Tañidero (2º 2/20). El burel tuvo suerte en el sorteo y le tocó García Pulido: un conjunto de tandas cortas, con ritmo, temple y estilo. Sin embargo, alargó la obra hasta el aviso y prosiguió con un epílogo ya con el toro a la defensiva. A la segunda agarró una estocada que le hizo rodar sin puntilla. Hostelero (5º 4/20) se desentendía y tomó las varas sin fijeza. Los oponentes se enzarzaron a muletazos y cabezazos, primero de rodillas para seguir luego de pie. Se nota la enseñanza rigurosa de la técnica, pero ¿qué concepto del toreo les enseñaran? Un momento lo revela todo: el novillero quedó quieto esperando que el bicho le diera una voltereta, que le persiguiera… La palabra ‘diestro’, se supone, proviene de la ‘destreza’. Y la destreza es la inteligencia y habilidad para prevenir estos momentos de angustia innecesarios. Las manoletinas feas y el estoque metido a la buena de Dios.
Cuando Cristiano Torres pisó el albero venteño, fue un dejá vu. Aspavientos, ejercicios circenses de estiramiento, mucho desafío con el flequillo y poco mandar en el toro, todo esto ya nos sonaba a todos. Sí, sí, Roca Rey no venía esta Feria de Otoño, pero sí, vimos a su Ersatz, su doble, su sosia. Soplón (3º 3/20) fue desconcertado por la faena que no se ajustaba a su comportamiento ni a su condición física. El animal muy castigado, llevado a troche moche no pudo acompañar los disparates del diestro. Incapaz (6º 1/20) iba muy armado, pero de poco le sirvió: la faena sin sentido estético ni torero. Entre rodillazos, estatuarios y manoletinas se le escapaban al novillero las trampillas de siempre, embarrando el conjunto. Malas maneras con el estoque. Cuando empiece don Cristiano a adquirir su propio estilo, le dedicaremos más tiempo. Hasta ahora un dejá vu. Lo ya visto.