Para jugar en Colombia y recibir a Argentina. El atacante juvenil sigue quemando etapas en su crecimiento hasta llegar al Bernabéu.
Endrick decía esto con 16 años: "Nadie debería sentir lástima por mí o darme palmaditas en la cabeza. A veces me pregunto por qué me puso el foco tanta prensa. Yo no pedí esto (...) ‘Ah, es el nuevo Pelé’... Hombre, nadie va a ser Pelé, es el rey del fútbol. Pero ahora no hay nada que hacer, no puedo pedirle a la gente que no hable de mi vida. Siempre habrá gente para atacarme". Estas palabras corresponden a una entrevista concedida a la revista 'GQ' cuando ya se sabía que había firmado por el Real Madrid. Hecho que disparó la presión.
Por aquella época estaba inmerso en una crisis goleadora de 12 partidos, lo nunca visto en su meteórico ascenso al primer equipo del Palmeiras. "No me molesta no marcar goles porque sé que las cosas mejorarán de forma natural. Sólo necesito mantener mi mente fuerte. Las críticas no disminuirán y tendré que aguantarlo cada vez mejor", añadió en una charla en la que dejó claro que "soy igual de adulto que el resto de mis compañeros de equipo". En un vestuario que ha ganado dos Copas Libertadores en los últimos cuatro años.
El artífice de ese exitoso ciclo sin precedentes en la historia del 'Verdao' no es otro que el entrenador, Abel Ferreira. El estratega luso ha construido un bloque rocoso, que compite con la cohesión y el orden por encima de cualquier otro parámetro. Y el contragolpe es su arma predilecta, con 'Rony', Raphael Veiga y 'Dudu' como jerarcas de la ofensiva. Ese trío ha alcanzado la gloria en América y es inamovible. En ese paradigma de exigencia máxima y rigor táctico ha caído el juvenil Endrick, la perla de la cantera brasileña. Y le ha costado despegar.
Irrupción en el mejor equipo de Brasil
Cerró el pasado curso debutando en el final del Brasileirao con tres goles y una asistencia. Su irrupción llamó la atención del planeta y en esta temporada debía recibir el espaldarazo para regar su crecimiento. Sin embargo, tras participar con titularidades en el título del estadual paulista, cuando arrancó la liga comenzó a repetir banquillo y a perder incidencia cuando jugaba. Ahí se multiplicaron las críticas y Ferreira tuvo que intervenir, con algún que otro enfrentamiento con los periodistas. El portugués rebajó las expectativas -que se habían disparado- y protegió al diamante restándole foco y minutos.
Pasaron los meses con apariciones muy medidas. Y 'torcidas', ya que el talentoso atacante jugó de delantero centro, de mediapunta, extremo izquierdo y hasta de interior diestro. No encontró un lugar para desepeñarse con regularidad y tampoco rindió como para ser titular, esa es la verdad. Eso sí, ofreció muestras de su calidad técnica, potencia y golpeo de balón en ese segmento de páramo que ha atravesado. Ni la lesión de 'Dudu' le abrió las puertas, con el millonario fichaje Artur por delante de él en la rotación. "Necesito seguir trabajando, que es lo que me pide Abel Ferreira", dijo en plena crisis goleadora y de participación.
Y así hizo. Agachó la cabeza y apretó al máximo en los minutos de los que dispuso, más en la labor de asistente y obrero que de rematador -pues competía lejos del área, desnaturalizado-. Ninguna titularidad en el camino hasta las semifinales de la Copa Libertadores -comprensible, al estar en un club favorito- y no aprovechó para reivindicarse en el Brasileirao pero peleó por cada pelota con fuerza hasta el punto de llegar a ser sancionado por acumulación de tarjetas.
Trabajo y maduración
Ferreira siempre ha confiado en la necesidad de no quemarle antes de tiempo. Ha racionado su participación, como la de otros canteranos prometedores como Luis Guilherme, Fabinho o Jhon Jhon. Esa ha sido la política por la que simplemente había que trabajar, mantener la mente dura y esperar turno. Porque el técnico ha tenido que conjugar no perder competitividad con potenciar a los juveniles. Y el turno ha llegado tras la eliminación continental, a comienzos de octubre. Desde entonces ha vuelto a la alineación inicial y ha demostrado la potencialidad que se le augura, en un equipo que pelea por el liderato liguero.
Ya elevado su producción a 11 goles y una asistencia, con el mejor ratio goleador por minuto jugado del campeonato brasileño. Supera a la hora de necesitar menos tiempo para anotar a nombres como 'Tiquinho', Calleri o al fichaje del Barcelona Vitor Roque. Está correspondiendo, al fin, a lo esperado. Cuando le han colocado en el centro de la delantera y le han dado minutos de verdad. Y en estas semanas ha alcanzado el punto de plenitud. Ante el líder Botafogo comandó la remontada marcando dos goles y dando una asistencia para empatar un 3-0.
A esa barbaridad ha seguido, este fin de semana, el gol que dio el triunfo al Palmeiras en el enfrentamiento con el Athletico Paranaense. Una diana que resume algunas sus cualidades: recibió al espacio, se escapó por potencia y definió ante la salida del portero con una sutil vaselina. Ese tanto de gran belleza, sumado a los que firmó el pasado jueves en el Engenhão (galopada desde el ecuador del campo y trueno cruzado, y buen control, amago y trallazo), congratula a la hinchada del 'Verdão' y a la madridista.
La llamada de la selección nacional
Y ha servido para ser convocado por vez primera para jugar con Brasil. La llamada se ha confirmado este lunes. El seleccionador Fernando Diniz -ganador el pasado sábado de la Libertadores con Fluminense- le ha llamado para que forme parte de la 'Canarinha' en la visita a Colombia y en la recepción a Argentina. Palabras mayores, si se considera que el escuadrón brasileño no viene rindiendo bien y que Neymar se ha lesionado. La ausencia de un goleador de referencia le ha abierto las puertas.
El seleccionador lo explica: "Es un jugador que tiene potencial para ser uno de los grandes talentos (...) Es un premio y una visión de futuro sobre lo que este chico puede llegar a ser. Un niño nacido en 2006 produciendo lo que está produciendo me llama la atención". "Soy el tipo de jugador que da la cara en los momentos difíciles, son los partidos que me gustan. Me gusta deconstruir las críticas y ahora soy un chico feliz y mucho más maduro", ha expresado Endrick, sólo siete meses después de las declaraciones que abren este texto. Ya con 17 años. Sus posibilidades de evolución ilusionan más que nunca en Chamartín.